Forza Horizon 6 aplica la técnica del Gatopardo. Cambia todo para que nada cambie y demuestra que a un juego de coches solo le hace falta ser divertido

Forza Horizon 6 aplica la técnica del Gatopardo. Cambia todo para que nada cambie y demuestra que a un juego de coches solo le hace falta ser divertido

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Forza Horizon 6
razablan

José Ángel Mateo

Coordinador

¿Dónde está el límite de un género? Esa es la pregunta que no he parado de hacerme durante mis horas con Forza Horizon 6. Se me ocurren propuestas con las que ampliar el último videojuego de Playground Games, como un modo historia más cinemático, o seguir el camino marcado de preñar de aún más contenido la próxima entrega. Pero la realidad es que nada de eso es un cambio sustancial... Y eso me hace llegar a la conclusión de que quizás no hace falta.

Vamos a quitarnos esto en los primeros párrafos. Si eres fan de la saga Forza Horizon, en la sexta entrega te vas a encontrar más de lo mismo: un sobresaliente a la hora de ofrecerte diversión a raudales a bordo de centenares de vehículos y una abrumadora oferta de carreras, pruebas y desafíos. Estamos hablando de un título que, como el resto de la saga, sabe ser interesante para seguidores de los videojuegos de conducción, pero también tremendamente accesible para los curiosos que se asoman desde Game Pass.

Japón es, como se suele decir en estos casos, un protagonista más de experiencia. Su orografía aporta un lienzo con el que Playground Games confecciona trazados revirados y de gran verticalidad en sus montañas, pero también rectas infinitas donde poner a prueba a los vehículos más potentes. Aunque, quizás la joya de la corona sea Tokio, la zona urbana más grande de la historia de la franquicia que es ideal para carreras nocturnas con deportivos.

Japón es el protagonista del juego

Por supuesto, aquí tenemos el mundo abierto más grande hasta la fecha a la espera de las puntuales expansiones, pero sí que creo que el pináculo de la variedad en zonas se alcanzó en la tercera y quinta entrega, ambientadas en Australia y México, respectivamente. Forza Horizon 6 no va a la zaga, ya que tenemos zonas marítimas, urbanas, bosques o montañas nevadas, pero su evidente baza en esta ocasión es lo estético de los emplazamientos. Un cerezo en flor te apaña cualquier instantánea, y os lo digo yo que me he tirado mucho rato jugando con el modo foto.

Forza

La recreación de Japón es impresionante, y seguramente con Tokio tengamos la prueba más obvia de un trabajo por parte de Playground Games que casi recuerda a lo que hemos estado viendo en estos últimos tiempos con Microsoft Flight Simulator. Además de esto, también deja su huella el país en la selección de automóviles, que tiene hueco entre sus más de 500 para hacer guiños a la escena de carreras urbanas japonesas, marcas autóctonas e incluso ofrecernos utilitarios hipercompactos con sus propias carreras asociadas.

Japón era una localización muy pedida por los jugadores, y lo cierto es que se ha cumplido con nota, hasta el punto de, como digo anteriormente, ser una excusa para añadir contenido diferenciado frente a entregas anteriores. El gusto por el motor en el país incluso se evidencia con varios circuitos repartidos por el mapeado, zonas de derrape al más puro estilo Initial D y una plétora de vehículos legendarios que encontrar en su escondite. Además, hay carreras en ciudad y pruebas de Touge 1v1 al más puro estilo Tokyo Race.

El sabor de siempre, pero mejor progresión

Y luego están las novedades en sí. Creo que la progresión en el último Forza Horizon no era la mejor (y nunca lo será si depende en parte de ruletas para conseguir dinero y coches), y en esta sexta edición sí que se ha mejorado sustancialmente. El sistema de pulseras, que funcionan como una especie de barras de experiencia que tenemos que llenar antes de enfrentarnos a esas fases de historia tan conocidas de la saga, dirigen la atención del jugador a diversas zonas, invitándote a explorar, pero también siendo una especie de curador de qué carreras disputar en cada momento.

Forza

Parte de lo que mantiene con vida a Forza Horizon, ya no como franquicia, sino a cada juego individual, es su condición de juego como servicio. Las temporadas, eventos temáticos y eventuales expansiones son vitales; pero hasta entonces nos hará de puente el endgame. En Forza Horizon 5 eso implicaba meterse en el Community Racing y el tuneo de coches para Rivals; y en este juego tenemos novedades como la posibilidad de diseñar nuestra propia base con los Garajes. 

Podremos hacer circuitos, expositores de coches y mucho más. Yo no soy la persona más creativa de la historia y no le sacaré nunca el partido que me gustaría, pero la posibilidad de visitar creaciones de otros jugadores, sorprenderme con ellas y puntuarlas, creo que es algo a reseñar y que puede estirar la vida útil de Forza Horizon 6.

¿Cuánta gasolina hay en el tanque?

Me gustaría hablar más en profundidad sobre la experiencia de juego, pero siento que un puñado de párrafos hablando de cuestiones como el comportamiento según terreno, coche usado o la variedad de trazados y pruebas palidecen frente a la idea que todos tenéis en la cabeza sobre lo que es un Forza Horizon. Decía en la preview que es justo lo que te puedes esperar de un juego de la saga ambientado en Japón, y con unos estándares de calidad tan altos como los que ha mantenido hasta ahora la franquicia; y me reafirmo.

Forza

La cabeza nos dice que no es posible seguir pasándolo tan bien haciendo algo que se diferencia en los detalles de una entrega a otra, pero mi propia experiencia habiendo jugado a la totalidad de la saga y analizado los tres últimos para decir que aún no he llegado al punto de hastío con la fórmula. También he de ser honesto y poner sobre la mesa que novedades como el reparto de comida, los tours turísticos o muchas otras adiciones no dejan de ser hacer la del gatopardo: cambiar todo para que no cambie nada, pero nos quede la ilusión de que sí.

Pero es que quizás la fórmula esté tan pulida que no haga falta mucho más que el enorme trabajo en cuanto a la localización, y unos ajustes adicionales para mantener fresca la experiencia. Claro que voy a disfrutar las fases de la historia, especialmente si implican echar una carrera contra un mecha gigante o asistir al lanzamiento de un cohete, coleccionar coches como un energúmeno y recorrerme el mapeado completando cada salto, radar de velocidad y cartel rompible. 

El secreto está en que es complicado que (y más con el Quick Resume en Series X) pasen más de 20 segundos desde que agarras el mano y aún no te hayas divertido. Forza Horizon 6 es un oasis de honestidad en una industria del videojuego que no para de dar vueltas a una de las cosas más básicas que necesita un título: ser entretenido.

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