Llevo jugadas miles de horas a League of Legends y todavía no me animo a meterme de lleno en la Grieta del Invocador
Juegos online

Llevo jugadas miles de horas a League of Legends y todavía no me animo a meterme de lleno en la Grieta del Invocador

Nadie puede poner en duda que uno de los videojuegos más populares en todo el mundo es League of Legends, el MOBA de Riot Games que comenzó su andadura hace más de 12 años y desde entonces no ha parado de mejorar y ampliar considerablemente todo el universo que lo rodea. Eso nos ha dejado con nuevos personajes, modos de juego y hasta ha recibido su propia serie de animación.

Tal vez alguno de los que estéis leyendo estas líneas sabréis perfectamente cómo se juega o seáis de los que lleváis años jugando. En mi caso no será porque no me han animado veces a ello desde sus inicios, ya que tengo amigos que llevan dándole caña desde hace por lo menos una década y ahí siguen a día de hoy jugando prácticamente a diario, pero yo lo veía demasiado complicado. No me terminaba de llamar la atención.

Sin embargo, mi mente cambió de parecer hace un par de años. En ese momento pensé, "¿por qué no?", así que lo descargué, jugué y desde entonces se ha convertido de lejos en el título al que más horas le he podido dedicar desde 2020. Sin embargo, las horas que le he dedicado a la Grieta del Invocador, el modo de juego principal de League of Legends, las puedo contar con los dedos de una mano y me sobran. Pero todo tiene su explicación.

El confinamiento, el gran aliciente para jugar al LoL

Cuando se extendió el coronavirus por todas partes no nos quedó más remedio que confinarnos en nuestros hogares durante la primavera-verano de 2020, teniendo que buscar la forma de entretenernos sin salir a la calle. Personalmente, de primeras no noté gran diferencia en mi situación, ya que mi puesto como editor desde VidaExtra me permite trabajar tranquilamente desde casa, aunque claro, la pandemia provocó no poder ver a amigos y familiares.

Las primeras semanas se hicieron algo llevaderas, pero con el paso del tiempo se echaba mucho de menos a las personas cercanas. Ante un panorama así me puse a buscar con mis amigos algún videojuego al que pudiésemos juntarnos varios para pasar el rato, hasta que salió a relucir League of Legends, cosa que a mi me parecía una auténtica locura y tenía la sensación que tras un par de partidas no me iba a gustar o me iba a cansar rápido de él. Y en verdad, así fue.

Yo tenía muy claro que, a no ser que fuésemos un grupo de cinco personas, la capacidad máxima que admite una partida para jugar en un mismo grupo, no iba a darle una oportunidad, porque solo faltaría que viniese una persona ajena a meterse conmigo por ser un paquete simplemente por falta de conocimientos. Más que nada porque, desgraciadamente, en general la comunidad del LoL no puede presumir de ser especialmente cordial.

Lol 03

Así pues, a día de hoy no recuerdo si la primera o segunda partida que jugamos en la Grieta del Invocador las ganamos o las perdimos, aunque eso es lo de menos. La cuestión es que la experiencia no fue muy satisfactoria. Eso de tener que dividirse en las calles del mapa y que cada uno tuviese una tarea concreta, no me terminaba de llamar la atención, porque en cuanto uno fallaba con su labor, mal asunto.

Puede que yo esté muy a favor de los títulos cooperativos y el hecho de ayudarse unos a otros a alcanzar la victoria, que para algo he jugado durante 15 años a World of Warcraft, pero yo buscaba algo que no dependiese tanto de uno mismo el poder celebrar o no el resultado. Por suerte, el propio juego me ofreció la solución en bandeja.

Bendito ARAM

Fue entonces cuando, a un paso de desinstalar el MOBA de mi ordenador para siempre y no volverlo a tocar con un palo, mis amigos me dijeron que había otro modo que igual me podía llegar a gustar más. Ahí fue cuando me presentaron el ARAM, las siglas de All Random All Mid, lo que viene a significar "todos aleatorios todos al medio".

Me fie de ellos y a día de hoy no puedo estar más de acuerdo en que fue todo un acierto. Más que nada porque aquí el objetivo es más sencillo y no penaliza de una forma tan bestia el que alguien la líe parda, así que por lo menos no me sentía tan mal si no lo hacía bien porque tenía a mis amigos que podían sacar las castañas del fuego si el panorama se complicaba un poco.

Pero entremos en detalles para los que no sepan de qué va la cosa, dado que la mecánica de ARAM es muy simple. Los diez jugadores, cinco por cada bando, parten de sus respectivas bases que tienen que defender a toda costa, porque para ganar hay que tirar abajo la de los oponentes. Eso sí, para alcanzar la base contraria ello hay que atravesar un puente en línea recta vigilado por unas torres de lo más letales.

Lol Aram
Mapa de ARAM

Todo esto nos deja con unas partidas en las que si bien se premia la estrategia y la buena coordinación, están más enfocadas a la acción más directa, porque no paran de producirse encuentros entre los diferentes campeones. Esto se debe a que el escenario es bastante más reducido y el único carril por el que se desplaza todo el mundo es más estrecho, de ahí que no pares de darte de bruces con adversarios para seguir adelante.

Por eso mismo al final me acabó convenciendo, porque si me mataban unas cuantas veces tenía a mi lado a mis compañeros para luchar codo con codo, no como en la Grieta del Invocador que, dependiendo de la línea escogida, me sentía solísimo y tremendamente preocupado de no hacerlo bien para que los oponentes no pillasen demasiada ventaja. Aun así, durante unas semanas me mantuve en mis trece acerca del hecho de que me negaba a jugar si no éramos un mínimo de cuatro personas.

Con perseverancia (y mucha paciencia) el esfuerzo dio sus frutos

A medida que fueron pasando más semanas y los primeros meses, mi afición por el ARAM no paró de crecer a pasos agigantados, llegando a un punto en el que, a día de hoy, League of Legends se ha convertido sin lugar a dudas en el videojuego al que más horas le he dedicado desde la pandemia gracias a este modo de juego. Perfectamente pueden haber sido miles las que he pasado frente a la pantalla recorriendo ese mismo puente que me ha hecho alegrarme, sufrir, reír y mandar a tomar vientos el LoL en más de una ocasión.

Lol 01

Con el tiempo fui perdiendo el miedo a jugar en solitario sin mis amigos, porque cuando jugábamos con otras personas comprobé que no se ponían demasiado violentas por el chat en comparación con la Grieta del Invocador, así que eso me animó a probar suerte sin la ayuda de nadie más y desde luego no fue nada mal. Naturalmente no me considero un experto del juego ni muchísimo menos, de ahí que a veces tuviese mis fallos y mis liadas y siga ocurriendo actualmente.

A pesar de todo, me esforcé y a base de dedicarle horas o mirar guías de personajes aprendí a dominar a unos cuantos campeones con los que en más de una ocasión he obtenido la puntuación perfecta, una S+. La única parte negativa que le puedo ver a este modo es que el héroe con el que te toca jugar es seleccionado aleatoriamente, a no ser que lo intercambies por otro que tenga alguien del equipo, lo que no te deja otra opción que aprender a jugar con todos, pero no llegas a un punto de especializarte en uno en concreto.

Sea como sea, cuando me apetece desconectar, nunca falta mi partida diaria a League of Legends, aunque al final siempre acaba cayendo alguna más. Y sin duda en este caso se aplica a la perfección el dicho de "nunca digas de este agua no beberé", porque yo creía que este juego no iba a ser para mi y al final ha acabado pasando todo lo contrario, pese a que sea ARAM a lo que juego y no la Grieta del Invocador. De todos modos, no descarto intentarlo algún día. Ya os contaré en las próximas semanas.

Temas
Inicio