Después de 12 años, un speedrunner ha logrado realizar un atajo en un circuito de Trackmania Nations Forever que parecía imposible

Después de 12 años, un speedrunner ha logrado realizar un atajo en un circuito de Trackmania Nations Forever que parecía imposible
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En la comunidad de speedruns los jugadores siempre están buscando nuevas formas y estrategias para reducir los tiempos todo lo posible. Hay juegos en los que cuesta más o menos y otros en los que llega un punto que parece imposible disminuir más todavía el récord del mundo establecido. Eso mismo es lo que creían los jugadores de Trackmania hasta que se ha descubierto que no hay nada imposible.

El canal Wirtual ha sido el encargado de narrar una curiosa historia del videojuego Trackmania Nations Forever, publicado en 2008, en el que desde entonces se ha llevado a cabo una ardua competición en sus diferentes pistas por lograr el mejor tiempo posible. Uno de estos casos es el del circuito D07-Race, en el que no se ha parado de buscar atajos con tal de recudir el tiempo aunque fuese tan solo unas milésimas de segundos.

Durante los últimos 12 años los speedrunners han encontrado formas de bajar el tiempo bastante, ya fuese dando grandes saltos, tomando las curvas de diferentes maneras, etc. La comunidad no paraba de conseguir nuevos récords, pero alguien se dio cuenta de que había un atajo que requería salirse de la pista y hacer que el coche volara por los aires para llegar a la meta sin atravesar la parte final del circuito.

Esto provocó que los jugadores lo intentaran por activa y por pasiva para comprobar si realmente se podía lograr, llegando a un punto que algunos afirmaron que tenían ganas de echarse a llorar de lo desesperados que estaban. Pues bien, como decíamos previamente, no hay nada imposible, porque en diciembre de 2020 un speedrunner fue capaz de ejecutar ese alucinante atajo, provocando que el hasta ese momento récord del mundo pasara de 48.73 segundos a 45.79 segundos.

Una hazaña realmente alucinante, porque durante años los últimos 12 años los tiempos se reducían décimas, pero conseguir tres segundos menos ha sido desde luego una barbaridad. Ahora solo queda mantenerse a la espera hasta que alguien sea capaz de perfeccionar ese tiempo más todavía o encontrar otro atajo sorprendente, porque visto lo visto, no sería descabellado el pensar que acabará sucediendo tarde o temprano.

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