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De cuando Ubisoft se convirtió en Nintendo
Estrategia

De cuando Ubisoft se convirtió en Nintendo

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Tenía bastante claro que la Nintendo Switch iba a caer, o bien con la salida de 'Mario + Rabbids: Kingdom Battle', o bien con la llegada de 'Super Mario Odyssey'. Y al final ha sido lo primero, y como es lógico, he acertado de pleno.

Llevo desde su lanzamiento, el pasado 29 de agosto, jugando a este atípico crossover entre los universos de Mario y los Rabbids, y no solamente es muy divertido, sino también más complejo de lo que atisbaba su aspecto infantil, tal y como dejó caer Sergio en su análisis. No llega a la profundidad de los 'XCOM', está claro, pero tampoco es un paseo y nos tendrá enganchados muchas horas.

Pero más allá de su original variante de la fórmula de Firaxis Games, o de su gran sentido del humor, lo que más me ha sorprendido ha sido ver a una Ubisoft desconocida... como si fuese la propia Nintendo con su Seal of Quality.

Sin rastro de Bugisoft

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Pese a contar con grandes sagas a sus espaldas, ya sabemos la fama que tiene Ubisoft en cuanto al lanzamiento de sus productos más ambiciosos: que están repletos de bugs. Con 'Assassin's Creed Unity' hubo memes al respecto, de hecho. Pero realmente casi ningún videojuego se libra de ellos hoy en día.

Hace 30 años había muchas menos variables a tener en cuenta, por lo que es hasta cierto punto comprensible que a la compañía de turno se le cuele un error imprevisto. Aunque Ubisoft se suele llevar la palma año tras año.

Sin embargo, por fortuna, nada de esto sucede con 'Mario + Rabbids: Kingdom Battle'. Las sensaciones son completamente distintas. Desde el minuto 1, parece que estamos ante un título de Nintendo al que han decidido invitar a los Rabbids.

Se nota que la compañía gala ha viajado en múltiples ocasiones hasta Japón para comprender la esencia de la Gran N, bastante escrupulosa con el control de calidad. Y también que el emotivo Davide Soliani (el director de este ambicioso proyecto que se emocionó en el E3 al ver cómo el mismísimo Shigeru Miyamoto alababa su obra) es un fan de Nintendo, porque se ha conservado su espíritu.

El secreto está en los detalles

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Aparte de ser una de las compañías más veteranas del sector, Nintendo no solamente destaca por ofrecer jugabilidad atemporal en sus videojuegos, sino por cuidar hasta en el más mínimo detalle sus productos. Es algo que sucede con 'Mario + Rabbids: Kingdom Battle', lleno de referencias a Nintendo por doquier y con un exquisito trabajo de localización a nuestro idioma, además.

También hay que decir que los Rabbids encajan perfectamente en este universo, al tener un sentido del humor parecido. Es más, los Rabbids "mutados" en iconos de Nintendo son uno de los mayores atractivos de este peculiar juego de estrategia por turnos con leves toques de RPG. Como por ejemplo, Rabbid Peach y sus selfies. Es, de hecho, toda una sensación en Instagram, con más de 16.000 seguidores. Y es que Ubisoft Paris/Milan se han tomado muy en serio los detalles.

Ver cómo se integran los Rabbids en el universo de Mario es una delicia constante, pero también cómo se llegan a adaptar todo tipo de enemigos y objetos de los 'Super Mario Bros.' en él por culpa de esas gafas de Realidad Aumentada que lo han cambiado todo... para mal. Y es que ver a un Bullet Bill con la cara tapada con gayumbos es algo difícil de olvidar. Y como ese ejemplo, hay más.

Originalidad al estilo Nintendo

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Pese a explotar sus franquicias estrella y no apostar (casi) por nuevas IP, Nintendo sabe mejor que nadie cómo insuflar de vida fórmulas a priori anquilosadas.

En este caso, aunque quede mucho por decir en los juegos de estrategia por turnos, el equipo de Soliani ha estado muy acertado con las nuevas mecánicas implementadas, como el salto de equipo, con posibilidad a cubrir grandes distancias (Luigi puede saltar dos veces) o hacer daño (Mario, cómo no), o los desafíos que nos propone el juego en cada combate, no sólo la primera vez, sino también al completar cada mundo, con retos que exprimirán todo lo aprendido.

Pero si algo me ha gustado especialmente son los duelos contra los jefes finales. Me refiero, sobre todo, a los del final de cada mundo, más allá de los mid-bosses, porque varían por completo cómo se debe encarar un combate. Como ese Rabbid Kong del principio, el cuál crea oleadas sísmicas que provocan el estado de rebote en nuestros personajes, con la consiguiente posibilidad de echarnos fuera de la pantalla, obligándonos a controlar mejor las zonas seguras y ser más agresivos en el ataque para quitarle todos esos plátanos que no paran de curarlo.

En definitiva, que si las cosas se hacen con mimo y dedicación, todo sale bien.

En VidaExtra | Análisis de Mario + Rabbids: Kingdom Battle, la combinación más divertida y desafiante entre ambos universos

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