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Tras una noche entera jugando a Valorant puedo afirmar que el hype es real. Lo más visto en Twitch ha llegado para petarlo
Análisis

Tras una noche entera jugando a Valorant puedo afirmar que el hype es real. Lo más visto en Twitch ha llegado para petarlo

En Riot Games tienen entre manos un digno competidor para cualquier shooter que te venga a la cabeza. Es cierto que le falta el carisma de Overwatch, debe hacer crecer la comunidad para alcanzar a CS:GO y parece lejos del espíritu mainstream de Call of Duty, pero que nada de eso te aleje del principal objetivo: Valorant es divertidísimo.

Destinado a convertirse en la gran baza de la escena competitiva de 2020, lo nuevo de los creadores de League of Legends es tan reconocible como fresco. Un juego que encandilará a los fans del shooter de Valve por lo jugable y tiene la oportunidad de arrastrar también al resto por su planteamiento.

Un shooter distinto a lo que estás acostumbrado

Lo que más sorprende de Valorant es lo mucho que se asemeja al mítico Counter-Strike. No es algo que salte a la vista a la primera, con todos esos héroes con poderes moviéndose de aquí para allá lanzando bolas de fuego o levantando paredes de hielo, pero basta un tiro a la cabeza para apreciarlo.

Más allá de las habilidades y cómo pueden ayudarte a darle la vuelta a la partida, su jugabilidad se centra con una irremediable fuerza en lo diestro que seas con el ratón para apuntar a la cabeza, la agilidad de reflejos al disparar cuando un bulto aparece en pantalla y la concienciación de lo que te rodea en todo momento.

Si vienes de juegos más ágiles con enormes barras de vida, prepárate a morir. Prepárate a morir mucho. Un tiro a la cabeza basta para ventilarte, y dos o tres tiros en el pecho pueden ser más que suficientes para mandarte a la lona.

Valorant clama a los cuatro vientos que juegues con temple, parapetándote en las esquinas, apoyándote en los compañeros e intentando adivinar dónde estará la cabeza del contrario cuando asome por una intersección. No admite otro estilo de juego, y que sea capaz de soportarlo valiéndose de un selecto grupo de héroes me parece un logro increíble.

Héroes muy terrenales

Con varios personajes desbloqueados desde el principio y la posibilidad de adquirir nuevos confome progresemos -luego nos centramos en eso-, cada uno de ellos cuenta con un estilo fácilmente reconocible a metros de distancia para que sepas a qué te estás enfrentando.

Todos suman cuatro poderes distintos. Uno fijo disponible al inicio de cada ronda, dos más que puedes adquirir en la tienda de la partida y un tercero que se va desbloqueando con el paso del tiempo, las bajas y las muertes. Todos están lo bastante equilibrados para que sea posible contrarrestarlos, pero siguen siendo de gran utilidad si sabes cuándo y cómo utilizarlos, especialmente si sabes jugar en equipo.

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Cámaras que permiten visualizar ángulos sin riesgo a que te vuelen la cabeza, paredes de llamas que impiden el avance del equipo contrario, granadas conmocionadoras disfrazadas de bolas de fuego… Es fácil ver similitudes con otros juegos y cruzarte con habilidades que ya conoces incluso antes de ponerlas en práctica.

Por otro lado, las esbeltas figuras que dan forma a cada uno de los personajes aseguran que no haya diferencias especialmente destacables entre ellos. Misma altura, misma anchura e idéntica hitbox para que la elección entre uno u otro se limite a contentarte con su estilo de juego sin que tengas que preocuparte de nada más.

Así se juega a Valorant

La escasez de mapas y modos debería ser suficiente para arquear más de una ceja, pero es fácil entender las razones que han llevado a Riot a esta política de escasez. Dos escenarios y un modo de juego, estilo Buscar y Destruir, parecen la excusa perfecta para que encontrar partida resulte ágil y las posibilidades de mejorar y conocer los mapas sean mayores.

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Como en otros juegos similares aquí dos equipos se baten en duelo para que uno plante la boma y el otro intente evitarlo. 

Con 100 segundos por ronda, gana aquel equipo que se alce con más victorias en las 25 rondas que promete la partida.

Empezando con lo puesto y una humilde pistola, los instantes previos a que el mapa se abra por completo son más que suficientes para poder entrar en la tienda y hacerte con un escudo que amplíe tus puntos de vida de 100 a 150 -o 125, si no te llega la pasta para más-, las habilidades adicionales anteriormente mencionadas o un buen catálogo de armas.

Ya llegará el momento de ponerse a analizar patrones de disparo desde la cadera o apuntando, pero hasta entonces puedo decir que se sienten genial. 

La recuperación de la precisión al frenarte es ágil para no motivar que estés constantemente parado y, por contra, disparar en movimiento es lo suficientemente impreciso para que esto no sea un juego con gente saltando por las esquinas.

Un diseño de mapas formidable

Siendo yo más fan de los mapas basados en carriles que en los que emulan laberínticas ratoneras, me alegro de haber encontrado en Valorant una mezcla tan lógica como sólida. No es sólo que apueste por líneas rectas y zonas que favorezcan puntos calientes, es que son lo suficientemente sobrios para que nada suponga una distracción.

Paredes planas y sin grandes ornamentos, suelos sin desniveles muy marcados y una completa limpieza que, pese a presentar parapetos, evita al máximo que encuentres un obstáculo en el que quedarte atascado. Es fácil ver a los personajes moviéndose en la otra punta de un pasillo y nada impedirá que tengas un tiro limpio de un enemigo.

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No hay hueco tampoco para esconderse detrás de cajas, campear con facilidad o asomar la cabeza levemente sin que llame la atención. El torso del enemigo siempre estará a tiro a no ser que se encuentre tras una esquina del escenario.

La usabilidad se traslada también a la interfaz del mismo. Un minimapa muestra en todo momento dónde está cada uno de tus compañeros, cuál es su cono de visión y si hay algún enemigo a la vista.

No contentos con lo básico, incluyen algunos detalles geniales como que un rival visto momentáneamente aparezca como un signo de interrogación rojo en esa zona o, tremendamente útil, un círculo que rodeará a tu personaje cada vez que corras para mostrar hasta dónde llega el ruido de tus pisadas.

Valorant invita a seguir jugando

Un aplauso también para el trabajo a nivel de sonido, por cierto. Quieres escuchar de dónde vienen los tiros y hacia dónde se dirigen los pasos, y es facilísimo percatarte de ellos sin tener que enfangarte en la que, por otro lado, es una magnífica demostración de ajustes personalizables.

La inmediatez y comodidad de Valorant está presente en todo momento y es, a su vez, gran parte de la gracia de su sistema de progresión. Con bloques de cuatro hitos, al jugar partidas y completar misiones -compra armadura, utiliza habilidades- iremos desbloqueando cucamonadas como nuevos sprays, amuletos para colgar de las armas y, como premio final a cada bloque, la posibilidad de desbloquear un nuevo personaje.

Por ahora hay diez, cinco de ellos disponibles desde el principio, pero como ya he dicho antes no debería preocuparos demasiado entrar al juego sin tenerlos todos. El elenco inicial es suficientemente variado para que encuentres algo que se amolde a tu estilo.

Sin problemas en lo técnico y muy contento con su rendimiento a nivel de servidores, la grata mezcla de ideas y jugabilidad que presenta Valorant no admite queja alguna. Nunca una nueva IP, y menos de este estilo, ha tenido tantos números en la tómbola de petarlo. Ahora, por fin, sabemos que es mucho más que simplemente el nuevo juego de Riot Games.

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