Crítica de The Cuphead Show! - Temporada 2: la serie de Netflix encuentra su propio tono y la cosa se desmadra
Análisis

Crítica de The Cuphead Show! - Temporada 2: la serie de Netflix encuentra su propio tono y la cosa se desmadra

Surrealismo y puro entretenimiento sin moralejas en sesiones intensivas de poco menos de quince minutos. ¡La Serie de Cuphead! (The Cuphead Show!) arrancó muy fuerte el pasado mes de febrero y su nueva hornada de episodios retiene sus aciertos, sus tropiezos y sus excesos y los hace mucho más visuales. Los caricaturiza. Y, al hacerlo, encuentra su propio tono dentro de la parrilla de Netflix y más allá de los videojuegos.

¿Una buena adaptación de Cuphead, la obra del Studio MDHR? Más bien, una brillante manera de dar vida propia al universo del videojuego a través de sus protagonistas. Un par de niños revoltosos, uno más que otro, que ya desde los primeros minutos dejan claro que estamos ante una serie infantil. Y eso no es malo. Todo lo contrario.

Al igual que el videojuego de PC y consolas, ¡La Serie de Cuphead! se inspira artísticamente en los clásicos de la animación de principios del siglo pasado a nivel artístico, pero su estilo de humor y su estilo de animación está mucho más alineado con Bob Esponja o los nuevos Cortos de Mickey Mouse lanzados entre 2013 y 2017. A falta de poder ofrecer sus propios personajes infantiles, Netflix acierta al recurrir a caras conocidas de los videojuegos.

´De hecho, la nueva hornada de episodios encaja muy bien con la primera: el personaje de Ms. Chalice, la cual fue presentada al final de la primera temporada, es un estupendo revulsivo que aparece compartiendo protagonismo o de manera más salpicada entre las 13 nuevas gamberradas que han perpetrado el propio Cuphead y su hermano Mugman. Dos enfants terribles capaces de sacar al mismísimo diablo de sus casillas, literalmente.

Y, si bien se aprovecha solo un poquito más el trasfondo del videojuego en el que se basa ¡La Serie de Cuphead!, hay que admitir que el resultado hace más que cumplir con lo esperado: como veremos, la segunda temporada pierde el factor sorpresa, pero gana más fuelle a base de darle más cancha a un Cuphead absolutamente predispuesto a meterse en líos y a un Mugman que, como el que no quiere la cosa, también acaba metido en ellos.

Cuphead y Mugman se desmadran y la pizpireta Ms. Chalice se suma a la fiesta

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A todos los efectos, ¡La Serie de Cuphead! es la historia de dos traviesos hermanos no muy diferentes en aspiraciones y costumbres a Zipi y Zape, Bart Simpson o la pandilla de South Park. Eso sí, pese a que comparten travesuras, lo que les distingue es algo más que el color de su pantalón: el propio Cuphead tiene una ausencia total del sentido de la responsabilidad, mientras que Mugman, de manera indirecta, entra al trapo sin ser consciente de que a veces la solución acaba siendo peor que el problema.

La segunda temporada de ¡La Serie de Cuphead! continúa la misma estructura que la primera ofreciendo historias cortas de menos de 15 minutos con un par de excepciones, incluyendo una aventura de piratas de casi media hora, que básicamente son autoconclusivas y beben con descaro de los mismos cortos animados clásicos de la Warner, la Disney o la Metro Goldwing Meyer apostando siempre por las payasadas y el humor  o golpe y porrazo.

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De hecho, un capítulo concreto, ¡Eso es todo amigos! es una versión caricaturizada de las aventuras de Tom y Jerry con el propio Werner Werman haciendo de ratón. Aunque, como veremos, al final el carácter de los personajes y el mundo creado para el videojuego logran que, pese a abusar de los clichés, el resultado final se sienta genuino.

¿Qué tiene que ver ¡La Serie de Cuphead! con los videojuegos de Cuphead? Mucho. Incluso más en esta segunda temporada que en la primera. La sencilla trama de la obra del Studio MDHR en la que el demonio quiere apoderarse del alma de Cuphead revolotea de fondo y aparece de manera caprichosa en algún que otro episodio y estalla en los compases finales, dejando la puerta abierta de par en par a una tercera temporada de cara al espectador. 

Pero es que, además, aparecen y se aprovecha más los personajes y jefazos que vimos en los juegos. 

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  • De modo que episodios como Dulce tentación acaban siendo una grata sorpresa para quienes se enfrentaron en incontables ocasiones a la Baronesa Von Bon Bon y se aprendieron todas sus transformaciones y rutinas.
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  • Y no solo eso, en el episodio de Aventura en Alta Mar cuya duración duplica al resto de la temporada se introducen el Capitán Barbasalada (Captain Brineybeard) y Cala Maria para ofrecer una historia en la que el surrealismo y todos los tópicos de la animación infantil se manifiestan en pantalla de manera simultánea. Lo cual, se mire como se mire, es un triple hito.

Si bien, en la primera temporada ya vimos desfilar una enorme cantidad de jefazos y enemigos del videojuego, incluyendo The Root Pack, la aportación estrella a la serie es una Ms. Chalice que no solo le sigue el ritmo a los hermanos, sino que en muchos episodios sabe llevar las riendas de los acontecimientos a base de un poquito de carisma. 

Siendo esta nueva compañera de trastadas un tercer eje para la serie en aquellos episodios en los que aparece, pero dejando el suficiente margen para que Cuphead y Mugman hagan lo que les dé la gana en el momento y, en el proceso, acaben escaldados.

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La segunda temporada de ¡La Serie de Cuphead! asienta todo lo que definió el espíritu clásico para el público actual de la primera. No necesitas tener ninguna noción del videojuego y, pese a que sus protagonistas tienen un carácter mucho más definido, la mayoría de los nuevos capítulos son autoconclusivos se pueden ver de manera salteada o alternando con los primeros.

Recuperando y aunando tanto el espíritu de los clásicos de hace décadas como el de las series animadas de Cartoon Network y Nickelodeon. Ofreciendo entretenimiento sin moralejas con extra de gamberrismo infantil por cuenta de dos pequeños pícaros que, de manera definitiva, han trascendido al videojuego.

La opinión de VidaExtra

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Los fans de Cuphead no quedarán decepcionados con el trato que Netflix le da al personaje. ¡La Serie de Cuphead! es puro y sencillo entretenimiento, lo cual implica que quien venga del videojuego verá un carrusel de travesuras, personajes disparatados, acontecimientos surrealistas y reacciones delirantes que a partir de cierta edad muy rara vez lograrán algo  más que una la sonrisa.

Su humor es grueso, de golpe y porrazo, destinado más a satisfacer la curiosidad de los pequeños de la casa que a cerrarse exclusivamente en contentar a los fans del run'n'gun para en PC y consolas. Y eso, se mire como se mire, es un acerto.

Básicamente, porque Cuphead, el videojuego, es un desafiante título de acción clásica que podría estar perfectamente basado en una serie animada que jamás existió. Cinco años después de su debut en Xbox y PC, esa misma serie existe, pero se sostiene por si misma. 

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Y, en el proceso, ¡La Serie de Cuphead! logra trasladar a conveniencia los elementos del propio videojuego a su universo creado para la ocasión. Siendo plenamente consciente de su formato y el tipo de espectador al que va dirigida. Tal y como debe ser.

Tardamos más de lo deseado en recibir el DLC de Cuphead: The Delicious Last Course, pero que la segunda temporada de Cuphead se haya estrenado con un margen tan pequeño con respecto a la primera juega muy en favor de la iniciativa: no solo se aprovecha para resolver el nudo dejado en el último episodio, sino que aprovecha el rebufo de los nuevos contenidos y la entrada en escena de una Ms. Chalice que, como en el videojuego, irradia carisma.

Dicho lo cual, y como es costumbre en Netflix, la escena final nos vuelve a emplazar a una tercera temporada.

La segunda temporada de ¡La Serie de Cuphead! revalida los aciertos y el tono de un proyecto animado que tiene muy presente al videojuego, se inspira mucho en su estética, su ritmo y su esencia, pero que también funciona de maravilla sin él. Ni lo contradice ni lo solapa, sino que aprovecha su mundo y lo enriquece sin más pretensión que entretener teniendo en cuenta que, ante todo, se trata de animación destinada principalmente al público infantil y juvenil.  

Elementos que sobre el papel podrían parecer simples, pero viendo la desastrosa trayectoria de anteriores adaptaciones de videojuegos más sencillos de llevar a la televisión, revalidan lo logrado y sumado en las dos temporadas de ¡La Serie de Cuphead!. 

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