Tras jugar a la beta de Riders Republic veo potencial en su variedad de modalidades deportivas. Pero también mucho caos online
Análisis

Tras jugar a la beta de Riders Republic veo potencial en su variedad de modalidades deportivas. Pero también mucho caos online

Un año después de la presentación oficial de Riders Republic, el ambicioso juego masivo de Ubisoft sobre distintas modalidades deportivas extremas planea su salida a finales de octubre, y con una beta que hemos podido probar esta semana para darle a fondo durante varias horas para ver qué ofrece su vasto universo.

Snowboard, ciclismo de montaña, esquí o incluso carreras con un traje aéreo son varias de las modalidades que nos propondrá, donde entrarán otras variantes en donde la velocidad quedará en segundo plano para priorizar los trucos con la tabla/bici o intentando sortear obstáculos con mucha precisión. Todo ello con un claro espíritu social donde se podrán juntar hasta 64 personas, pero... ¿es tan bueno como pinta o aún quedan aspectos por pulir a su fórmula? Veámoslo.

Imagina un sandbox de Ubisoft, pero de deportes

Riders Republic

De entrada lo mejor que podemos decir para que os hagáis a la idea de la naturaleza y dimensiones de este proyecto, es compararlo con el resto de sandbox de la compañía gala. Sí, Riders Republic ofrece un mundo abierto. Y sí, es muy extenso y con muchas misiones (pruebas deportivas) y secretos por descubrir.

Como si un Far Cry dejase a un lado los tiros para cambiar las armas por otra clase de accesorios, en este caso relacionados con múltiples deportes extremos. Lo curioso es que podremos intercambiar en caliente y al instante entre cada tipo de "vehículo", muy similar a lo experimentado en The Crew 2, sin ir más lejos (también de Ubisoft), y con opción a mayores de movernos a pie. En cada caso nos afectará a la movilidad, llamándome mucho la atención la animación de escalada por una montaña nevada cuando dejamos la tabla de snowboard...

Riders Republic es consecuente con el tipo de terreno por el que nos movemos hasta el punto de reducir drásticamente la velocidad de desplazamiento, incluso aunque vayamos en una moto de nieve. A veces tocará asfalto, en otras ocasiones zonas con mucha nieve, barro, agua... Todo es cuestión de adaptarse, algo que ya hace el juego de antemano al inicio de cada prueba con su pertinente recomendación. Aunque luego haya pruebas donde iremos cambiando varias veces de modalidad deportiva en la misma carrera. Y sin pausa, toda una locura.

Para llegar a eso hace falta un aprendizaje previo que es totalmente obligatorio. El típico tutorial, camuflado aquí en una serie de pruebas donde se nos irán dando unas pautas básicas para la bicicleta o el snowboard, viendo en el caso del segundo una gran variedad de trucos a mayores a los que no resultará complicado pillarle el punto a poco que hayas jugado a un Tony Hawk. Ahora bien, en el juego de Ubisoft se aboga por un espíritu más arcade si cabe, así que va por gustos.

No será, de todas formas, un Cool Boarders al uso, puesto que el escenario en Riders Republic ofrece libertad total a la hora de recorrerlo... siempre y cuando no nos perdamos los diversos checkpoints de cada circuito, claro está. ¿Y si nos pasamos de frenada sin pasar por un punto de control qué pasa? Tendremos un rebobinado para subsanar ese error, igual que recomponernos rápido tras una caída aparatosa. Y esto último sucederá bastante en las carreras en masa, el verdadero leit motiv del juego, donde se desata la auténtica locura por Internet.

Y es que no es lo mismo comparar juegos del calibre de Test Drive Unlimited, uno de los pioneros a la hora de ofrecer una experiencia social dentro de un título de conducción y/o deportivo, o ya recientemente la saga Forza Horizon, que lo que propone Ubisoft con este título. Aquí hablamos de partidas especiales que pueden alcanzar los 64 jugadores. Como si Fall Guys se metiese de lleno en los deportes...

Riders Republic es ideal para hacer el cabra online

Riders Republic

No es que Riders Republic se tenga que jugar obligatoriamente contra ese altísimo número de personas, puesto que podemos disputar un sinfín de pruebas en solitario o en partidas privadas contra un número reducido de gente, pero desde luego que llama la atención cuando alcanza esa cifra astronómica para un juego que mezcla varios deportes extremos bajo un enorme paraje de ensueño.

Ahora bien, no logra brillar con la fuerza deseada debido al caos que provocan esa clase de carreras por culpa de las colisiones a los pocos segundos de iniciar la carrera. Es tanto su mayor baza (por las risas) como su peor enemigo (por la frustración), puesto que es casi imposible controlar esa variable. Y no lo decimos tan solo por esas otras 63 personas que intentarán llegar a la meta antes que nosotros, sino por la mala baba que encierra cada prueba de estas características, con una dificultad que irá in crescendo a medida que avanzamos por el trazado variando automáticamente de modalidad deportiva. Con algunas trampas del final será recomendable cambiar a la vista en primera persona para calcular mejor...

¿Y qué hay del control? Lo cierto es que funciona bastante bien y resulta intuitivo, aunque de cara a los saltos (pensando en los trucos acrobáticos) tardaremos un pelín más en pillarle el truco debido a que cada botón hace hincapié directamente en la orientación del salto. En cualquier caso, tan pronto nos habituamos a su método no será complicado enlazar combos en las pruebas de snowboard, por ejemplo. Y aquí no falta una buena retahíla de trucos (con grabs y grinds, por supuesto) con las que engrosar el marcador de puntos.... En este sentido conviene marcar la opción de control manual para las caídas, que esto incrementará más si cabe la puntuación y es un proceso más natural que la incómoda automatización.

Riders Republic

Sin ser tan exigente con la bicicleta como en el Descenders del estudio RageSquid, al menos Riders Republic sabe ser consistente y a la vez accesible para todo tipo de público sin importar la modalidad deportiva que escojamos. Al fin y al cabo cada deporte comparte prácticamente la totalidad de disposición con los botones, partiendo de los gatillos para acelerar o frenar. Y aquí sorprende nuevamente la rapidez con la que podremos cambiar de "vehículo" tras abrir la rueda con el pad digital. De hecho, incluso para realizar el viaje rápido hasta un compañero es inmediato... siempre y cuando sea desde Stadia, consolas actuales o PC con SSD.

Dejando a un lado la caótica espectacularidad de las carreras en masa, de esta beta me quedo con la experiencia de jugar con pocas personas mientras vamos descubriendo actividades por el mapa. Puede ser una simple estampa de un árbol milenario, un paisaje desde la inmensidad de una montaña o con varios secretos por descubrir en forma de otro tipo de variantes mucho más vistosas para las bicicletas, tablas y demás. Por poder, hasta podemos disfrazarnos de jirafa, dragón y mucho más con el dinero obtenido con el juego. Que no deja de ser un juego con un fuerte componente social y hay que destacar frente a los demás.

Eso sí, no todo será descender a toda velocidad por las laderas o usar el traje aéreo para pasar por aros a modo de checkpoint. Y es que habrá carreras con tramos de ascenso o, lo que es mejor, otras que directamente requerirán de bastante habilidad por nuestra parte y con un margen ínfimo de tiempo, muy en la línea de los Trials de Redlynx. Aunque también es justo decir que (por ahora, que no deja de ser una beta) no brilla de igual modo en esa clase de pruebas al no disponer de un control preparado adecuadamente con los saltos milimétricos.

Sea como fuere, el 28 de octubre será su prueba final cuando llegue a las tiendas para casi todos los sistemas actuales. A saber: PS5, Xbox Series, PS4, Xbox One, Epic Games Store, Ubisoft Store y Google Stadia. ¿Y lo mejor? Con juego cruzado.

Riders Republic Limited Edition Amazon PS5

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