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Retroanálisis de Suikoden, el RPG de Konami eclipsado por Final Fantasy VII en PlayStation
Análisis

Retroanálisis de Suikoden, el RPG de Konami eclipsado por Final Fantasy VII en PlayStation

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Si tuviese que hacer una lista con mis sagas favoritas, Suikoden coparía uno de los primeros puestos, porque sus primeras entregas en PlayStation me marcaron de un modo muy fuerte a mediados de los noventa gracias a su historia y lo adictiva que llegaba a ser la tarea de reunir a las 108 estrellas del destino, como si de Pokémon se tratase. 108 personajes con su propio trasfondo. Era brutal.

Sin embargo, tuvo la mala fortuna de coincidir su lanzamiento en España (y resto de Europa) con ese peso pesado llamado Final Fantasy VII, meses más tarde. Y claro, la obra de Squaresoft eclipsó por completo a la de Konami. Primero, por los gráficos retro. Y segundo, porque Suikoden llegaría completamente en inglés.

Un juego de rol ambicioso, pero demasiado retro

Suikoden

Es precisamente su estética excesivamente retro (hablamos de una consola de 32-bits) lo que echó para atrás al gran público, al ver que no se veía mejor que los últimos RPG de Mega Drive o Super Nintendo. Pecaba de simple y tampoco es que ayudase su interfaz, ciertamente mejorable a nivel de opciones y de jugabilidad.

El atractivo de Suikoden era bien distinto, ya que se sustentaba en una historia madura y ambiciosa, donde el hijo del general Teo McDohl se daba cuenta de que el Imperio había cambiado por completo y ahora era repulsivo, sin ningún atisbo de humanidad. De ahí que a las pocas horas de juego, tanto el protagonista como su grupo de amigos (tras varias pérdidas) encabezarían la fuerza de la resistencia rebelde creando, a su vez, un castillo para ir creciendo con el tiempo a base de ganar más adeptos para la causa. Sí, ése era uno de sus grandes atractivos.

Desde el mismo instante en que derrotábamos al durísimo Dragón Zombi en cierta isla y habilitábamos el castillo, se iniciaba una motivación extra por restaurar la paz en todo el reino: buscar a gente que pudiésemos reclutar, intentando averiguar en muchos casos qué requisitos había que cumplir para poder lograrlo. Y estamos hablando, ojo, de 108 personas en total; las citadas 108 estrellas del destino, de las cuáles había casi un centenar disponibles para los combates.

Tir McDohl, así se llamaba el protagonista (pese a que no tenía nombre oficial por aquel entonces y se nos pedía uno para bautizarlo), era la estrella Tenkai. Durante toda la historia, se nos ponía en la tesitura de tener que tomar decisiones, pese a que no todas fuesen realmente relevantes. Pero sí que notábamos buena parte de los cambios, especialmente a medida que iba creciendo el castillo. Este concepto, en cualquier caso, no explotaría de verdad hasta su secuela de 1998 (el mejor Suikoden), con muchos minijuegos extra, como el concurso de cocina o la pesca.

Suikoden, una joya de culto en PlayStation

Suikoden

Suikoden no dejaba de ser un RPG que se estrenaba en la generación de 32-bits, de ahí que estuviese a medio camino entre dos mundos. Chocaba mucho no poder desplazarse diagonalmente, por ejemplo, o la pésima gestión del inventario, con demasiados movimientos para realizar ciertas acciones. Era poco práctico en ese sentido, pero a la vez implementó unos combates por turnos en 3D bastante ágiles, con seis personajes disponibles en dos filas ofensivas y defensivas.

Cada estrella del destino podía adoptar cualquier formación, pero había que tener en cuenta que los de tipo S tan solo atacaban estando en primera línea de fuego. Los de tipo M, se amoldaban a ambas posiciones, mientras que los de tipo L eran los más vulnerables y era mejor dejarlos atrás. Además, llamó la atención al no tener que preocuparnos por las armas, sino tan solo de mejorarlas desde la herrería. Y con un uso de runas (magias) y ataques en grupo bastante llamativos.

Suikoden se mostraba muy dinámico en cada batalla, puesto que, pese a ser por turnos, podíamos ver varios ataques a la vez, tanto nuestros como por parte del enemigo. Y las runas, de acceso limitado según el poder mágico de las "estrellas", le conferían una personalidad especial, al ser únicas para ciertos personajes.

Konami sentó las bases para una saga memorable en los noventa e inicios del siglo XXI en PS2, pero que se fue apagando hasta quedar en barbecho. Hasta experimentó con batallas masivas o duelos personales, bajo un patrón similar al "piedra, papel o tijera", que siguen siendo parte de su esencia. La pena es que se demorase tanto su lanzamiento en España o que saliese completamente en inglés, porque a la larga le acabó pasando factura y pocos pudieron enamorarse de esta joya oculta en PlayStation. Y es que, para colmo, las posteriores conversiones a Saturn, PC e incluso PSP (en pack y con mejoras), jamás salieron fuera de Japón.

¿Y qué decir de su banda sonora? Épica y emotiva, de las que tocan la patata.

¿Ha aguantado bien el paso del tiempo?

Sí, pero se muestra mejorable en lo relativo a gráficos y jugabilidad. Por lo demás, sí que sigue conservando intacto todo su encanto, que no es poco. No en vano, Suikoden es uno de los mejores RPG que nos dejó PlayStation en los noventa, con permiso de su secuela. Ojalá que Konami se acuerde de ello algún día, aunque tan solo sea con una remasterización... O, por qué no, un lote con toda la saga.

Suikoden

Suikoden

Plataformas PSOne, Saturn, PC y PSP | Y PS3 y Vita en PSN
Multijugador No
Desarrollador Konami
Compañía Konami
Lanzamiento 1995
Precio 4,99 euros (PSN)

Lo mejor

  • El afán de reunir a las 108 estrellas del destino
  • El gran atractivo de su universo
  • Una banda sonora memorable, fácil de tararear
  • El dinamismo de sus combates

Lo peor

  • Interfaz y gráficos francamente mejorables
  • Vino completamente en inglés

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