Publicidad

Retroanálisis de Dig Dug, un clásico de Namco muy profundo donde inflamos enemigos hasta hacerlos estallar
Análisis

Retroanálisis de Dig Dug, un clásico de Namco muy profundo donde inflamos enemigos hasta hacerlos estallar

A la inevitable sombra del mítico Pac-man de 1980, Dig Dug es otro de los grandes clásico de Namco de inicios de los ochenta. Un arcade de pura cepa que nos planteaba un objetivo aparentemente sencillo (derrotar a todos los enemigos en pantalla), pero que acababa resultando toda una odisea en fases más avanzadas.

Es un clásico que siempre que puede la actual Bandai Namco lo rescata en alguno de sus múltiples recopilatorios, incluido, por supuesto, el primer cartucho de la consola portátil Evercade. Y lo cierto es que nos apetece rendirle un homenaje.

Cavar e inflar, dos conceptos a explotar

Dig Dug

Dig Dug es de esa clase de recreativas que reflejan perfectamente una época inolvidable, porque necesitaron poco para agradar al público gracias a una mecánica lo suficientemente interesante y exigente como para picar al jugador.

En este caso teníamos a un protagonista, que daba nombre al juego, con el objetivo de adentrarse en lo más profundo de la tierra para acabar con dos tipos de enemigos: Pooka y Fygar. El primero era de color rojo y llevaba una especie de gafas de buceo, mientras que el segundo era un dragón verde que escupía fuego.

Primer punto complicado: ambos enemigos corrían más rápido que nosotros. Y no solamente eso, sino que podían atravesar la tierra en cualquier momento, mostrando sus ojos, hasta dar con nuestra posición. Y aquí había que actuar con suma cautela y más rapidez, puesto que nuestra arma, un arpón capaz de inflar a los enemigos hasta hacerlos estallar, era bastante limitado y tan solo podía hacerlo de uno en uno. ¿Lo bueno? Que un enemigo inflado no se movía durante unos segundos, un poco como en Tumblepop y videojuegos de ese otro estilo.

Podíamos cavar horizontal y verticalmente, pero para usar el susodicho arpón necesitábamos un margen de maniobra, de ahí lo difícil del asunto. Había ciertas paredes más finas donde sí se podía colar el arpón para sorprender al enemigo sin que nos pudiese tocar, pero no dejaba de ser un riesgo y había que ir siempre con mucho cuidado y plantear una estrategia desde el principio. Nada de ir al tuntún.

Dig Dug, un clásico que sigue siendo exigente

Dig Dug

Si ya sobre el terreno resultaba complicado, realizar una partida perfecta lo era aún más, puesto que si queríamos engordar el marcador de puntos, aquí el objetivo principal eran esas rocas con las que podíamos aplastar a los enemigos si estaban en la misma trayectoria. Cabe recordar, por cierto, que el mítico Boulder Dash, con una mecánica similar, no saldría hasta 1984. Sí, dos años después.

Volviendo a las rocas, tenían otra función oculta: si dejábamos caer dos rocas en una misma fase, aparecía una fruta o una verdura a modo de puntos extra (que había que recoger, con la presión que eso conlleva). Y no era desde luego una tarea tan sencilla como pudiera parecer debido a la enorme agresividad de los enemigos por darnos caza en todo momento, a los pocos segundos de empezar.

Y para hacerlo más interesante si cabe, a mayor profundidad en una misma pantalla (había distintas capas de diferentes colores para diferenciar a cuántos metros estábamos), mayor cantidad de puntos. Pero da igual los años que pasen, que se me seguirá atragantando este clásico de Namco y me sentiré un inútil.

Un detalle muy curioso y divertido es su banda sonora, puesto que se muestra de lo más juguetona únicamente cuando movemos al protagonista. Si nos quedamos quietos, el silencio más absoluto. Si nos movemos, empieza a sonar con un ritmo muy característico, acelerándose cuando quede tan solo un enemigo en pantalla, que intentará escapar a toda costa. Y todo para ponernos en tensión, cómo no.

Sorprendentemente, su secuela (Dig Dug II, 1985) cambió radicalmente su propuesta al apostar por una perspectiva cenital. Y hubo que esperar hasta la entrada en el siglo XXI para recibir un remake en 3D del primero por parte de Infogrames y otra entrega de Namco exclusiva de Nintendo DS en el año 2005.

¿Ha aguantado bien el paso del tiempo?

, como todo buen arcade de la época. Pese a mostrarse limitado en cuanto al control, es parte de la naturaleza del propio Dig Dug, de ahí que sea una de las recreativas más profundas si queremos llegar a dominarla. Si es que lo logramos algún día. Yo ya me he dado por vencido, pese a salir el año de mi nacimiento.

Dig Dug

Dig Dug

Plataformas Arcade (versión analizada), Atari 2600, Commodore 64, NES y un largo etc hasta Nintendo Switch, PS4 y Xbox One
Multijugador No
Desarrollador Namco
Compañía Namco
Lanzamiento 1982
Precio 3,99 euros

Lo mejor

  • El reto de las rocas y maximizar los puntos
  • Cavar e inflar, un combo de lo más letal
  • Lo cachonda que resultaba su música

Lo peor

  • Que los enemigos fuesen tan rápidos
  • No daba un momento de respiro. ¡Qué tensión!
  • Poca variedad en el diseño de las fases

Temas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Inicio

Explora en nuestros medios