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Análisis de Alpaca Ball: Allstars, la pasión por el fútbol se extiende hasta los animales
Análisis

Análisis de Alpaca Ball: Allstars, la pasión por el fútbol se extiende hasta los animales

¿A quién no le puede resultar atractiva la idea de jugar al fútbol con alpacas? Pero no montados sobre ellas, sino controlando dichos animales y golpeando el balón con sus cabezas. Sí, con esos cuellos tan largos que tienen, a lo avestruz.

Es lo que debieron pensar en Salt Castle Studio, de lo contrario no se explica que hayan creado el videojuego Alpaca Ball: Allstars, con un espíritu claramente inspirado en ese éxito de masas llamado Rocket League, que desde que debutó en 2015 no ha parado. Ahora bien, ¿tiene todo lo necesario para disputarle el trono?

Un tono muy desenfadado para el deporte rey

Alpaca Ball

Esa fue la pregunta que formulamos tras jugar a la demo para Steam la semana pasada, dejándonos buenas sensaciones en el proceso. Pero faltaba por ver todo el conjunto, como profundizar en su modo historia o disputar partidos más numerosos, para saber si podía aguantar la comparación con esa joya atemporal.

Lo vamos a dejar claro desde el inicio, pese a que no vaya a sorprender a nadie. No, no puede disputarle el trono, porque Rocket League juega en primera división. Pero sí que ofrece una alternativa interesante para los que llevamos muchos años cansados de la eterna disputa entre EA Sports y Konami con sus simuladores.

Para empezar, casi de modo literal, Alpaca Ball es un Rocket League con alpacas. Varía el comportamiento del protagonista (de un coche pasamos a un animal), pero el estilo es francamente similar, al no ceñirse a las reglas del fútbol tradicional. Un ejemplo rápido para entenderlo: el saque central hay que disputarlo siempre, nunca se cede automáticamente al equipo que ha recibido un gol.

Tampoco hay faltas, ni fueras de juego. Por no tener, no tiene saques de banda, porque el balón jamás podrá salir del campo. Lo que se mantiene es esa sed por marcar un gol, aquí mucho más fructífera debido a las dimensiones del estadio, casi de fútbol sala, en comparación a la magnitud del éxito de la obra de Psyonix.

Alpaca Ball

Todos los estadios son de dimensiones reducidas, aunque su tamaño varía dependiendo del número de alpacas por cada equipo. La mayoría de partidos tienen lugar entre combates directos de uno contra uno, o de equipos de dos o tres, pero en el tramo final de la campaña también se darán cita los de ocho alpacas en total sobre el terreno de juego, lo que desemboca en una locura.

Irónicamente, Alpaca Ball: Allstars no es más divertido con más alpacas, sino que se muestra más consistente (dentro de la consistencia que pueda haber con unos animales bastante incontrolables como futbolistas) con un máximo de cuatro sobre el campo, principalmente por el tamaño del recinto y el caos que se puede llegar a causar al haber un factor extremadamente variable con cada pelota.

Y es que Salt Castle Studio no se ha limitado al balón de fútbol, sino que se nos irá poniendo a prueba en la campaña con el elemento principal de otros deportes, como un disco de hockey sobre hielo, un balón de rugby, una pelota de playa o incluso un dado de seis caras. Sí, un dado cuadriculado. Y la experiencia, lógicamente, se resiente con alguno de estos elementos, superadas las risas iniciales. No, el dado no es divertido. Y la pelota de playa vuela demasiado.

Alpaca Ball: Allstars, una alternativa refrescante

Alpaca Ball

Ya era fácil de imaginar la primera vez que nos pusimos a los mandos de Alpaca Ball: Allstars, al comprobar lo difícil que resultaba manejar a una alpaca. O más bien, controlar debidamente cada tiro con su cuello, con unos giros a cada lado con los que se complica en exceso afinar cada disparo. Pero ahí radica buena parte de su gracia, tal y como sucedió con el genial Octodad: Dadliest Catch.

Este juego quiere sacarnos risas constantes, porque es imprevisible y caótico a partes iguales, incluso aunque lleguemos a dominar medianamente el tiro (que se puede). Otro tema es la patada poderosa en salto, que la he dado por imposible: eso de saltar dos veces y que siempre dispare hacia atrás, mientras la máquina lo hace a la perfección, me desesperó. Y total, al hacer ese movimiento la alpaca queda aturdida un par de segundos y no compensa. Mejor el tiro "tradicional".

Porque al final uno opta por asegurar, dentro de ese caos. E intentar que no nos golpeen con fuerza para aturdirnos. Porque una cosa es que no haya faltas y otra bien distinta que nos podamos caer al suelo perdiendo unos valiosos segundos. Máxime teniendo en cuenta que en algunos partidos habrá power-ups, una serie de potenciadores completamente aleatorios con diversas ventajas o maldiciones.

Alpaca Ball

Desde controlar la bola con la mente y hacer un gol fácil, hasta hacer que el resto de alpacas (aliadas y enemigas) reduzcan su tamaño a la mínima expresión, pasando por invocar a un armadillo en pleno campo o equiparnos con un casco para noquear con facilidad al rival, este tipo de potenciadores los escoge el juego y decide a qué alpaca se lo da por unos segundos, simplemente por diversión.

Tan pronto le pillamos el punto, sabremos cómo contrarrestar cada uno, siendo muy importante no descuidar en ningún momento la portería, que nuestros compañeros controlados por la máquina no siempre son fiables, por mucho que en otras ocasiones nos puedan salvar el partido con goles de chiripa. La pena es que en Alpaca Ball: Allstars no haya repeticiones, porque hay algunos tantos memorables, con saltos imposibles o rebotes con mucha guasa, que merecía la pena ver de nuevo. O incluso guardarlos. Es una de sus grandes taras, sin duda.

Al final, la imagen que da es que su modestia le ha impedido ser más ambicioso, reflejado también en ese multijugador limitado únicamente al modo local, con un máximo de ocho personas. Al menos en Steam tenemos la opción de tirar de Remote Play Together para solventar esa ausencia de modo online. Una pena, porque Salt Castle Studio ha creado un título con potencial y personalidad.

La opinión de VidaExtra

En definitiva, un juego muy divertido que se queda cojo en contenidos y en prestaciones, pero que sin duda nos brindará bastantes risas por lo impredecible que es en cada partido. No será el mejor juego de fútbol, pero tampoco es que Alpaca Ball: Allstars lo pretendiese. Pero al menos sí cumple con su cometido.

Alpaca Ball

Alpaca Ball

Plataformas Nintendo Switch (versión analizada) y Steam
Multijugador Sí, local (hasta ocho)
Desarrollador Salt Castle Studio
Compañía Badland Publishing
Lanzamiento 15 de octubre de 2020
Precio 19,99 euros

Lo mejor

  • Fútbol con alpacas, ¿cómo no puede molar?
  • Buena variedad de tipos de "pelotas"
  • Gran sentido del humor en su campaña

Lo peor

  • No cuenta con modo online ni repeticiones
  • Los partidos con ocho alpacas son puro caos
  • Se echan en falta más opciones de juego

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