Análisis de Call of Duty Vanguard: un CoD más, pero con buenas ideas y una campaña memorable
Análisis

Análisis de Call of Duty Vanguard: un CoD más, pero con buenas ideas y una campaña memorable

HOY SE HABLA DE

Qué gustazo da cuando la realidad te da una patada en la boca. Si hace unas semanas escribía que Call of Duty necesitaba un descanso, estos últimos días Call of Duty: Vanguard ha conseguido sorprenderme con dos grandes bazas: una soberbia campaña y un tímido acercamiento al diseño de mapas de los primeros Black Ops.

Seguimos lejos de la mejor cara de la franquicia de Activision, pero lo cierto es que para un juego que viene despertando habladurías sobre su desarrollo desde hace más de un año, el resultado es más que notable, sólo empañado por una escueta duración y unos zombis que están muy por debajo de lo deseado.

Con hueco (y ganas) para un Vanguard 2

Superado el resumen inicial, vamos a meternos en faena para descubrir cómo una decepción puede convertirse en sorpresa en apenas unas semanas. Como viene siendo habitual en todos estos títulos aislados, Call of Duty: Vanguard se agarra a una historia cerrada que deja algunos retazos de los que se podría tirar para futuras entregas.

Nada me gustaría más porque, pese a ser una campaña de corta duración -ni siquiera en las dificultades más altas me ha durado poco más de una tarde-, lo conseguido a la hora de presentar a sus personajes y particularidades me ha parecido fantástico.

Tirando de un Maguffin de manual por el que se pasa de puntillas, la historia de Vanguard sirve para unir a un memorable grupo de descerebrados destinados a salvar el mundo de la enésima amenaza nazi. Cuestionables soldados de élite que, una vez unidos, dan para uno de los tramos finales más divertidos y originales que ha vivido la saga.

Con la excusa de un encarcelamiento, el juego nos irá arrojando flashbacks de cómo cada uno de ellos se convirtió en un experto en lo suyo, desde la francotiradora rusa en busca de venganza hasta el fan de las demoliciones poco entusiasmado con el autoritarismo.

Vanguard1

Además de funcionar para conocer mejor su pasado y qué les llevó hasta dicho grupo de élite, la excusa sirve para saltar de un escenario y estilo de juego a otro con mucha coherencia. Mientras que con la francotiradora nos enfrentamos a fases más lentas y estratégicas en las que escalar y reptar en busca de asesinatos desde lejos o por la espalda, con el experto en demoliciones todo son armas pesadas y grandes explosiones.

Buen ritmo y buenas ideas

Sin fantasmadas demasiado pasadas de vueltas -aquél tren de WWII sigue siendo el momento en el que un tiburón saltó a otro tiburón-, la campaña de Call of Duty: Vanguard consigue arrojar un ritmo frenético en el que hay poco hueco para chapas innecesarias, ya sea en formato jugable o en cinemáticas.

Sabe qué es lo que quiere contar y enseñar, así que no se anda demasiado por las ramas buscando cierta lógica a lo que está ocurriendo. Le vale con recoger distintos puntos clave de la Segunda Guerra Mundial -el día previo al día D, la batalla de Midway, la defensa de Stalingrado…- y crear una historia en torno a esos personajes y sus habilidades.

Por aquello de querer ir al grano, algunos parecen un poco atropellados y otros saben resolver mejor que otros sus clímax, pero más allá de alguna batalla a cuchillo que merecía una idea más ambiciosa, lo cierto es que todas me han parecido de lo más trepidantes. Sigue habiendo amor por los grandes tiroteos más que por ninguna otra cosa.

No he podido evitar acordarme en más de una ocasión de aquél momento memorable del último Medal of Honor -probablemente el único momento realmente destacable de un juego para olvidar- en el que te veías atrapado en una colina y los enemigos no paraban de venir. Call of Duty: Vanguard tira de ello en no pocas ocasiones, y en todas consigue crear una tensión a la altura.

Lástima que el tramo final, en el que vamos saltando de un personaje a otro para aprovechar sus habilidades por separado, se haga tan corto. Justo cuando mejor te lo estás pasando y esperas el gran petardazo que lo cierre todo con una gran explosión, el juego llega a su fin y te deja con ganas de más. Ojalá el grupo de Vanguard vuelva a Call of Duty con más ambición y presupuesto en otras entregas.

Vanguard

Un multijugador de aciertos y errores

Con el multi, en cambio, hay sensaciones encontradas. Quienes ya me habéis leído hablar sobre la saga durante los últimos años sabéis que para mí el Call of Duty ideal sería un recopilatorio con las mejores armas, rachas y escenarios de la franquicia. Una entrega simplota y nostálgica sin la más mínima intención de reinventar la rueda. Funcionaba en Modern Warfare o Black Ops y funciona aquí. Sin más.

A partir de ahí, juego tras juego el vicio al multijugador me acaba durando nada y menos, especialmente por cómo están montados los mapas y cómo sus laberintos para ratones con huecos para camperos consiguen sacarme de mis casillas. Si tuviese que elegir, todos los niveles se centrarían en la idea de tres carriles, elevada a su máxima expresión en Black Ops 2.

Me alegra poder decir que en Call of Duty: Vanguard, para mi sorpresa tras los mapas de la beta, hay un poquito de eso. Me vienen a la cabeza dos o tres mapas muy rectos y con tres carriles muy marcados en los que me lo he pasado en grande.

¿Recordáis aquellos tiroteos en los que no había problemas con el punto de respawn o los camperos porque en realidad era una batalla constante entre un lado y el otro del mapa? Pues me he topado con varios de esos momentazos en los que no ha habido casi intercambio de lados en toda la partida. Dos bloques peleando sin descanso mientras intentan hacerse fuertes en un carril o tomar el siguiente.

¿Qué rompe esa idea? La obsesión por meter edificios en formato ratonera en la gran mayoría de los mapas. Todos plagados de esa obsesión sin sentido que es abrir y cerrar puertas o reventar paredes para abrir un hueco por el que disparar. Cuanto más abiertos son los mapas, mejor se juegan, pero no son mayoría.

Unos zombis para olvidar

Más allá de lo poco que me gusta todo lo relacionado con micropagos, armas especiales y demás parafernalia live service, el gran problema de este Duty queda relegado a los zombis. Un mapa justito con distintos portales que te llevan a zonas no mucho más grandes en las que cumplir distintos objetivos.

Vanguard

Los huevos de pascua se limitan a escuchar una serie de líneas de diálogo, la exploración del mapa no tiene motivación alguna más allá de conseguir perks y, en general, es más un modo horda que un modo de zombis al uso. En cierto sentido me ha recordado a cuando en Call of Duty Ghosts pensaron que era una buena idea meter alienígenas con la única intención de que les disparases.

A gustos completamente personales queda el trabajo de la interfaz, que mete barra de vida a los zombis quitándole gran parte de la gracia al miedo a que se te echen varios encima, o el retorcer aún más una historia que, pese a no haber tenido nunca ningún sentido, ahora te invita a arquear la ceja más allá de la coronilla.

Podría tener cabida como modo adicional tal y como se hizo en Black Ops Cold War con Brote, pero si de buenas a primeras esto es lo que te encuentras, no albergo grandes esperanzas en lo que pueda llegar después. Ojalá me pase como con la campaña y el multi -ahí al menos en parte- y aquí también me equivoque.

La opinión de VidaExtra

Daba por hecho que Call of Duty: Vanguard sería otra entrega destinada a caer en el olvido y, aunque el panorama no parece pintar demasiado bien para su continuación, ojalá tenga la suerte de ganarse una nueva oportunidad para brillar.

Con una campaña divertidísima y un multijugador con ciertas buenas intenciones, sólo faltarle más garra e intentar vendernos un modo zombis que no es tal cosa, juegan en su contra. Por lo demás, es la cara menos mala de una serie de entregas “de segunda” que se han limitado a intentar jugar sus mejores cartas y pedirle prestado el resto a Modern Warfare y Black Ops. Aquí, al menos, las cartas elegidas y las prestadas son buenas.

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Call of Duty: Vanguard

Plataformas PC, Xbox One, Xbox Series, PS4 y PS5 (versión analizada)
Multijugador
Desarrollador Sledgehammer Games
Compañía Activision
Lanzamiento 5 de noviembre de 2021

Lo mejor

  • Campaña corta pero muy divertida
  • El diseño de algunos mapas del multi
  • Espectacular en lo técnico

Lo peor

  • Los zombis son de los peores de la saga
  • Microtransacciones y armas especiales

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