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Casi tres años después, Mario Kart 8 Deluxe sigue siendo un superventas y uno de los mejores juegos de Switch
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Casi tres años después, Mario Kart 8 Deluxe sigue siendo un superventas y uno de los mejores juegos de Switch

Cuando hablamos de los pesos pesados de Nintendo Switch a nivel de exclusivos, siempre se nos vienen a la cabeza The Legend of Zelda: Breath of the Wild (si no contamos que también está en Wii U), Super Mario Odyssey o Super Smash Bros. Ultimate. Clásicos instantáneos que han recibido todo tipo de ovaciones por parte de la crítica y de los usuarios. No obstante, el honor de ser el título más vendido de la consola no lo tiene ninguno de ellos. La compra obligatoria para casi cualquier usuario de Switch, según parece, es un juego que salió hace ya más de cinco años.

Es cierto que la híbrida de Nintendo no lleva tanto tiempo en el mercado, pero como sabéis, Mario Kart 8 no se lanzó originalmente para esta, sino para su predecesora allá por 2014. Ya entonces se convirtió en uno de los abanderados de Wii U, ayudándola a salir a flote cuando más lo necesitaba.

Su presencia en Switch en forma de edición Deluxe ha insuflado una nueva vida a la última entrega de la saga de carreras más icónica de Nintendo. Casi tres años han pasado desde que arrancó por segunda vez y todavía sigue vendiendo como si no hubiera mañana. ¿Cuál es su clave?

Mario Kart 8 Deluxe

La marca Nintendo: diversión para toda la familia

Por un lado, el modelo de negocio que Nintendo suele seguir con los exclusivos es, cuanto menos, peculiar. Seguramente os hayáis fijado en que sus juegos rara vez bajan de precio. Mario Kart 8 Deluxe cuesta la friolera de 59,99 euros en la eShop, y no mucho menos en las tiendas físicas. A nadie le gusta ese acercamiento, pero creo que es útil entender qué lo motiva.

Todo esto se debe a que Nintendo sabe que sus franquicias tienen millones de fans alrededor del mundo, que son iconos reconocibles por cualquier persona. Por lo tanto, si alguien quiere jugar al último Mario Kart no puede hacerlo en cualquier consola, tiene que ser en una Switch. Y el caso es que todo el mundo quiere jugar, ergo, van a pagar lo que cueste.

Las sagas de esta compañía no solo son mundialmente famosas por haber plagado la cultura popular de obras importantísimas, las cuales han calado en muchos de nosotros desde que éramos pequeños. También lo son porque su público objetivo es mucho más amplio que el de la competencia. Van dirigidas a jóvenes y adultos aficionados a los videojuegos, sí, pero también a niños y niñas que disfrutan con títulos accesibles y coloridos, así como a sus padres, que juegan con ellos y les enseñan. Son juegos para uno solo, o para toda la familia. En ese sentido, Mario Kart no tiene rival.

Mario Kart 8

Nintendo es perfectamente consciente de que sus personajes y fórmulas son atemporales. Llevan subsistiendo desde los 80, así que saben que cualquier familia en un momento dado va a querer comprar una Switch con Mario Kart 8 Deluxe, porque todo el mundo conoce a Mario, ese personajillo con bigote que es sinónimo de diversión en todo el mundo.

A pesar de no ser ninguna novedad a estas alturas, lo siguen promocionando en todas partes, sobre todo cuando llega la campaña de Navidad. Los packs de la consola con el juego se venden a espuertas y tanto niños como padres se lo pasan pipa jugando.

Sus anteriores entregas también copaban las listas de ventas en cada plataforma, pero este Deluxe lleva el clásico a un nuevo nivel. Se puede jugar en la televisión o en modo portátil, cuando sea y donde sea. Por si fuera poco, la consola viene equipada con dos mandos, permitiendo ese juego padre e hijo sin dificultad alguna, y convirtiéndolo además en un candidato perfecto para darle caña cuando vienen los amigos de visita a casa.

Diseñado para que siempre apetezca jugar

Esas son algunas de las razones que han catapultado a Mario Kart 8 Deluxe hasta lo más alto de las listas de ventas en el catálogo de la híbrida, pero aún falta la más importante: es el mejor Mario Kart de todos, y por ende, un torbellino de entretenimiento al que siempre apetece darle. Es inmediato, lo pones y ya estás echando una carrera. Te dejas llevar por lo directo que es, pero eso no significa que puedas jugar con el piloto automático, porque su frenetismo es tan imprevisible que te obliga a mantenerte siempre alerta (con las ayudas desactivadas, claro).

Mario Kart 8

Hay algo especial en su fórmula. Un equilibrio prácticamente perfecto entre la accesibilidad del juego relajado, y el desafío que no nos permite bajar la guardia en ningún momento porque a la mínima nos caemos de la pista. Dos aspectos contrarios que, en lugar de anularse, se refuerzan el uno al otro. Por no mencionar a los objetos, ese añadido de locura gracias al cual siempre está pasando algo nuevo y sorprendente.

Muchos han tratado de imitar a Mario Kart desde hace años para replicar esta clase de sensaciones, con muy buenos resultados o perspectivas diferentes que también merecen la pena, pero está claro que la saga del fontanero le tiene cogido el truco desde hace mucho tiempo.

Todos sus juegos están diseñados para que jugar siempre sea estimulante. Las pistas están plagadas de oportunidades de turbo que nos toca maximizar, recompensando la habilidad y la observación con una buena dosis de sensación de velocidad y posibilidad de adelantamiento.

Casi todo en Mario Kart otorga turbos, y por eso es tan vital y tan satisfactorio hacer buenos derrapes. No es solo que esa técnica venga mejor, es que es más divertida de usar. Igual que también lo es tomar cada atajo en el momento oportuno, normalmente llenos de saltos y maniobras espectaculares que nos dejan por delante del rival con un estilo inigualable.

Mario Kart

Años y años de perfeccionamiento han logrado que la saga de las carreras del fontanero sea todo un prodigio de la velocidad. Cada circuito está meticulosamente pensado para que siempre esté ocurriendo algo y tengamos que tomar decisiones a toda velocidad. Una masterclass en la que todos los engranajes encajan... hasta que entran en escena los objetos y lo mandan todo al traste, pero ese punto imprevisible es la mejor parte.

Incluso si es la primera vez que juegas y todavía no dominas la conducción, la diversión está garantizada gracias a lo variado de estos ítems y la cantidad de situaciones que estos generan. Amén de los circuitos, cada uno de ellos con su propia personalidad y capaces de enamorar a primera vista. Además los hay a puñados, porque esta edición Deluxe trae las ocho copas del original más las cuatro de los DLC, con cameos de lujo por parte Animal Crossing, Splatoon o Zelda.

Un indispensable, en general

Podría estar un buen rato más hablando del renovado y completísimo modo Batalla, o de los intensos enfrentamientos del online, pero esos no son más que añadidos. Aportan al conjunto, pero lo mejor de Mario Kart 8 Deluxe es todo lo que acontece en su núcleo jugable. La garantía de que es un juego con el que te vas a divertir sí o sí nada más ponerlo, y de que le vas a sacar provecho para tener piques con otra persona.

Es un clásico dentro de una saga clásica, una garantía de calidad para cualquiera que tenga una Switch, sin importar la franja demográfica. Mario siempre cumple cuando hablamos de diversión, y esto lo digo con conocimiento de causa: no pude (no quería) parar de jugar hasta hacerme tres estrellas de oro en todas las copas y en dificultad 200cc.

Mario Karto 8
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