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Este vídeo es la mejor forma de entender por qué algunos mandos de PS5 están sufriendo problemas de drifting

Este vídeo es la mejor forma de entender por qué algunos mandos de PS5 están sufriendo problemas de drifting
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Hace apenas unos días se daba conocer que una firma de abogados presentaba una demanda colectiva contra Sony por el drift en el DualSense de PS5. El problema, un viejo conocido de la industria que ha salpicado especialmente a Nintendo durante los últimos años, parece ser algo mucho más común de lo que imaginamos.

La prueba de ello la trae el canal de iFixit, que realiza un completísimo análisis de la tecnología detrás de los joysticks del mando de PS5 para intentar descubrir dónde está el problema, cómo solucionarlo y por qué no es extraño que te acabe ocurriendo a ti también.

La clave parece estar en el click sobre la seta del joystick. Las acciones conocidas como L3 y R3 que suponen presionar alguna de las dos setas del mando cuentan con una vida útil mucho menor que la del joystick en sí.

Para entenderlo mejor, el movimiento convencional del joystick -movernos o mirar hacia los lados en un FPS- tiene una vida útil de unos 2 millones de ciclos según el fabricante. En cambio, el uso de ese click adicional que implica presionar la seta mientras sigue captando el movimiento convencional, tiene una vida útil de 500.000 ciclos.

Los problemas con el mando de PS5

Según aseguran desde iFixit, el uso continuado del mando y la combinación de esas dos acciones hacen que el desgaste del potenciómetro que mantiene viva esa posibilidad, y del muelle que debería llevar el joystick a su posición neutral, es lo que tarde o temprano acaba provocando una parte de los problemas.

Para llegar a ello en un juego como Call of Duty: Warzone, donde el uso continuado de esas dos acciones es más común que en otros títulos, deberíamos alcanzar una media de unas 417 horas de juego antes de empezar a ver problemas de desgaste.

¿Qué ocurre con los casos que aún no han alcanzado ese número de horas de juego? Los culpables parecen ser agentes externos como restos de suciedad o polvo que se cuelan en el mecanismo y engañan al potenciómetro a la hora de medir la posición del joystick.

Lejos de ser un problema del DualSense, lo más interesante del vídeo es descubrir que en realidad estamos ante un problema que afecta a prácticamente todos los mandos por igual, incluido el Xbox Elite o el Pro Controller de Switch.

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