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Volver a The Division 2  un año después: cara y cruz de un juego que mereció más en 2019
Análisis

Volver a The Division 2 un año después: cara y cruz de un juego que mereció más en 2019

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No sé muy bien por qué no me enganchó The Division 2 sabiendo que exprimí al 100% el primer The Division, habiendo jugado, además, todos sus contenidos y regresando cada dos por tres cuando había actualizaciones de gran envergadura, como Resistencia. Tardó en atraparme la secuela, pero la dejé a las 15 horas.

En todo este tiempo me prometí que volvería para completar su historia, pero por hache o por be, no encontraba el momento ni las ganas de hacerlo hasta que se anunció la cercanía del episodio 3, donde se conecta con la historia del primer The Division. Ahí vi la excusa perfecta, porque además es un contenido gratis, como el resto de la primera temporada del juego de Ubisoft Massive. Sin embargo, hay un problema: la expansión Warlords of New York costará 29,99 euros.

Un aperitivo (gratis) que sabe a poco

The Division 2

El último episodio de la primera temporada gratuita de The Division 2 nos lleva hasta la región de Coney Island, situada al noreste de Washington D.C. Ahí será donde volveremos a tener noticias de Aaron Keener, el principal antagonista de la anterior aventura, pese a no haber sido su jefe final (eso corrió a cargo de Charles Bliss, comandante de Last Man Battalion); algo que casi había olvidado del todo.

El looter-shooter de Ubisoft Massive no destacó precisamente por el carisma de sus personajes y lo intentará remediar su primera expansión para la secuela, previo pago. Ahí conoceremos más a fondo al antiguo agente de The Division junto con cuatro de sus lugartenientes, bajo un estilo muy familiar para los que hayan jugado a los últimos Ghost Recon. Porque para llegar hasta Keener habrá que derrotar a sus aliados dentro de una parte nunca vista (y modificada) de Nueva York, en la que será la mayor expansión hasta la fecha de esta saga.

Pero, ¿qué pasa con el episodio 3? Como decimos, será gratis y estará disponible para todo el mundo el 19 de febrero. Si bien los que hayan pagado por el pase de temporada del primer año tendrán un anticipo de siete días, pudiendo acceder a esta actualización desde hoy mismo y con dos misiones exclusivas más de "Tareas confidenciales: La caída de Washington D. C.", lo que hace un total de ocho tareas confidenciales si sumamos el contenido de estos tres episodios.

Coney Island es una región pequeña, ambientada en un parque de atracciones bastante llamativo, donde no faltarán elementos típicos de un lugar de esas características, como una noria, una montaña rusa o el tren de la bruja, por citar tan solo unos ejemplos. Ahí accedemos a dos misiones principales (gratis para todos) que nos llevarán hasta el virólogo Vitaly Tchernenko y Dolores Jones.

The Division 2 inicia su siguiente temporada

The Division 2

Si algo está caracterizando a Ubisoft estos últimos años es el hecho de no dar por perdido ningún videojuego que no haya triunfado como se esperaba. The Division 2 lo tenía todo para superar a su antecesor, pero eso no se acabó reflejando con la misma devoción. Incluso ha sido habitual de rebajas agresivas desde entonces.

Esas ofertas (ahora el juego base se puede encontrar por 9,99 euros en PS4 y 10,49 euros en Xbox One; inexplicablemente, cuesta más del doble para PC desde Uplay) tenían un motivo, ahora que conocemos la existencia de esa futura expansión (para el 3 de marzo) que nos llevará de nuevo hasta Nueva York para enfrentarnos a Aaron Keener. Y este episodio 3 es un tímido aperitivo para escuchar grabaciones de dicho agente, hasta su efímera aparición final.

Si bien la localización de Coney Island es llamativa por la variedad que ofrece un parque de atracciones, donde a su vez se sube la temperatura gracias a la nueva especialización Ignífugo y el lanzallamas, ninguna de las dos misiones ofrecen nada que no hayamos visto anteriormente en The Division. De hecho, regresan los Cleaners, a modo de guiño. El mayor reto serán, en cualquier caso, los drones (explosivos) junto con las torretas que tendremos que desactivar con cautela.

Es una sensación agridulce, ya que por un lado este episodio lo afronté con esperanzas de cara a retomar con fuerza The Division 2, pero a la vez fue un jarro de agua fría al saber que si quiero jugar a su expansión tendré que soltar 30 euros (más de lo que cuesta el juego base hoy por hoy). Al menos me ha servido para reengancharme (tímidamente), pero me lo tomaré con mucha calma para ver hasta qué punto compensa el contenido de su futura expansión. Al fin y al cabo hay contenido de sobra en esta secuela sin tener que poner pasta adicional. Y ha cumplido tan solo un año de vida. De inicio The Division estuvo mucho más cojo.

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