Muchi Muchi Pork, el juego de naves con más cerdos por metro cuadrado y estilo muy nipón
Análisis

Muchi Muchi Pork, el juego de naves con más cerdos por metro cuadrado y estilo muy nipón

Hubo un tiempo, en mis múltiples viajes a Madrid, que me paraba a ojear con detenimiento toda rareza nipona de PS3 o Xbox 360. El problema es que con la consola de Microsoft tenía que hilar más fino, al no ser region-free, salvo por un pequeño reducto de títulos, como el Mushihimesama Futari Ver. 1.5 de Cave.

Uno de los más cotizados hoy en día es el lote formado por Muchi Muchi Pork & Pink Sweets bajo el sello de Cave. Y es precisamente el primero del que me gustaría hablar ahora en profundidad por algo muy peculiar: la desorbitada cifra de cerdos que se ven en pantalla. Aparte de ser un danmaku bastante resultón.

Marranos en guerra... Sin rastro de Porco Rosso

Muchi Muchi Pork

Raro es el juego de naves nipón en el que no consigamos monedas al destruir al enemigo. Es muy común ver cientos de ellas con el afán de engrosar el marcador a puntuaciones millonarias. Y ya no digamos de cara a no sufrir daños... Pero con los danmaku es harto complicado llegar a dominarlos salvo que los juguemos de manera insistente hasta memorizar todo ese infierno de balas. O intentarlo, vaya.

Muchi Muchi Pork no es la excepción, lógicamente. Ahora bien, de entrada hay un impedimento respecto a otros juegos del género: el tiempo de invulnerabilidad al usar una bomba es ínfimo y además no "limpia" toda la pantalla. Esto hace que no sea un recurso tan seguro como en otros matamarcianos. De hecho, se puede morir a los pocos segundos de lanzar una bomba. Pero al menos nos sirve para repeler momentáneamente las balas del enemigo y convertirlas en cerdos en paracaídas. Sí, en cerdos cayendo desde el aire que nos darán puntos extra.

Las referencias porcinas en esta obra de Cave originaria de recreativas en al año 2007 van mucho más allá, en cualquier caso. Desde el trío protagonista, con tres chicas que pilotan unas motos aéreas con forma de cerdo, pasando por el malvado de la función (General Porkfillet), no dejaremos de ver marranos aquí.

Sin ir más lejos, una de las monedas del propio juego son precisamente medallas con forma de cerdo y distinto puntaje en base al número que haya en pantalla a la hora de usar el llamado "Lard Attack". En Muchi Muchi Pork contamos con tres tipos de disparos: el básico de cualquier juego de naves, el ataque "Lard" que cubre más espacio y sirve para activar esas medallas, entre otros beneficios, y un tercer botón para las bombas. El comportamiento del Lard Attack varía en función de si jugamos al modo original de la recreativa o al habitual Arrange de Xbox 360.

En este último caso el ataque mantiene su posición en base a la postura que hayamos activado a la hora de pulsar dicho botón. Muy útil para que no esté pegado a nuestra nave y no seamos blanco fácil frente al jefe de turno. Aunque no nos engañemos: aquí viviremos un infierno de balas, con todo lo que eso supone.

Y eso que el inicio es ciertamente más asequible que otros danmaku. Pero no deja de ser un espejismo reservado tan solo para maestros en la matería, de lo contrario gastaremos créditos sin ton ni son por mucho que haya momentos en los que nos podamos crecer pensando que vamos a aguantar un rato sin morir. Ya no digamos para esa gente capaz de pasarse el juego de una sentada y sin recibir impacto alguno para jugar una segunda vuelta extrema. ¿Yo? Ni loco, claro está.

Muchi Muchi Pork, el patito feo del público nipón

Muchi Muchi Pork

Por mucho que haya cierta popularidad con el cosplay de sus protagonistas (su colorido y vistoso atuendo da pie a ello), no es un juego que haya tenido una recepción notable en su país de origen. En mi caso lo recordaba más bien por el exagerado número de cerdos que llega a mostrar en pantalla que por la calidad del mismo. De hecho, del lote me quedo con Pink Sweets, sin que sea otra maravilla.

Es curioso, porque ambos ofrecen a su manera una visión con cierta nostalgia de los matamarcianos nipones de antaño, especialmente en cuanto al apartado visual se refiere o a la sexualización de sus protagonistas para mostrar ciertos atributos sin rubor. La presencia de los cerdos es una metáfora, se podría decir.

Forma parte de su esencia, al fin y al cabo. De lo contrario no llevaría "Pork" en su título. Y ver cómo sale tanto cerdo en paracaídas u oculto sobre el escenario al destruir parte del decorado es algo que difícilmente se olvida. Además, sin los cerdos sería otro danmaku más, las cosas como son. Pero se disfruta lo justo como para querer jugar de vez en cuando alguna partida, que a poco que seamos duchos en el género nos puede brindar algún momento de interés al ser muy llevadero en cuanto a control se refiere y distinguir bien los tipos de balas.

Ya sea usando el ataque normal (menos poderoso pero sin perjudicar a la velocidad de la nave) como el Lard Attack (potente, cubriendo más pantalla, pero sacrificando nuestra velocidad), es una gozada pasar entre balas, como es habitual en los bullet hell. Y con gritos cada vez que las rozamos, para que quede clara la proeza de estar "bailando" con tantas balas y misiles de múltiples colores.

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