Análisis de Crossfire: Legion. SmileGate no reinventa la estrategia en tiempo real en los videojuegos: la lleva a su terreno
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Análisis de Crossfire: Legion. SmileGate no reinventa la estrategia en tiempo real en los videojuegos: la lleva a su terreno

Plantarle cara a StarCraft en su propio terreno es relativamente fácil, lo complicado es ponerse a su altura. Crossfire: Legion sale de su Acceso Anticipado en PC sabiendo que las comparaciones van a estar ahí. Tanto en lo estético y lo temático como en lo jugable. Es más, que su lanzamiento incluya solo el primer acto de su campaña de juego nos recuerda a los inicios de Starcraft 2 hace ya diez años. ¡Diez años! ¿Seguiremos hablando de este nuevos RTS dentro de una década? Que Blackbird Interactive se apoye en una franquicia que gusta mucho, muchísimo en Corea le da el beneficio de la duda. Eso sí, lo que hoy nos llega merece un buen empujón.

Crossfire: Legion revalida lo bien que encaja la estrategia en tiempo real de toda la vida con las interesantes posibilidades que se le abren al jugador al llevarla al terreno de la ciencia ficción. Tres facciones y un objetivo claro: gestionar de la manera más eficaz nuestras unidades para imponerse al resto de facciones del escenario. Algo que, paradójicamente, nos llega como un oasis entre juegos cada vez más complejos o innecesariamente rebuscados con el afán de distanciarse los unos de los otros. Siendo más una alternativa bien soldada que un intento de dar un golpe sobre la mesa. Y eso no es malo, que conste.

Quizás Crossfire: Legion peque de genérico en demasiados aspectos durante los compases iniciales de la partidas. Bebe demasiado de los clásicos. Es más, si no estás metido en el universo de Crossfire, algo que es bastante posible a este lado del mundo, el mero hecho de distinguir entre las unidades básicas de diferentes facciones o reconocer los edificios te va a llevar su debido tiempo. Contábamos con ello.

A diferencia de otros RTS futuristas, como el ya mencionado StarCraft o todos los basados en el universo Warhammer 40K, todas las facciones son fuerzas militares humanas. Eso no es un problema, faltaría más: ahí tenemos Age of Empires o Command & Conquer. Pero cuando empiezas a ver Titanes, vehículos acorazados o unidades volando con sus jetpacks la cosa torna de otro color. Que en las mecánicas de juego y la manera de desplegar o usar tropas acabe resultando familiar a quienes vienen de otros juegos de estrategia en tiempo real juega a su favor.

Algo que, última instancia, acaba beneficiando la experiencia central del juego: Crossfire: Legion ofrece modos de juego individuales, cooperativos y experimentales. Hasta un editor de mapas. Pero no tardaremos en llegar a la conclusión que Blackbird le ha dado prioridad absoluta a su apartado competitivo. Tal y como se espera, por otro lado, de un juego que nace de la franquicia Crossfire.

Crossfire: Legion no reinventa la estrategia en tiempo real en los videojuegos: la lleva a su terreno

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Conflictos de intereses corporativos, choques de ideales o el empeño constante por conservar el orden o instaurar uno nuevo. En Crossfire: Legion colisionan las diferentes ideologías de tres facciones condenadas a no entenderse entre sí. La coalición de gobiernos Global Risk, el sindicato global New Horizon y la empresa privada militar Black List.

Sobra decir que lo verdaderamente interesante en el juego no son sus posturas enfrentadas, sino el modo en el que están decididos a imponerlas al resto y conquistar el mundo. O, al menos, ser el último en pie al terminar la partida.

Porque, como comentamos al principio, Crossfire: Legion no busca reinventar el género de la estrategia en tiempo real, sino llevar todo lo que ya funciona en otras sagas a la franquicia Crossfire. La manera de extraer recursos con los que fabricar unidades o el modo en el que colocamos y actualizamos las infraestructuras dibujará una sonrisa a quienes echaron sus buenas horas al Warcraft original.

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Eso sí, como en entregas posteriores de la saga de Blizzard, y siguiendo la línea de StarCraft, cada facción tiene sus propias peculiaridades muy bien definidas:

  • En Global Risk la productividad y la eficiencia son su mayor baza. Puedes estar creando y mejorando unidades constantemente, y aunque la mayoría del tiempo estarás creando fuerzas desechables, rara vez te encontrarás en la tesitura de no tener con que atacar o defenderte.
  • New Horizon, sin embargo, centra su estrategia en crear unidades pesadas, con gran capacidad ofensiva y muy resistentes. El riesgo reside en que son costosas de producir, con lo que necesitaremos algo más que fuerza bruta para ganar la partida.
  • Black List son una facción menos sencilla de entender y eso la hace más impredecible. Sus unidades  tienden a ser más rápidas y se benefician de generar el caos y la confusión durante las batallas a través de estrategias más dinámicas. En cierto modo, Black List son la sal del juego.

La idea de fondo no es muy diferente a las que hemos visto con Halo, El Señor de los Anillos o Star Wars en sus diferentes incursiones dentro de la estrategia en tiempo real: llevar más allá de su medio natural a una franquicia de gran éxito (el shooter Crossfire congrega a diario nada menos que seis millones de usuarios en Asia) y expandir desde ahí la franquicia.

en Crossfire: Legion dan con la tecla sin complicarse demasiando. No lo necesitan, que conste. Siendo justos, dan margen a que el jugador que venga de fuera se familiarice con la saga, el que está acostumbrado a los shooters curiosee y ambos jueguen por su cuenta cuenta, pero esta versión de lanzamiento tiene clara su prioridad: la experiencia competitiva.

Cinco modos de juego más una Campaña que asoma la cabeza

Si nos fijamos bien. La interfaz de juego de Crossfire: Legion durante las partidas es muy simplona. Eso es intencionado: apenas veremos notificaciones o letras salvo que busquemos información específica, lo cual dejará de pasar una vez nos hayamos quitado los ruedines en las partidas. Quizás sea una cuestión de minimalismo o se trate de algo tan sencillo como simplificar la localización del juego en oriente y occidente, pero al final eso juega en favor de algo más interesante: que alternemos con asiduidad entre los diferentes modos de juego.

La experiencia de juego principal de Crossfire: Legion son las partidas multijugador. No es algo que nos pilla de nuevas, viniendo de donde viene, pero no deja de llamar la atención que el título abandone su Acceso Anticipado ofreciendo únicamente el primer acto de su Campaña. Es decir, las cuatro primeras misiones narrativas.

Con todo, desde Prime Matter nos han asegurado que habrá más contenido disponible conforme la historia se desarrolle. ¿Cuando estarán disponibles el resto de misiones? No se sabe. Lo cual nos lleva a centrarnos en el plato fuerte de la experiencia: las partidas competitivas y cooperativas tanto contra el entorno como frente a otros jugadores.

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La versión de lanzamiento de Crossfire: Legion llega junto a cinco modos de juegos clásicos y no lo suficientemente experimentales. Es más la que podemos considerar experiencia principal es el Enfrentamiento de toda la vida por equipos de uno, dos o tres: entramos a un mapa junto con otros aliados o enemigos (controlados por jugadores o la IA) y debemos hacernos con el escenario destruyendo las bases rivales. El A, B y C de los juegos de estrategia en tiempo real.

Hay variaciones a considerar, claro. Tenemos el modo Mercancía (hasta seis jugadores) que no es mucho más elaborado, que conste. Además de que el control del mapa está en juego, hay que proteger unos contenedores con mercancía y potenciadores. El primer equipo que escolte las tres unidades de mercancía hasta la base del rival gana, aunque si vamos perdiendo podemos arrasar con su base igualmente.

Algo más interesante es la Operación Trueno. En esencia se trata de una especie de mezcla entre una experiencia de supervivencia y el clásico modo horda en el que deberemos resistir los ataques constantes de una unidad orbital que ha perdido el control.

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Lo verdaderamente curioso de Operación Trueno que el resto de jugadores está en las mismas, tanto aliados como enemigos, con lo que se generan situaciones más variadas. Pero al final volvemos a lo mismo: la falta de una Campaña le pasa una enorme factura al conjunto.Sobre todo cuando en PC hay opciones gratuitas con más variedad y que luchan por aportar personalidad o algo que las distinga del resto.

Como doble curiosidad, Crossfire: Legion no da la opción de configurar el teclado en la versión final a la que hemos tenido acceso. Es más, probamos Crossfire: Legion en Steam Deck y la experiencia no es recomendable dado que, más allá del tamaño de las unidades, nos encontramos que se podía haber optimizado más y mejor el sistema de control, siendo absolutamente dependiente de los trackpads. Puede que sea simplemente jugable en la portátil de Valve, pero la experiencia está a bastante a la sombra de otros juegos no verificados de estrategia.

En cualquier caso, pese a que Crossfire: Legion abandona su Acceso Anticipado prometiendo contenido por llegar (tal y como se espera de cualquier juego es estrategia a estas alturas) sabiendo dejar la puerta abierta a que los jugadores experimenten y sean creativos a través de Steam Workshop. Es más, en la versión a la que hemos tenido acceso al iniciar el juego se nos proponía entrar al menú o derivarnos directamente al editor del juego. Al final todo suma.

La opinión de VidaExtra

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Crossfire: Legion se inspira con mucho descaro en los clásicos de la estrategia en tiempo real. En StarCraft, C&C o en Age of Empires. Toma nota de sus puntos fuertes, pero definitivamente no juega en la misma liga. No es una cuestión técnica o de presentación, ni tampoco de su ambientación futurista. Ni siquiera es necesario reinventar una fórmula que lleva décadas funcionando de maravilla. Es precísamente lo que no se aporta.

El punto flaco del juego es que al apostarlo todo por el competitivo, Crossfire: Legion no ofrece demasiado frente a lo que ya hay. A lo que lleva habiendo décadas y está muy arraigado entre los fans del género. Incluso a alternativas que apuesta por un modelo free-to-play. Al menos, el objetivo principal se alcanza: extender la saga Crossfire más allá de los shooters. Pero, ¿eso es suficiente en pleno 2022?

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En cualquier caso, y pese a que Crossfire: Legion lleva disponible desde mayo de 2022 en calidad de Early Access, tocará revalorar el conjunto cuando esté toda la campaña disponible y el multijugador haya evolucionado lo suficiente hasta encontrar su propio sitio e identidad.

Lo que hoy tenemos es un primer acto narrativo que, a efectos prácticos, sirve a modo de tutorial para los recién llegados y un puñado de modos competitivos que entretienen, pero están lejos de apasionarnos. En ninguno de los dos casos se ofrece esa clase de experiencia capaz de medirse con los clásicos. Y lo mismo se aplica a los referentes actuales de la estrategia en tiempo real.

Y, sin embargo, pese a que las comparaciones son tan odiosas como inevitables, una realidad: combinar estrategia en tiempo real con elementos de ciencia ficción te apaña cualquier tarde a base de partidas improvisadas.

Crossfire: Legion

Crossfire: Legion

Crossfire: Legion

Plataformas PC
Multijugador
Desarrollador Blackbird Interactive
Compañía Prime Matter
Lanzamiento 8 de diciembre de 2022

Lo mejor

  • Todo lo bueno de la estrategia en tiempo real de toda la vida
  • Las partidas personalizadas y el editor de mapas de lanzamiento, como debe ser

Lo peor

  • El modo Capmaña llega solo con las cuatro primeras misiones narrativas
  • Al apostarlo todo por el competitivo, no ofrece demasiado frente a lo que ya hay

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