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Cars 3: Hacia la Victoria, un videojuego que merece más reconocimiento (igual que la película)
Análisis

Cars 3: Hacia la Victoria, un videojuego que merece más reconocimiento (igual que la película)

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Con los videojuegos basados en películas se suele ser, por lo general, muy extremista: o es muy bueno o es muy malo. No hay medias tintas. Y en el caso de 'Cars 3: Hacia la Victoria' me temo que sucedió más lo segundo.

Ya sabemos cómo son las notas en este medio, y todo lo que baje de 70 parece que es un suspenso, algo que intentamos evitar en VidaExtra hace años cuando introdujimos las notas, hasta que finalmente lo descartamos porque seguía llevando a confusión: un juego de 6 era un buen juego, pero nada.

A esto hay que unirle que una nota no deja de ser algo muy personal, por muy objetivo que se quiera ser. De ahí que lo más recomendable sea formarse una opinión propia tras probar un producto y ver si se concuerda con el analista o crítico, lo que me lleva hasta el citado 'Cars 3: Hacia la Victoria'.

Desde su presentación del año pasado, me llamó la atención por volver a apostar por una vertiente más de 'Mario Kart', y como me gustaban tanto el clásico de Nintendo como las películas de Cars, tenía ganas de echarle el guante. Pero me echaba para atrás su precio y que un colega de una tienda no paraba de repetirme que me alejase de él como la peste, que "sólo era un juego para niños".

Hasta que aproveché una rebaja potente y lo probé este finde.

Lo que más me gusta del videojuego Cars 3

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Publicado a mediados del año pasado, es el último trabajo creado por Avalanche Software ('Disney Infinity') hasta la fecha, y el primero lejos del sello Disney Interactive Studios. Porque la compañía de Mickey cerró el estudio en mayo de 2016, y Warner Bros. Interactive Entertainment lo reabrió al año siguiente.

'Cars 3: Hacia la Victoria' bebe mucho de 'Cars 2' (Games with Gold en abril), al conservar al completo las peculiaridades de su jugabilidad: derrapes sencillos de realizar, golpes, acrobacias aéreas y en el suelo, turbo... Pero ahora todo está más cuidado, empezando por ese salón de la fama con pruebas de aptitud.

La presentación en 'Cars 2' era desastrosa, siendo todo un engorro estar al tanto de los emblemas y divisas a cumplir, que vienen a ser lo mismo que las pruebas de aptitud, pero con distintos nombres. En 'Cars 3: Hacia la Victoria' todo es más visual e incita al completismo. Aparte que nunca tendremos la sensación de perder el tiempo, puesto que casi siempre desbloquearemos cosas así.

Por falta de modos de juego tampoco será...

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Aparte de recrear (a su manera) escenas de la última película, como el duelo contra Miss Fritter, ese autobús escolar reconvertido en vehículo de demolición, 'Cars 3: Hacia la Victoria' ofrece una buena variedad de modos de juego, donde no faltarán ni la clásica Carrera (sin armas) ni la Carrera de Combate (con armas de uso similar al antes citado 'Mario Kart'), aparte de unos cuantos más.

Lo curioso es que, pese a su apariencia infantil, me ha parecido un juego mucho más exigente que el anterior 'Cars 2', siendo más difícil alcanzar el primer puesto en cada carrera al tener que aprovechar al milímetro el uso del turbo y los atajos.

Recuerdo que el primer 'Cars' sí que me pareció demasiado infantil y aburrido, pero al menos aquí nos dará más juego sacarle todo su jugo. Aparte que volvemos a contar con un modo de juego libre (en plan sandbox), el Parque de Thomasville, para ir a nuestro ritmo cumpliendo desafíos u obteniendo coleccionables.

Entre eso y otros modos como el reto eliminatorio, sin olvidar la pantalla partida a cuatro bandas, lo cierto es que me alegro de haber hecho caso omiso a esas notas que oscilaban entre el 59 y el 71. Aunque tampoco me malinterpretéis, que no me haya disgustado no significa que sea la octava maravilla. Pero sí que merece un tiento, sobre todo si os gusta este universo creado por Pixar.

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