Análisis de Ghostwire: Tokyo: la terrorífica Shibuya está llena de espíritu, pero no logra dar el do de pecho
Análisis

Análisis de Ghostwire: Tokyo: la terrorífica Shibuya está llena de espíritu, pero no logra dar el do de pecho

Estamos en una época en la que el nivel de calidad de los juegos comienza a otorgar al 2022 el estatus como uno de las mejores años para la industria desde que tenemos memoria. Elden Ring u Horizon Forbidden West logran un nivel de calidad tan alto que sus sucesores pueden salir perjudicados en la comparativa.

Pero Ghostwire: Tokyo es uno de los juegos que está ahí para construir al 2022 como un año excelso desde un punto más bajo. Sin tanta brillantez, pero que decora todavía más un pastel que tiene una pinta espectacular. La obra de Tango Gameworks apuesta por una receta que no será desconocida para nadie, pero que dudo que muchos terminen por arrepentirse de tener en su biblioteca.

Bienvenido a Shibuya

Durante mis primeras horas sumergiéndome en esta versión tan inhóspita de Tokyo todavía rondaba en mi cabeza una idea que no se ha ido, pero a la que he terminado por tratar de forma diferente. Basta con abrir el mapa de Shibuya y verás que absolutamente todo está plagado de iconos, misiones secundarias, principales, coleccionables, puertas torii o tengus. Una amalgama de estímulos visuales que ya nos conocemos muy bien.

Porque sí, Ghostwire: Tokyo me ha transmitido la sensación de que ha abierto el manual de instrucciones que tiene todo trabajador de Ubisoft en su escritorio y ha comenzado a tomar apuntes. Es un esquema que ya no es ajeno y del que se ha vertido un gran rechazo en los últimos años. El escepticismo me sobrevolaba en el primer tramo y, mientras estaba intentando disipar las dudas, me di cuenta. Llevaba varias horas limpiando el mapa y mejorando mis poderes.

Ghostwire Tokyo

No puedo negar que no es el planteamiento más atractivo para mí, pero tampoco puedo darle la espalda a que me he entretenido saltando de azotea en azotea, peleando con visitantes y recolectando espíritus por cada esquina. Y es que para ello, la obra de Tango Gameworks se vale de un gran diseño de niveles, tanto en el exterior como en el interior.

La fotografía mental que tenemos del distrito de Shibuya es muy clara y perfectamente reconocible en cada calle de la ciudad. A pesar de que la vida ha abandonado las avenidas y los bares, lo cierto es que seguimos contando con los característicos neones, melodías orientales y carteles estrafalarios. No sé si es una recreación escala 1:1, pero desde luego se nota que estamos hablando de un trabajo de una desarrolladora japonesa.

Entre camisas, pantalones y bolsos tirados por el suelo como si Célula se hubiese ido a desayunar a Ginger Town, el título te muestra su nivel de profundidad. En las demostraciones previas se ha enseñado cómo podemos ir por el medio de la calzada, alzarnos a lo más alto de un edificio o ponernos a comerciar con un gato parlante flotante en medio de un supermercado.

Totalmente cierto, al mismo tiempo que lo es de la misma forma el poder colarnos entre edificios. Los típicos huecos entre estructuras en la capital nipona son la vía para atajar, al igual que esas escaleras vecinales para llegar rápidamente arriba o esa cornisa en la que apoyarse. La movilidad está a la orden del día con el parkour constante, impulsado además por la posibilidad de engancharse a yokais como los tengu o incluso planear durante unos segundos.

Ghostwire Tokyo

Una gozada que fluye de forma constante, si bien los interiores también tienen su propio apartado de consideración. Es sorprendente la cantidad de lugares en los que podemos entrar en Ghostwire: Tokyo y no estoy hablando de edificios en los que nos colamos para realizar una misión concreta. Todos ellos se pueden visitar en cualquier momento, mostrando un cuidado personalizado para la mayoría de ellos.

Es aquí donde intenta verter más ese toque terrorífico la obra, con las paredes retorciéndose, las habitaciones girando su orientación o los objetos moviéndose por arte de magia. A pesar de toda esa aura mística, lo cierto es que el juego está muy lejos de dar miedo, pero no deja de ser un ejercicio de originalidad que me ha recordado al brillante ingenio surgido de la saga Psychonauts.

Apetitoso por fuera, agridulce por dentro

En esa amalgama de iconos que es el mapa encontramos una variedad brutal y un planteamiento básico. Nuestra tarea principal es despejar de niebla las calles y para ello será necesario purificar las puertas torii, esos arcos japoneses tan emblemáticos. Suponen una concentración nociva de corrupción, visitantes, cuervos y un lugar a exorcizar. Como es habitual, hacerlo nos abrirá nuevos caminos, así como más elementos como tareas a realizar.

En prácticamente cada puerta torii encontraremos un santuario en el que donar, rezar para mejorar nuestra suerte y así recibir una bonificación temporal o hacernos con un rosario que potenciará ciertas habilidades. Sin embargo, te vas a ver verdaderamente invadido por los espíritus que pueblan las calles de Tokyo. Están por absolutamente todas partes y podemos capturarlos a través de los katashiros, unas figuras de papel que pueden contener su esencia.

Ghostwire Tokyo

Tras hacernos con una buena suma de ellos, habrá que ir a cualquiera de las decenas de cabinas de teléfonos para enviarlas fuera de la zona neblinosa. A cambio, el dinero y los puntos de experiencia aparecerán en el menú. Son más de 240.000 espíritus diseminados por Shibuya, así que no os vais aburrir de ninguna de las formas.

En precisamente eso se nota que Ghostwire: Tokyo pone sus esfuerzos. El abanico de actividades es amplio y logra incrustarse perfectamente en el folclore japonés. Desde Tango Gameworks le han dado una importancia capital a la cultura que ha dado forma al país asiático y así lo podemos comprobar con los yokais, por ejemplo.

Los podemos encontrar de todas las formas posibles, ya sea a través de kappas en los ríos, nurikabe bloqueando accesos, onis que atormentan sin compasión o kamaitachi escurridizos por los cielos. Tendremos que atraparlos a cada uno de ellos para así conseguir magatamas, los cuales nos abren nuevas ramificaciones en el árbol de habilidades.

A los que respetamos y veneramos son a los nekomata, esos gatos que mencioné anteriormente. No solo son comerciantes de comida con la que curarnos, flechas para el arco o sellos que bloquean a los enemigos, sino que nos invitan a mirar debajo de las piedras para encontrar objetos muy típicos de la Japón más tradicional.

De esta forma, podremos vestir a Akito de diferentes formas (incluso con guiños a Fallout 4), recibir más puntos de habilidad, gestos para el modo Foto o pistas de música que escuchar mientras jugamos. Tampoco nos olvidemos de los perros y gatos que, tras la desaparición de los humanos, ahora campan a sus anchas abandonados y con los que podemos hablar -sí, hablar- o acariciar.

Ghostwire Tokyo

Independientemente de si escogemos hacer cualquiera de estas tareas o no, nos vamos a ver envueltos en eventos aleatorios o visitantes que nos topamos sin comerlo ni beberlo. Ese es el nombre que reciben esa suerte de Slenderman con paraguas, las colegialas sin cabeza, las Shiromuku o los Amewarashi, niños con chubasquero que alertan a los mayores para que vengan a ajustar cuentas con nosotros.

Estarán simplemente recreando actitudes de los humanos, absorbiendo espíritus que debemos salvar o alrededor de un árbol de corrupción que debemos arrancar de raíz. En cualquier caso, el combate contra ellos termina por sentirse incompleto. Al encontrarnos con una aventura en primera persona, resulta inevitable caer en las mecánicas de shooter y así sucede en Ghostwire: Tokyo.

No se trata de un género limitante, sino que parece claro que en el equipo se le acabaron las ideas demasiado rápido. Y más allá de que haya poca variedad de ataques, lo cierto es que te los dan todos con tanta rapidez que terminarás la mayor parte de la partida repitiendo las mismas combinaciones. Son tres los poderes de éter los que tenemos, basados en el viento, agua y fuego, junto a un arco y tres tipos de sellos que provocan parálisis o permiten exponer de forma más sencilla la parte débil de los visitantes.

Le falta un chispazo de genialidad para diferenciarse todavía más y no terminar por ser repetitivo. Es efectivo en lo visual, con las poses de las manos de Akito lanzando las diferentes bolas de energía o viendo cómo arranca con lazos espirituales los núcleos a varios visitantes a la vez, pero esa mosca detrás de la oreja persiste. El gran desafío reside en que se te lancen encima demasiados enemigos al mismo tiempo o saber cuándo activar el escudo espiritual para hacer un parry.

Ghostwire Tokyo

He tardado alrededor de 28 horas en pasarme la historia principal de Ghostwire: Tokyo, habiendo realizado la grandísima mayoría de tareas que ofrece la ciudad y en el segundo nivel de dificultad más alto. En una run similar a la mía acabará resultando en que tu serás una amenaza realmente preocupante para los visitantes y en pocos problemas podrán ponerte realmente.

Una aventura de toda la vida para la nueva generación

Y entre toda esta serie de explosiones acuáticas y susurros tenebrosos tenemos la historia que une a Akito y KK, una especie de chamán pasado de rosca malhumorado. Tras la catástrofe provocada por el villano Hannya en Tokyo, KK no tendrá más remedio que fusionarse con Akito para sobrevivir mientras éste se debate entre la vida y la muerte. Su asociación es inesperada, por lo que tocará comenzar a conocerse para que todo salga a la perfección.

Si bien al principio se le da mucha importancia a la hermana de Akito y su vínculo con todos los eventos sobrenaturales que suceden, lo cierto es que el peso de la historia se lo lleva KK y su equipo de cazafantasmas. Podéis echarle un vistazo a Ghostwire: Tokyo - Prelude Corrupted Case File, la precuela gratuita disponible en PS4, PS5 y PC. Dura apenas media hora, con formato de visual novel y nos permite ver trazas de esos roces constantes de KK con su grupo.

Aunque el argumento arriesga muy poco, lo cierto es que se redime con un buen tramo final en el que he sentido hasta un pequeño pellizco de emoción. Con todo, la baza principal de Ghostwire: Tokyo, más allá del buen planteamiento de niveles, es una apuesta por lo visual. Es innegable que hablamos de un juego bien trabajado en este aspecto, con un poderío visual interesante y con diseños llamativos para enemigos y criaturas de toda índole.

Ghostwire Tokyo

Sin embargo, no estamos hablando ni mucho menos de un juego puntero. No es que esté lejos de serlo para una PS5, donde llega en exclusiva para consolas, sino que parece que perfectamente los usuarios de PS4 podrían haber disfrutado de las aventuras de Akito. Es consistente a nivel gráfico, pero no hace ninguna virguería que no nos permita imaginarlo rindiendo sin problemas en la antigua generación.

Eso sí, esto tampoco nos libra de algunas ventajas que sí están pensadas para una PS5. Los tiempos de carga son nimios, pudiendo hacer viaje rápido en menos de dos segundos de una punta a otra de la ciudad, el rendimiento es perfecto en todos sus modos de visualización y mención aparte merece la excelente implementación del DualSense. La cantidad de variaciones que posee Astro's Playroom parece inalcanzable, lo cual no quita que aquí sintamos las gotas de lluvia, la resistencia de los gatillos al realizar sellos y multitud de detalles pequeños.

La opinión de VidaExtra

Ghostwire: Tokyo llega a rebufo de megatones tremendos de la industria y en esa ola se merece estar. No en la cabeza, surfeándola entre los más grandes, pero sí que se puede alzar como un juego con un potencial interesante. No termina de explotarlo todo lo que podría, a tenor de que su universo sí que apunta maneras.

A pesar de que esa máscara de Ubisoft que lo rodea puede generar rechazo, lo cierto es que me he sumergido en el bucle sin darme cuenta y con gusto. En el equilibrio entre triunfar y ser una decepción, Ghostwire: Tokyo todavía se aproxima más hacia el primer camino. No estará entre los candidatos a GOTY 2022, pero sí que lucirá en tu estantería habiéndote ofrecido unas buenas horas de entretenimiento.

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Ghostwire: Tokyo

Plataformas PC y PS5(versión analizada)
Multijugador No
Desarrollador Tango Gameworks
Compañía Bethesda Softworks
Lanzamiento 25 de marzo de 2022

Lo mejor

  • La gran recreación de la capital de Japón
  • Su diseño de niveles sorprende
  • La gran apuesta por el folclore japonés

Lo peor

  • Al combate le falta un giro de tuerca
  • Sus bazas principales son más visuales que mecánicas

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