¿Recuerdas los disquetes? Resulta que la SEGA Saturn podía leer y escribir datos en ellos

La Saturn siempre siempre quiso ser mucho más que una consola de videojuegos

Saturn Disquette
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Frankie MB

Colaborador

Hay accesorios y cachivaches que acaban siendo icónicos y otros son completamente absurdos y algunos quedan relegados al misterio. El lector de disquettes para Saturn es un poco los tres casos y, a la vez, una leyenda en sí misma. Una muy real. Un periférico tan raro como fascinante que representa los intentos de SEGA por expandir las capacidades de su sistema más fugaz. Una sobremesa que siempre quiso ser mucho más que una consola de videojuegos.

¿Qué era exactamente? Como ya hemos comentado varias veces en VidaExtra, SEGA buscaba estar a la vanguardia y su Saturn se concibió como una consola de videojuegos, pero también como una auténtica estación multimedia. La clave para lograr esto último estaba en su lector discos ópticos (CD-ROM) frente a los cartuchos de Mega Drive y 32X. Sin embargo, en Japón se desarrolló además un accesorio que permitía leer disquetes de 3,5 pulgadas. 

Si no sabes qué son los disquetes, que puede ser, imagina un pendrive con forma plana y cuadrada. Eran el estándar a la hora de compartir información durante los 80s y los 90s y, de hecho, solo tienes que fijarte en el icono que normalmente se usa para guardar los documentos. Eso es un disquete,

Este lector llamado Saturn Floppy Disk Drive (Saturn FDD) se conectaba a través del puerto de expansión trasero de la consola, y su objetivo era ofrecer almacenamiento adicional, especialmente útil para juegos que requerían guardar grandes cantidades de datos, como RPGs o títulos con creación de contenido.

SEGA Disquette Caja del SEGA Saturn FDD

Disponible únicamente en el mercado japonés, el Saturn FDD se puso a la venta el 27 de julio de 1996 por 9,800 yenes. Por su parte, no está de más recordar que la capacidad de almacenamiento de los disquetes era de 1,44MB, lo cual era bastante razonable para la época. Lo cual no evita la gran pregunta: ¿Para qué alguien querría meterle una disquetera externa a una consola que leía CDs? En cierto modo, era el equivalente a las Memory Card de la consola dado que:

  • Guardar partidas y transferir datos entre consolas
  • Almacenar contenido personalizado en juegos compatibles
  • Además, ofrecer soporte para software educativo y empresarial 

De hecho, cabe recordar que era la tercera alternativa, ya que las Saturn poseían su propio cartucho de guardado (el Saturn Backup Memory) así como memoria interna. La otra realidad: solo un puñado de juegos como Fighters Megamix, Panzer Dragoon Saga, Virtua Fighter 2 y mucho del catálogo deportivo de la consola estaban preparados para darle uso al Saturn FDD de manera nativa.  

Dicho de otro modo: su uso fue extremadamente limitado. Solo algunos títulos japoneses lo soportaban, y nunca se lanzó oficialmente fuera de Japón. Además, la llegada de periféricos más eficientes como el referido cartucho de memoria oficial y el NetLink (para conexión a internet) lo volvió obsoleto rápidamente.

 ¿Por qué es tan desconocido? La respuesta coincide con prácticamente todo lo anterior y cae por su propio peso: nunca se comercializó masivamente, jamás llegó a occidente y, lo más importante: la mayoría de los jugadores nunca lo llegaron a ver en acción, porque había algo más de 30 juegos acomodados a su uso.

Hoy en día, el lector de disquettes de Saturn más es una pieza de colección codiciada por los fans del hardware raro que otra cosa. Su existencia demuestra cómo SEGA exploraba caminos alternativos para expandir su ecosistema, incluso si esos caminos no llegaban al mercado global. Y pese a que no fue la primera consola en apostar por este formato (ahí tenemos a la Famicom) el movimiento será esencial para una de las mejores características de su sucesora: las VMU de la Dreamcast.

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