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Call of Duty: Warzone es el único Battle Royale que ha conseguido apartarme de Fortnite
Análisis

Call of Duty: Warzone es el único Battle Royale que ha conseguido apartarme de Fortnite

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No han sido pocos los Battle Royale que han intentado acercarse al éxito de Fortnite y PUBG. Ya sea en móviles, consolas o PC, todo atisbo de acercarse mínimamente a los números de esos dos gigantes se ha resuelto con tímidos repuntes que precedían a desastrosas caídas. Sobran dedos, los de una mano, para contar excepciones como la de Apex Legends.

En medio de ese panorama llega Warzone como modo adicional para los ya poseedores de Call of Duty: Modern Warfare y free-to-play para el resto. Y con el que sería el tercer intento de un Battle Royale de Call of Duty si contamos el de su versión para móviles, Activision parece haber encontrado oro.

Warzone da (por fin) en la diana

En Warzone se dan cita los dos elementos clave que necesitaba para triunfar y aún no había acabado de juntar. Por un lado la jugabilidad clásica de Call of Duty con un mando en las manos y todo lo que se le presupone a un juego así en materia visual y sonora. Por el otro “lo gratis” y la posibilidad de abrirse a un público mucho más amplio, incluso si los jugadores de Modern Warfare acaban abandonando para volver a los modos tradicionales.

Con un mapa que alberga a 150 jugadores, y un formidable trabajo a la hora de diferenciar unas zonas de otras mientras aporta variedad y realismo al conjunto, Call of Duty demuestra no tener la necesidad de seguir dependiendo de laberintos para ratones como escenario de juego.

Enormes y laberínticos edificios se siguen valiendo del frenetismo al que nos tienen acostumbrados sus clásicos mapas mientras que, ya en el exterior, el trabajo de las armas a larga distancia resulta casi tan satisfactorio como en otros juegos rivales.

Un apunte necesario, eso sí, se echa en falta una estela de la bala más pronunciada para controlar su trayectoria. Por lo demás, hay que aplaudir el magnífico trabajo que hay aquí a nivel jugable, principalmente gracias a reutilizar la sólida base de Modern Warfare.

Dos modos muy acertados

Probablemente la sorpresa más grata que trae bajo el brazo Warzone es no limitarse a un Battle Royale. La opción está ahí, claro, pero tener a mano Plunder (Botín) es todo un acierto. Pero vayamos por partes y empecemos por el principio.

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Va a ser difícil que alguien llegue hasta aquí sin saber en qué consiste la moda del Battle Royale, pero por si las moscas ahí va un resumen rápido. Los 150 jugadores caen en una enorme zona en la que deben rapiñar objetos y armas para conseguir ser el último en quedar en pie.

Distintos círculos van cercando a los jugadores para que se encuentren entre ellos y la partida sea más amena, fomentando así que el movimiento entre una zona y otra sea constante y que los camperos no se amontonen por las esquinas.

Los habrá, como en cualquier Battle Royale y como en cualquier Call of Duty, pero el mapa es tan grande y los peligros vienen de tantos sitios a la vez, que ni escondiéndose de la mejor forma posible conseguirán durar mucho. Los perceptibles reflejos en las miras de los francotiradores y escaneos del mapa en forma de gadgets o UAV son más que suficientes para que, si andas con ojo, no tengas que sufrirlos demasiado.

La fórmula Call of Duty

Justo en eso último es donde Call of Duty intenta retorcer un poco más la fórmula del género. Acierta mucho más de lo que creía al integrar la posibilidad de comprar rachas de bajas, mejoras y clases predefinidas antes de saltar al mapa. Ventajas, al fin y al cabo, que podrán aprovechar aquellos que jueguen de forma más agresiva y apuesten por la exploración, fomentando aún más que la gente se mueva de aquí para allá.

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Su último acierto en ese sentido está en los contratos. Distintas misiones dentro de la propia partida que nos permitirán ganar premios como dinero o equipamiento mientras aportan pequeños retos para darle vidilla a los momentos aburridos característicos del género. Buscando ese premio es fácil que varios grupos se arrinconen en una misma zona dando lugar a épicos tiroteos y, de paso, haciendo menos probable que te pases media partida de aquí para allá sin cruzarte con nadie.

Otra de los grandes cambios que propone está en el respawn. Caído en combate tienes hasta cuatro oportunidades para volver a la partida. O te curan antes de morir definitivamente, o te curas tú gracias a un kit que hayas comprado o recogido por ahí. 

Si nada de eso ocurre vas de cabeza al Gulag, una cárcel en la que deberás medirte en un duelo 1vs1 contra otro jugador en tu misma situación. Si pierdes, el equipo tendrá la oportunidad de revivirte pagando una jugosa cantidad.

La idea funciona a las mil maravillas y resulta crucial para no tener que depender única y exclusivamente de la bondad de tus compañeros. Ganar el 1vs1 te garantiza el respawn incluso si tu equipo pasa olímpicamente de tu muerte y el combate dentro del Gulag es un momento de tensión muy bien medido.

Call of Duty: The Division Hardline

Saltamos a Plunder, el otro modo que incluye Warzone. Aquí la idea se queda más cerca de lo que veríamos en un Battlefield sin vehículos -me he acordado muchísimo de Hardline- que del Call of Duty habitual o del género de la isla y los círculos que se cierran.

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Con respawn infinito, la clave está en conseguir el mayor botín posible a base recoger el que está tirado por ahí, completar contratos matar enemigos para robarles lo que ellos han rapiñado. Si caes en combate, reapareces en el cielo cerca de la posición de tus compañeros y vuelta a empezar hasta que el crono llegue a su fin.

Para salvar el dinero ganado y ganar la partida cuentas con dos opciones, un globo al estilo Fulton en el que guardar tu dinero para que salga volando o un sistema que recuerda muchísimo, y para bien, a la Zona Oscura de The Division

Como allí, distintos helipuertos permitirán guardar tu botín en una bolsa que el helicóptero en cuestión se acabará llevando. Y como allí también, la zona estará plagada de enemigos intentando evitar que lo consigas para poder robarte lo que llevas.

A esa concentración de enemigos que se anuncia a bombo y platillo se le suma el marcaje en el mapa de los tres mejores equipos del momento, provocando auténticas batallas campales en las que aguantar entre los tres primeros resulta complicadísimo. Un añadido divertidísimo.

Buenas ideas y todo lo necesario para mantenerse arriba

Con ideas como la del Gulag, la posibilidad de utilizar el paracaídas siempre que quieras, la facilidad al lootear -tan simple como pasar por encima-, o un precalentamiento para cada partida en la que las armas sí hacen daño y puede convertirse en un festival de risas, Warzone demuestra que, esta vez sí, Activision le ha dado más de una y dos vueltas a cómo integrar un Battle Royale.

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Sólo las coñas y el buen gusto con los memes separan su Pase de Batalla del que ofrece Fortnite, pero como ya ocurre con el juego de Epic Games puedo imaginarme a gente invirtiendo los 10 euros iniciales y luego vivendo de los puntos que se ganan con él para mantenerse varias temporadas sin volver a pagar.

Te resulte más o menos divertida su propuesta, y lo es en gran medida si eres aficionado al género- lo que es innegable es que todo lo que rodea a Warzone da la sensación de estar muy bien pensado. Pero como ya se ha demostrado más de una vez, llegar con una buena idea es lo fácil. Lo realmente complicado es mantenerla en el tiempo.

Queda por ver qué planes tiene Activision aquí. Warzone tiene más sentido como un modo que va saltando de un Call of Duty a otro, pero a saber si perderemos todo lo ganado durante estas temporadas cuando el siguiente intento acompañe a la entrega anual que toque. Veremos. Hasta entonces, creo que en Fortnite no me van a ver con la misma asiduidad en una buena temporada.

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