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Indiana Jones y la Tumba del Emperador, la esencia de la aventura al estilo LucasArts
Análisis

Indiana Jones y la Tumba del Emperador, la esencia de la aventura al estilo LucasArts

El nombre de Indiana Jones es sinónimo de gran aventura. Lo es en el cine, en la televisión, los cómics, las novelas y, por supuesto, también en los videojuegos. De hecho, su incursión en el mismísimo Mausoleo de Qin Shi Huang a través de Indiana Jones y la Tumba del Emperador es una de las mejores expediciones en las que jamás se ha embarcado el canalla de Indy en cualquier medio. Un listón que, por cierto, continúa bien alto décadas después.

Porque, quizás, al tratarse de un juego de acción y aventuras Indiana Jones y la Tumba del Emperador no ofrezca un libreto con la excelencia de Indiana Jones and the Fate of Atlantis -a fin de cuentas, una de las mejores aventuras gráficas jamás hechas- pero sabe encontrar a su modo la grandeza a través del equilibrio perfecto entre acción y puzzles. Reteniendo de manera constante la sensación de descubrimiento y desafío.

Sensaciones que, con relativa frecuencia, se manifiestan ante tramos que se nos resisten un poquito más de la cuenta y, como es de esperar, no tardamos en descubrir que para resolverlos deberemos ser igual de hábiles con el látigo que con la mente. Un requisito obligado a la hora de adentrarnos en entornos tan exóticos y espectaculares como peligrosos.

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Lanzado originalmente en 2003 para PC y Xbox, con una versión a medida para PlayStation 2 que llegará en verano de ese mismo año, La Tumba del Emperador ofrece a los fans del Indy una precuela a la saga cinematográfica en la que LucasArts se atreve -y logra- plasmar lo mejor de la gran pantalla apostando por un género relativamente nuevo de entonces y que parecía hecho a medida del arqueólogo: la acción y aventura en amplios entornos tridimensionales.

De este modo, el personaje imaginado por George Lucas y Spielberg cierra el círculo abrazando sin complejos una fórmula que Lara Croft parecía haber hecho propia a través de los primeros títulos de la saga Tomb Raider.

Una segunda incursión a las 3D por parte de Indy con matices, eso sí: si bien nuestro amigo, el Dr. Jones, deberá contar en esta nueva aventura con un extra de agilidad a la hora de sortear trampas, enemigos y peligros,  LucasArts también dar un protagonismo especial a los enfrentamientos. Con puñetazos, patadas, agarres y con armas letales e improvisadas a través de un revolucionario sistema de combate.

En Indiana Jones y la Tumba del Emperador deberemos ser igual de hábiles con el látigo que con la mente

Ahora bien, dicho lo anterior y pese al palpable Interés de LucasArts por adaptarse a los cada vez más ambiciosos videojuegos de aventuras contemporáneos, el verdadero hito de La Tumba del Emperador es como, en su conjunto, acaba siendo totalmente fiel al espíritu del personaje de Indiana Jones y -por extensión- está totalmente en sintonía con las películas de culto.

De modo que en La Tumba del Emperador no controlaremos a Indy en una aventura diseñada para Lara Croft, sino que experimentaremos en primera persona una de las mayores aventuras del legendario arqueólogo.

Una trama rebosante de misterio, giros inesperados y conspiraciones secretas que ambicionan el poder y la dominación mundial. Siendo el detonante de todo, como de costumbre, el último gran descubrimiento del Dr. Jones.

Y lo mejor de todo: un juego que hace justicia al icono y, en el proceso, da al jugador la enésima oportunidad de dar latigazos a nazis, criaturas gigantescas, experimentos a medio terminar, fuerzas sobrenaturales y, en última instancia, intentar sobrevivir a la maldición china más poderosa.

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Porque tras el estreno de Star Wars: La Amenaza Fantasma, la propia LucasArts tenía las manos llenas dando forma a infinidad de proyectos relacionados con la saga galáctica. Pero la división de videojuegos de LucasFilm también supo brillar en galaxias no tan lejanas. Sobre todo, en los proyectos relacionados con Indiana Jones.

Prueba de ello es que el mimo que se puso a la hora de hacer que Indiana Jones y la Tumba del Emperador estuviese a la altura del personaje y su legado fue realmente excepcional. Un mimo arropado, por cierto, por el motor de juego y el talento de The Collective.

Indy contra la maldición del primer gran emperador de China

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El Dr. Henry Indiana Jones Jr. se ha quedado con la boca abierta y sin palabras en su aula del Marshall College. Kai Ti Cheng y Mei Ying, dos agentes del gobierno de China, acaban de destrozar, delante de sus narices, su más reciente descubrimiento: el ídolo de la diosa Kouru Watu.

Independientemente del enorme valor arqueológico de aquel ídolo, Indy se había jugado el pellejo para conseguirlo. Pocos días atrás se adentró en lo profundo de la jungla de Ceilán (la actual Sri Lanka) esgrimiendo su látigo, un machete para cortar las enredaderas y un revólver por si las cosas se torcían. Para obtenerlo tuvo que hacer uso de todo.

Más allá de los peligros, trampas y el gigantesco cocodrilo que protegían aquella reliquia, Indy tuvo que enfrentarse con Albrecht Von Beck y sus hombres. La Wehrmacht y el régimen alemán se propusieron hacerse con el ídolo de la diosa a toda costa, y para Von Beck eliminar a Jones en el proceso habría supuesto una gratificación adicional.

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Con más pillería que suerte, el Dr. Jones había sobrevivido por los pelos a los peligros de Ceilán. Precisamente por ello, ver su más reciente y valiosísimo tesoro reducido a piezas rotas y sueltas era lo penúltimo que esperaba ver cuando los agentes Cheng y Ying entraron a su clase. ¿Lo último?, para mayor sorpresa de Indy, entre los restos del ídolo apareció el corazón Kouru Watu, de uno de los fragmentos del Espejo de los Sueños.

Dividido en tres piezas repartidas por todo el mundo, el Espejo de los Sueños es la clave para poder acceder al Mausoleo de Qin Shi Huang, el primer emperador de la China unificada. Una estructura funeraria tan imponente que ha mantenido alejados a los curiosos durante cientos de años.

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Porque más allá de las supersticiones chinas en torno a las costumbres de irrumpir en tumbas, sobre todo cuando están custodiadas por un ejército de más de 7.000 guerreros y caballos de terracota a tamaño real, se dice que una poderosa maldición castigará a quienes osen irrumpir en la tumba del emperador. A menos, claro, que quien entre tenga en posesión el Espejo de los Sueños.

Indiana Jones y la Tumba del Emperador hila y encauza con gran acierto tramas clásicas con elementos de pura acción

Si bien, el reclamo de la aventura en sí es lo suficientemente goloso para Indy, la amenaza que comienza a manifestarse ante termina por aclarar sus dudas en torno a embarcarse en esta cruzada: entre las propiedades del Espejo de los Sueños está la capacidad de controlar las mentes. Siendo éste un arma demasiado poderosa para el emergente régimen nazi que se comienza a extender por Europa.

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Así, Indiana Jones vuelve a la acción. El arqueólogo cambia la pajarita que viste en el Marshall College por su sombrero de aventurero y, con el látigo enfundado en el cinto, parte hacia Praga en busca del siguiente fragmento del espejo. Siendo plenamente consciente de que Von Beck -y el régimen alemán- le llevan una ligera ventaja en esta carrera contrarreloj en la que el destino del mundo está en juego.

Si bien la trama argumental de Indiana Jones y la Tumba del Emperador no es su máximo reclamo, al menos de cara al jugador, ésta sabe enlazar con gran acierto las diferentes y exóticas localizaciones que requiere toda experiencia de Indiana Jones. Incluyendo zonas silvestres, templos, castillos no tan abandonados, ciudades que recorreremos a motor y, en última instancia, la Tumba del Emperador.

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Un espectacular viaje colmado de acción y puzles en el que recorreremos con gran destreza y todavía más curiosidad desde enormes templos ocultos perdidos en las junglas de Sri Lanka hasta las calles de Hong Kong, pasando por Praga y Estambul. Convirtiendo, como es de esperar, nuestra particular incursión en el Mausoleo de Qin Shi Huang en el gran clímax de la historia.

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Y lo que es mejor de todo: tendiendo lazos, poco a poco, con la trilogía clásica de películas -recordemos que todavía no se había estrenado Indiana Jones El reino de la Calavera de Cristal- a través de situaciones muy reconocibles que todo fan podrá experimentar.

Porque Indiana Jones y la Tumba del Emperador hila y encauza con gran acierto tramas de aventuras clásicas -y esos grandes conflictos de poder propios de la saga- con elementos místicos que estallan en sus compases finales. Y, finalmente, LucasArts y The Collective redondean el conjunto de la experiencia al conectar el propio juego con el filme Indiana Jones y El Templo Maldito.

Cómo es jugar a Indiana Jones La Tumba del Emperador a día de hoy

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Como comenzamos al principio, referirnos al personaje de Indiana Jones es explorar la esencia de la aventura. Precisamente, eso ha convertido a Indy en el molde de grandes héroes de videojuego como Lara Croft de Tomb Raider o Nathan Drake, de Uncharted. Y, en este sentido, La Tumba del Emperador se siente a los mandos como una curiosa mezcla entre ambas sagas generosamente aderezada con todos los componentes de las películas.

Todos, con una pequeña excepción: la voz de Indy. Quizás es una cuestión absolutamente personal. Pero si la voz de Salvador Vidal -voz habitual de Harrison Ford, Mel Gibson o Liam Neeson  en España- es parte de la esencia del personaje de Indiana Jones en su versión española, tengo que reconocer que el tono y el trabajo de Luis Bajo (Charlie Sheen, Michael Keaton o Jeff Goldblum en España) para el juego es para quitarse el sombrero.

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Porque Indiana Jones no solo es un tipo con un látigo y un sombrero. Eso queda patente en las aventuras gráficas protagonizadas por el arqueólogo de LucasFilm y sigue estando presente en La Tumba del Emperador en las cinemáticas, las escenas narradas y hasta cuando nuestro héroe suspira en voz alta con un "debería haberme quedado dando clase" ante la aparición de una trampa con enormes sierras afiladas que brotan desde la pared.

Dicho lo cual, zambullirse en la experiencia de juego sigue siendo una gozada casi dos décadas después. El motor de juego y la mano de The Collective a la hora de exprimirlo para crear enormes escenarios que, a la vez, son puzzles gigantes aguantan el tipo, incluso si dejamos aparcada la nostalgia.

Y, para muestra, aquí te dejamos la primera hora de juego Indiana Jones La Tumba del Emperador, a través de Xbox Series X.

Lógicamente, no todo son grandes alegrías. Hay aspectos que han evolucionado mucho desde 2003 en los juegos de aventuras, empezando por un sistema de gestión de inventario usando la cruceta derecha que supo ofrecer buenas ideas en su día y que, por otro lado, hoy ganaría puntos enteros con una puesta a punto.

The Collective creó enormes escenarios y los regó con puzzles que todavía aguantan el tipo

Con todo, La Tumba del Emperador se adapta con ingenio al sistema de inventario e incluso a través de su diseño de niveles. E incluso, si observamos bien, veremos pistas sobre qué usar o con qué podemos interactuar en el margen superior derecho. Porque el juego es desafiante a su modo, pero sabe evitar que el jugador se quede atascado.

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Mención obligada y muy especial al sistema de combate. The Collective se esforzó realmente a la hora de integrar mecánicas de ataques cuerpo a cuerpo, así como del uso armas blancas e incluso armas de fuego. Tanto  de cara al repertorio de Indy como en lo referente a nuestros enemigos y su comportamiento. Y lo cierto es que las ideas están bien, pero no han envejecido en sintonía con el conjunto.

Además de los combos o los remates en el suelo podremos acceder a técnicas de agarres, zafarnos e incluso hacer uso de la decoración o lo que veamos en pantalla (sillas, botellas, palas...) para infringir un extra de daño en riñas que no se resuelven con cadenas de golpes, sino a través de peleas en una relativa igualdad de condiciones.

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Por otro lado, las armas de fuego y convencionales no tienen término medio: las pistolas Parabellum (las Luger) de nuestros enemigos parecen que usan balas de fogueo -incluso si las usamos nosotros- y la cantidad de latigazos necesarios para reducir a un rival cualquiera es enorme. Sin embargo, en su defensa, existe una interesante proporción de niveles que se resuelven a base de infiltración.

Indiana Jones puede provocar accidentes y atravesar pequeños tramos concretos con el suficiente sigilo. Incluso provocar distracciones. Y, sí bien, nuestro héroe se dista muchísimo de la destreza de Solid Snake en Metal Gear Solid, la manera en la que están implementadas estas mecánicas dota de más interés el diseño de los ya de por sí enormes escenarios.

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De hecho, y siguiendo la tónica de Tomb Raider y tantos juegos de aventuras, hay grandes tramos en los que deberemos bucear sin perder la vista de la barra de oxígeno. Lo cual puede ser una amenaza, sobre todo teniendo en cuenta el estricto sistema de puntos de guardado.

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Cada uno de los diez capítulos principales del juego se divide en varios niveles, la mayoría de ellos de gran tamaño, con un objetivo concreto. Y si somos eliminados en el último de los compases, por ejemplo al fallar un salto al vacío, por lo general deberemos reiniciar el nivel desde el principio.

Lo cual sumado a que, cómo dijimos al comienzo, Indy no dispone de una agilidad felina, hace que el nivel de reto hacia el jugador se intensifique. A cambio, cuando todo sale bien se recupera la emoción de haber superado un verdadero desafío. De alcanzar un logro bien por habilidad nacida del ensayo y el error, por destreza o por mera suerte. Sensaciones que no deber faltar en cualquier aventura.

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Porque Indiana Jones La Tumba del Emperador no fue un juego perfecto de lanzamiento, y  si lo comparamos con otros juegos con los que compartió estantería tampoco se le puede considerar uno de los máximos referentes de los videojuegos de acción y aventura. Pero hay que admitir que, a día de hoy, sus aciertos acaban pesando más que sus defectos. Y eso ya es mucho.

La Tumba del Emperador: un videojuego hecho a medida de Indiana Jones

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Seis años después del lanzamiento de La Tumba del Emperador, LucasArts lanzó el último gran juego basado en el personaje: Indiana Jones y el Cetro de los Reyes. Un lapso de tiempo enorme sucedido por otro todavía mayor en el que el legado de Jones ha seguido con vida en los videojuegos únicamente a través de sus alumnos aventajados.

Dicho lo cual, el gran hito de Indiana Jones La Tumba del Emperador fue cómo LucasArts no se limitó a aprovechar el tirón del héroe del látigo y aderezar el conjunto con las flamantes fanfarrias de John Williams; sino a hacer una experiencia hecha a la medida del legendario Indiana Jones aprovechando el formato de videojuego.

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Porque el diseño y contenido que ofrece cada uno de sus niveles, el modo de abordar el contexto  de cada capítulo y la forma de hilarlo todo hacia un espectacular final se traduce en una majestuosa continuación del legado del personaje que sigue haciendo las delicias del fan de Indy, del jugador y el cinéfilo.

Y si bien, las físicas de Indiana Jones La Tumba del Emperador son la mayor evidencia de que es hijo de su tiempo; en lo que respecta a sus detalles y la resolución de su puzzles y trampas sigue brillando con luz propia.

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Siendo ambicioso y generoso -cuando toca- en cuestión e acabados, sobre todo para fomentar la curiosidad del jugador, y  manteniendo el nivel de desafío constante hasta el final de la aventura. Un final que tiene lugar, por cierto, en el inframundo el inframundo chino, el Di Yu.

Con sus defectos, La Tumba del Emperador es una excepcional extensión del legado de Indiana Jones

Si bien el sensacional diseño de niveles resulta uno de los grandes atractivos del juego, incluso a día de hoy, el novedoso sistema de combate creado expresamente para Indy queda deslucido en un tiempo en el que nos hemos acostumbrado con comodidad a los autocombos y a enemigos que, salvo excepciones, rara vez suelen dar grandes problemas.

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De hecho, pese a que en Indiana Jones La Tumba del Emperador jugamos en tercera persona, se implementó un sistema de apuntado en primera persona que también nos servía para estudiar mejor el escenario. Aunque -siendo realmente justos- este sistema ya estaba muy por detrás de lo visto en Metal Gear Solid 2.

Siendo la puntería y la acción dos aspectos muy a tener en cuenta de cara al prometido regreso de Indy a los videojuegos: MachineGames (responsables de la saga Wolfenstein) están a la cabeza del anunciado -y celebrado- nuevo proyecto de indiana Jones.

La vuelta de Indy a los videojuegos sirve como gran golpe sobre la mesa para anunciar el nuevo rol de una LucasFilm Games que nunca debió pasar a la segunda fila y cuyas licencias hace todavía más interesante la nueva generación de consolas.

Y, si bien, damos por sentado que en MachineGames, saben muy bien cómo tratar a los nazis y torcerles los planes a lo grande, lo que de realmente esperamos encontrar es una aventura de acción digna del legendario Indiana Jones. Para muchos, el abanderado de la aventura clásica en el séptimo arte.

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Una nueva etapa para el Dr. Jones que también supone todo un reto para Bethesda y LucasFilm Games. Y, a la vez, una oportunidad de recuperar y actualizar todos aciertos de La Tumba del Emperador. Un juego realmente excepcional con una premisa de diez que en su día no pudo competir con Tomb Raider, pero logró un hito diferente: transmitir con éxito la sensación de ser Indiana Jones.

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