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Wolfenstein: Enemy Territory - Retroanálisis

Aún recuerdo como el primer día la primera vez que jugué al ‘Wolfenstein: Enemy Territory’. Mi profesor de Redes, en la etapa final del primer año de Administración de Sistemas Informáticos, nos pidió que fuésemos a la carpeta compartida para copiar un archivo ejecutable, para posteriormente instalarlo en nuestro equipo. Como imaginaréis, se trataba de este videojuego en cuestión, y como imaginaréis, resultó ser la perdición de la clase, servidor incluido. Las sucesivas partidas en red con toda la clase, e incluso con los de otras, no dejaron de sucederse hasta que los profesores notaron “algo raro”. Pero fue bonito mientras duró. Aunque los ‘Solitario Spider’, ‘Mahjong’ y compañía seguían bien presentes, por supuesto, al ser “menos detectables”.

Obra del, por aquel entonces, novel estudio Splash Damage, ‘Wolfenstein: Enemy Territory’ resultaba ser un mod-standalone del ‘Return to Castle: Wolfenstein’, sin necesidad de disponer de este último, por lo tanto, para poder jugar a este FPS. Además era y sigue siendo gratuito, con lo que tenía todas consigo. Era el regalo perfecto, y como aún hoy en día sigue siendo una pequeña joya atemporal hemos creído conveniente dedicarle el retroanálisis que se merece.

Inicios de Splash Damage, su desarrolladora

Wolfenstein: Enemy Territory

Hoy en día el nombre de Splash Damage, aún con la publicación del, para mí, incomprendido ‘Brink’, sigue muy asociado a la saga ‘Enemy Territory’, pero sus inicios fueron más modestos. Se formó en 2001 por varios modders que se hicieron famosos por aquel entonces con creaciones para ‘Quake III’ y ‘Return to Castle: Wolfenstein’. Precisamente, a raíz de un mapa para este último basado en Operation Market Garden Activision y la propia id Software le pidieron a Splash Damage que creasen una serie de mapas adicionales para meterlos en la edición de juego del año del citado regreso de ‘Wolfenstein’. El resto es historia, ya que tras esa serie de mapas, un año después dio lugar a lo que conocemos hoy en día como ‘Wolfenstein: Enemy Territory’, un mod-standalone multijugador por el que no tenemos que pagar ni un solo duro y que sigue siendo tan divertido como el primer día. Años más tarde hasta gozó de una secuela, titulada ‘Enemy Territory: Quake Wars’, que salió en formato físico, y que personalmente resultó ser un producto menos divertido en conjunto, pero más completo.

Wolfenstein: Enemy Territory – Guerreando en grupo

Wolfenstein: Enemy Territory

Videojuegos de guerra hay muchos, y basados en la segunda guerra mundial también. Pero tenemos que ponernos también en situación. Año 2003. Dentro de los FPS todavía se mantenían mecánicas clásicas para los modos multijugador, heredadas principalmente de sagas de la talla de ‘Quake’ o ‘Unreal Tournament’ (todavía de moda por aquel entonces). Que si deathmatch (el todos contra todos de toda la vida), que si team deathmatch (lo mismo, pero por equipos), capture the flag (el mítico capturar la bandera), u otros con un objetivo principal, en plan desarmar una bomba.

‘Wolfenstein: Enemy Territory’ se centró en esto último, pero añadiéndole bastante variedad a todo el conjunto: nada de repetir el objetivo principal en todos los mapas, sino cambiarlo para cada uno de ellos (escoltar un tanque, robar unos documentos, reventar un sitio en concreto, etc), añadiéndole ya de paso otros secundarios, en plan crear “a la fuerza” otras vías para lograr el objetivo principal. Era, por lo tanto, un título exclusivamente multijugador que estaba pensado especialmente para jugar con grupos muy compenetrados. El chat en grupo o la comunicación por voz eran esenciales.

A esto también contribuía el hecho de que en ‘Wolfenstein: Enemy Territory’ contábamos con cinco clases a elegir, y cada una con armas y habilidades diferentes a las del resto, como habréis imaginado. Así pues, teníamos al soldado, el cuál podía equiparse con armas de gran poder como el motero, el bazuca o el lanzallamas, siendo indispensable en primer línea de fuego; al médico, el cuál podía tanto curar, mediante botiquines, como revivir, mediante jeringuilla, a sus compañeros caídos en combate, siendo indispensable, por lo tanto, como medida de refuerzo para los primeros y el resto de todo el equipo; al ingeniero, el cuál podía no solamente reparar vehículos de la misión principal, sino también montar puestos de ametralladoras, u otras historias; al soldado de operaciones de campo (Field Ops), el cuál podía recargar nuestra munición como también ordenar potentes y demoledores ataques aéreos; y al soldado de operaciones encubiertas (Covert Ops), el francotirador de toda la vida que además tiene la habilidad de disfrazarse del enemigo. Como véis, cada clase con unas características muy marcadas y con objetivos dentro de cada mapa muy concretos, de ahí que la elección en número para cada una de ellas era esencial ya desde el propio inicio de la partida para cumplir el objetivo cuanto antes, aunque siempre teníamos la opción de cambiar en cualquier momento de clase.

Otro detalle relativo a las clases es que tendremos un nivel de experiencia para cada una de ellas, obteniendo distintas mejoras al alcanzar su máximo nivel. Desde poder revivir con la salud al máximo a un aliado hasta desbloquear las dos pistolas, todo serán ventajas y supondrán un motivo extra para llegar cuanto antes al máximo. Debo añadir, eso sí, un apunte, ya que dependiendo del servidor se nos guardará nuestra experiencia y en otros se nos reseteará. Hasta en algunos empezaremos al máximo.

Contenido adicional del propio mod

Wolfenstein: Enemy Territory

Partiendo de la base que el propio ‘Wolfenstein: Enemy Territory’ es un mod, resulta bastante llamativo que un mod pueda albergar mods dentro de sí, y así sucede con él. Dependiendo del servidor en el que juguemos (actualmente aún sigue gozando de muy buena salud; su comunidad es muy fiel y hasta siguen habiendo torneos oficiales) tendremos distintas modificaciones, como por ejemplo una que sustituye los aliados por los británicos, o los distintos cambios de sonidos o el daño producido por algunas armas. Eso por no mencionar que hay muchos mapas más aparte de los oficiales, muy, pero que muy currados, e incluso he llegado a jugar una vez en uno que nos situaba en el universo de Star Wars. Sí, como lo oís. A mí me dejó completamente loco al probarlo.

En resumen: ¿ha aguantado bien el paso del tiempo?

Absolutamente, sí. Sigue siendo tan divertido como el primer día, y salvo que seáis de los que le dan demasiada importancia al aspecto gráfico (estamos ante un videojuego del 2003, no en vano), por lo demás ‘Wolfenstein: Enemy Territory’ os brindará no pocas horas de diversión por el módico precio de cero euros. En xFire tengo registradas casi 150 horas, así que por algo será, ¿no?

Wolfenstein: Enemy Territory | PC

Wolfenstein: Enemy Territory
  • Plataformas: Linux, Mac y PC (versión analizada)
  • Desarrollador: Splash Damage
  • Distribuidor: Activision
  • Lanzamiento: 2003
  • Precio: Gratis

Wolfenstein: Enemy Territory es uno de los FPS bélicos más divertidos de la historia, así de claro. Hecho exclusivamente para ser disfrutado en compañía (LAN o Internet), sumamente disfrutable si se hace con un grupo compenetrado. Las horas pasarán sin darnos cuenta.

Vídeo | Youtube
Sitio oficial | ‘Wolfenstein: Enemy Territory (con enlace a su descarga)

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