Análisis de God of War: Sony desata el colosal poderío de PlayStation Studios en PC
Análisis

Análisis de God of War: Sony desata el colosal poderío de PlayStation Studios en PC

La hoja del hacha Leviatán es gélida como el invierno, pero la cólera espartana de Kratos, el dios de la guerra de Sony y su portador, es abrasadora. Su furia latente va más allá de la pantalla e imbuye de una emoción especial al jugador mientras éste se dedica a arrasar llevándose por delante bestias, criaturas y hasta los propios dioses de la mitología nórdica. Un espectáculo alucinante sumado a una poderosa espiral de emociones que hicieron que God of War se posicionase entre lo mejor jamás lanzado en consolas PlayStation y que, cuatro años después, reclame orgullosamente un trato igual en PC. Sin perder ni un ápice de su fuerza  y gloria original.

Porque todo lo que antes funcionaba en las consolas, desde su magistral jugabilidad y su cautivadora ambientación a su terriblemente ambiciosa narrativa en un único plano secuencia, vuelve a brillar con luz propia en los equipos de escritorio en lo que ya es una cita obligadísima para todos los apasionados por los juegos de acción.

Y no solo eso: más allá de ofrecer una brutalidad gloriosa, God of War sabe insuflar madurez y nuevos matices al icono de PlayStation. Kratos sigue siendo irascible y brutal, desde luego, pero su causa ya no es la venganza o está cegado por la ira: ahora toma un rol paterno muy bien desarrollado a lo largo de la aventura. Y eso hace que el viaje emocional del jugador sea mucho mayor.

Por que lo que consagra definitivamente a God of War como la obra maestra que es va más allá del mero entretenimiento y la locura generada al machacar botones. Traspasa el género de los videojuegos de acción a través de una clase de fuerza y determinación que se manifiesta a través de las emociones. Y, entre batallas y desafíos, sabe ser solemne dejando margen para los momentos reposados y reflexivos. Haciendo que el jugador no solo sea cómplice de las masacres ejecutadas por el fantasma de Esparta, sino que empatice con su causa.

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Porque la vulnerabilidad del Dios de la Guerra no proviene de los límites de su fuerza o su barra de salud, sino de su complicada relación con Atreus, su hijo. Una relación que evoluciona de manera genuina en el curso de la partida y, en el proceso, desde un punto de vista jugable, hace que nuestro débil protegido pase a ser nuestro apoyo en combate y, más adelante, en una extensión de nosotros mismos en el propio transcurso del juego.

Eso sí, God of War no pierde la perspectiva y supera las expectativas generadas por las entregas anteriores regando convenientemente el grueso de la experiencia con violencia visceral y momentos apoteósicos. Promoviendo que seamos técnicos a la hora de atacar y defendernos, que estudiemos a nuestros enemigos y que nos dejemos llevar cuando la situación esté más o menos controlada. En eso, el juego es absolutamente intachable.

Ahora bien, la entrada de la saga de Kratos en PC (más allá del servicio PS Now) es mucho más que un relanzamiento digno de celebrar: God of War para PC es una conversión que nace siendo plenamente consciente de las exigencias de los jugadores de escritorios más tiquismiquis. Tanto a nivel jugable como en lo que refiere a su apartado técnico. Y en este aspecto, el estudio Santa Monica ha sabido hacer las tareas con la que ya es la versión definitiva de su mejor juego.

God of War: una gloriosa epopeya vikinga

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Quizás no lo mereciese, pero el destino ha ofrecido una segunda oportunidad a Kratos. Aquel que armado con las Espadas del Caos masacró a los seres y deidades más poderosos del Olimpo -y la práctica totalidad de criaturas de la mitología griega- ha logrado encontrar un nuevo hogar en el norte, en el lejano reino de Midgard. Quien fuese el mismo Dios de la guerra ha dejado atrás su pasado, apaciguado sus sentimientos de ira y venganza e incluso ha logrado formar una nueva familia. Aunque, todo sea dicho, pese a que su conflicto interior ha amainado, sigue siendo terco y bruto como un animal salvaje.

El hombre que en otra vida fue el temido Fantasma de Esparta eligió el exilio en búsqueda de la paz, pero tener que volver a enfrentarse al dolor y la muerte era cuestión de tiempo. La pérdida de su nueva mujer le ha dejado al cuidado de Atreus, un hijo también abrumado por la muerte de su madre y con quien no ha tenido precisamente un trato jovial. Ahora, Kratos deberá asumir una doble responsabilidad: preparar a Atreus para la vida en un mundo cruel y, en el proceso, la no menos delicada tarea de revelarle la naturaleza divina de su linaje.

Como cualquiera de su edad, Atreus es impulsivo y temerario. Tiene pequeñas nociones de caza y su carácter no es tan arisco como el de Kratos, sino todo lo contrario. Es más, por su cabeza comienzan a florecer todas las inquietudes y dudas de la juventud. Y lo cierto es que tampoco tiene muy claro cómo tratar a un padre al que admira, pero con el que no parece conectar ni en los momentos de mayor soledad. Sin embargo, una inesperada amenaza hará que padre e hijo se vean obligados a recuperar el tiempo perdido y ponerse al día.

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Tras enterrar a su mujer, un extraño desconocido se ha presentado ante el hogar de Kratos y Atreus. Alguien que parece conocer el pasado del Fantasma de Esparta. Un ser misterioso cuya fuerza y resistencia parecen rivalizar con las del propio Dios de la Guerra. Un sujeto de naturaleza violenta que no tardará en sacar de sus casillas a nuestro protagonista, haciendo emerger una vez más la salvaje cólera de Kratos. Esta vez no por venganza, sino con el propósito de defender a su hijo.

Siendo conscientes de que esta amenaza ha sido solo el comienzo, y determinados a cumplir la última voluntad de la madre de Atreus, padre e hijo dejan atrás su hogar inician un peregrinaje hasta el punto más alto del reino de los gigantes. Un viaje a través de los reinos nórdicos que los expondrá a nuevos peligros y que dará inicio a toda una sucesión de desafíos y revelaciones.

Ahora bien, para desgracia de todos aquellos que les salgan al paso, Kratos se ha enfundado el hacha Leviatán antes de salir de casa. Y pese a llevar una vida de relativa paz, estará más que dispuesto a darle el uso que sea necesario. Incluso si eso supone regar de sangre de enormes Trolls, poderosos Dragones y crueles Valkirias el camino que atraviesa.

Acción brutal y una narrativa de diez con el toque de maestro de Playstation Studios

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De largo, God of War es el juego más salvaje y épico jamás hecho por PlayStation Studios. Su brutalidad durante el transcurso de cada partida solo puede ser medida con la ambición que se manifiesta en pantalla a través de acabados exóticos y espectaculares y una historia y personajes que evolucionan con una maestría abrumadora durante el transcurso de la aventura. Logrando cristalizar la propia narrativa de los acontecimientos con la acción más brutal en una única experiencia que se propone y logra asombrar constantemente. Tanto por la excelencia de su jugabilidad como por lo bien narrada que está su trama.

En muchos aspectos, God of War es tanto una secuela y continuación directa de God of War III como un reinicio en todos los aspectos de la historia de Kratos. Si bien, hay aspectos y mecánicas propias de los hack'n slash, su manera de abordar la acción es más diferente y más interesante. Se le da más peso a los combates introduciendo elementos tácticos, y pese a que es posible aporrear los botones con los enemigos menores, tarde o temprano deberemos aprender a dominar el uso del hacha y el escudo.

Si bien, se trata de un juego de acción en su estado más puro, Santa Monica ha introducido con acierto leves matices de los RPG a través de la subida de niveles y la personalización de armas, armaduras y hasta un árbol de habilidades que, en cualquier caso, acaba elevando la espectacularidad y el grado de barbarie que se manifiesta en pantalla. Ahora bien, en esta aventura no estaremos solos: Atreus será el segundo motor del juego y pasará gradualmente de ser un personaje de apoyo a un aliado esencial en nuestra odisea nórdica.

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Y pese a que el nivel de brutalidad y los remates están a la altura de las expectativas, lo que más desmarca God of War dentro de la saga es el carácter narrativo del mismo. Su manera de deconstruir y reensamblar al personaje de Kratos para ponerlo en una nueva etapa de su vida y, a partir de ahí, obligarlo a retomar su naturaleza salvaje y cruel. Las motivaciones por las cuales se llega a la barbarie son muy diferentes, pero el espectáculo y el nivel de violencia visceral que al que se llega, especialmente en los remates, es muy superior al de cualquier otra entrega.

Sin embargo, lo que al final hace que el jugador atesore el juego no son sus impresionantes y frenéticos combates, sino el desarrollo de la historia. Un viaje emocional y lleno de giros que se despliega poco a poco a lo largo de la aventura. A veces a sorbitos a través de líneas de diálogo que intercambian Kratos y Atreus a lo largo de su viaje y otras a través de intensos acontecimientos que llevan a nuestros protagonistas más allá de sus límites. Sabiendo repartir con excelencia el ritmo entre los momentos y secuencias reposadas y solemnes y los momentos críticos en los que la acción se impone a todo lo demás.

Un carrusel de emociones que, por cierto, se disfruta mejor que nunca en PC a través de una conversión a medida que le da nuevo valor al conjunto y un mayor impulso a la obra original. Porque God f War puso contra las cuerdas la PS4 y, cuatro años después, le sienta como un guante de seda a los equipos de ratón y teclado.

Si flipaste con Kratos al Dualshock, espérate a jugar con Ratón y teclado

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El estudio Santa Monica no se ha limitado a trasladar los contenidos de God of War a PC, sino que se ha propuesto exprimir al máximo sus capacidades y darle a los jugadores de ratón y teclado una versión completamente acomodada. Es más, lo logrado no solo supera nuestras expectativas, sino que establece que PlayStation Studios va muy en serio a la hora de llevar sus superproducciones a PC.

Porque si la barbarie de Kratos luce a 60 FPS y 4K Checkerboard en PS5, en PC la resolución y el rendimiento se disparan e incluso ofrece  frecuencias de fotogramas desbloqueadas: los combates lucen gloriosos en pantalla y se mueven con una fluidez alucinantes. Y no solo eso: además de nuevos ajustes visuales, esta versión saca partido de la tecnología NVIDIA Reflex de baja latencia, lo cual se traduce en mejores esquivas y combos más precisos. Algo que definitivamente necesitaremos para tumbar a las Valkirias.

Lo cual nos lleva a un punto delicado: ¿cómo se controlan los combates de God of War con ratón y teclado? La respuesta breve es que el control no solo es totalmente personalizable, sino que está perfectamente implementado; aunque si eres de esos jugadores que suelen tropezarse con las teclas, quizás te merezca la pena enchufar cualquier mando al PC.

El sistema de control por defecto hace uso de los dos botones del ratón para los golpes fuertes y rápidos de Kratos, reservando la barra de espacios para los esquives y repartiendo las teclas de la manera más eficiente. Si solo usásemos a Kratos sería cuestión de acostumbrarse, pero tarde o temprano el arco y las habilidades de Atreus acabarán formando parte de nuestra partida. Y tener que presionar la rueda del ratón para los remates o usar la cólera espartana y el hecho de que a veces querremos  alternar entre armas al vuelo hace que tengamos que tener una atención muy especial a lo que hacemos más allá de la pantalla.

A fin de cuentas, God of War fue diseñado originalmente para usar todos los botones y Sticks del DualShock y eso tiene una consecuencia directa en la cantidad de botones que deberemos usar para tener una racha de combos óptima y el máximo potencial de Kratos y Atreus. Dicho lo cual, volvemos a incidir en que podemos acomodar la distribución del teclado y ratón a nuestro gusto y que, además, hay hasta cinco niveles de dificultad por si estamos más interesados en la trama que en el desafío. Si usamos mando, por otro lado, la experiencia es tan exquisita como en consolas.

Mención obligada al modo foto, el cual está disponible de lanzamiento en la versión de PC de God of War. Tan repleto de opciones, filtros, gestos y posibilidades como lo están todos los juegos de PlayStation Studios, lo cual elevará irremediablemente la cantidad de horas de juego (unas 30 horas para la historia y a paso ligero) en búsqueda de inmortalizar momentos y escenas que solo pueden ser descritas como gloriosas.

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Es más, si te apasiona el mundo de la imagen digital posiblemente tengas un monitor panorámico. Y en este aspecto Santa Monica también ha logrado dar con la tecla: God of War es compatible con pantallas ultrapanorámicas de 21:9, lo cual sumado a sus cautivadores e impresionantes escenarios y su narrativa en plano secuencia lo convierte en uno de los juegos que más nos obsesionará a nivel de detalles.

Y es que, quizás, PlayStation Studios y el equipo de Cory Barlog estén completamente inmersos en la producción de God of War Ragnarok, pero hay que reconocer que el mimo puesto en la versión de PC de God of War es para quitarse el sombrero. Haciendo que el imprescindible de las sobremesas de Sony también lo sea al abordarlo en escritorios.

La opinión de VidaExtra

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El juego más salvaje y épico de PlayStation Studios llega a PC y no podía haberlo hecho en mejores condiciones. God of War es acción en estado puro, pero también una aventura capaz de impactar en el jugador a todos los niveles. Ofreciéndole un auténtico carrusel de emociones, desarrollando una química genuina entre Kratos y su hijo que florece en pantalla y acaba calando en el jugador y, por supuesto, coronándose con batallas alucinantes y combates espectaculares contra jefazos finales.

El buque insignia de PlayStation Studios vuelve a triunfar en PC con todo lo que lo convirtió en uno de los mejores videojuegos jamás lanzados en un sistema de Sony, pero también siendo plenamente consciente de lo que cómo  y de qué modo exprimir las posibilidades en los sistemas de escritorio. Porque que un juego sea intachable no quita que incluso exista margen de mejora. Y en Santa Monica han sabido aprovechar la ocasión y darle nueva vida y mayor gloria a un juegazo que nació irradiando la esencia de los clásicos instantáneos.

God of War deslumbra una vez más. Se disfruta a ratón y teclado (aunque quizás nos interese apostar por el mando de toda la vida) y revalida con rotundidad toda su excelencia original. Posicionándose como una cita obligada para los apasionados por la acción en PC. Como un imprescindible para los que desean estrenar una superproducción épica capaz de amortizar sus tarjetas gráficas a base de combates apoteósicos y, sobre todo, como el desembarco definitivo del colosal poderío de PlayStation Studios en PC.

Imprescindible

God of War

God of War

Plataformas PC. También disponible en PS4
Multijugador No
Desarrollador Santa Monica Studio
Compañía PlayStation Studios
Lanzamiento 14 de enero de 2022

Lo mejor

  • Combates gloriosos y exquisitamente viscerales que lucen de escándalo sin límite de fotogramas
  • Más allá de la propia acción, la experiencia narrativa en plano secuencia es cautivadora y absolutamente intachable
  • Mucho más que un simple port de PS4: Santa Monica ha adaptado con mimo su obra maestra para que se luzca en los equipos más potentes

Lo peor

  • God of War se acomoda de maravilla al sistema de ratón y teclado, pero sus QTE y sus combates más estrictos harán que te plantees enchufar un mando

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