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Google no es la única que no quiere dejar morir el streaming de videojuegos
Industria

Google no es la única que no quiere dejar morir el streaming de videojuegos

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Aunque el empujón que Microsoft ha pegado a su Xbox Game Pass podría hacernos creer lo contrario, las plataformas de streaming de videojuegos siguen siendo un bocado dulce para la industria, siendo capaz de generar unos ingresos anuales de más de 100.000 millones de dólares. Con cifras así no es de extrañar que Google y su proyecto Yeti estén sobre la mesa.

Según se daba a conocer hoy, el gigante estaría pensando en adentrarse en este tipo de negocio con un nuevo servicio de streaming que podría estar apoyado por el lanzamiento una consola enfocada a ese uso. De hecho, llevarían más de dos años trabajando en él y, ante la imposibilidad de adaptarlo a Chromecast, habrían optado por dar forma a su propia plataforma.

Yeti, el streaming de videojuegos de Google

La idea, aún por confirmar directamente desde Google, cuadraría con la reciente incorporación de Phil Harrison, que ahora actúa como vicepresidente de la división de hardware de la compañía tras haber pasado los últimos años por PlayStation y Xbox. Puzle que se completa aún más si tenemos en cuenta todos los pequeños pasos que ha ido dando Google para adentrarse en todo lo que huela a videojuegos, desde Google Play hasta YouTube Gaming.

De hecho Google es, además, probablemente la única compañía en la que confiaríamos para un servicio así. A pesar de que nuestras conexiones a internet estén más cerca del meme del primer mundo que de las conexiones estándar en gran parte de occidente, no es menos cierto a nivel global que el streaming de videojuegos en la nube (tú juegas a un juego que un servidor está haciendo funcionar y te envía la señal de vídeo, con el correspondiente lag que eso supone entre input y acción en pantalla) está muy lejos de ser el ideal.

Nexus

Si hay una compañía con el dinero y la infraestructura para darle la vuelta a esa tortilla, es Google. Un salto cualitativo que, sumado al avance de la tecnología, dejaría en pañales a lo que servicios como OnLive y Gaikai prometieron hace ya la friolera de 10 años. Y puede que, por fin, tengamos ese servicio de streaming que abarataría la puerta de entrada a los juegos con contenido gráfico elitista.

Como es de esperar, eso también supondría apoyar el giro de la industria hacia la cada vez más lógica (e incómoda) venta de servicios. La consola te sale muy barata pero para que funcione debes pagar por un servicio mensual. La prueba de que el modelo de negocio es válido e interesante para las empresas no la vemos sólo en el proyecto Yeti de Google, y es que no son los únicos que siguen confiando en que el streaming de juegos es el futuro. Estos son algunos de los rivales a los que se enfrentaría Yeti.

PlayStation Now, el único asentado

Disponible en PC, los últimos televisores de Sony y PS4, PS Now es un servicio de juego bajo demanda en el que poder disfrutar de más de 600 títulos utilizando el poder de la nube. Aún sin fecha de disponibilidad para España y otros países (de momento sólo disponible en Reino Unido, Holanda y Bélgica en la zona europea), el servicio está disponible mediante suscripciones de 1 o 3 meses a 19,99 dólares o 44,99 dólares respectivamente.

GeForce Now, el juego en la nube según Nvidia

Presentado durante el último CES, la gran baza de Nvidia para que GeForce Now nos entrase por los ojos era la promesa de poder disfrutar nuestros juegos de PC a máximo rendimiento. La idea es conectar nuestros catálogos de tiendas como Steam o Uplay a los servidores de Nvidia y que sean sus ordenadores los que se encarguen de mover nuestros juegos, enviándonos así una señal en streaming con calidad 1080p y 120fps con los gráficos en máxima, posiblemente una configuración que nuestro PC o Mac no podría soportar. Aunque se desconoce el precio final del servicio, su beta es gratuita para todo el mundo que se apunte.

Shadow, la alternativa europea

Cerramos con la alternativa más loca que ha generado esta moda del streaming de videojuegos, la propuesta de Shadow de la compañía francesa Blade. Aquí la idea es que tengas un PC propio constantemente actualizado y atendido en los edificios de la compañía, y puedas disfrutarlo a distancia gracias al streaming. Lo único que necesitas es un dispositivo con pantalla (desde un monitor hasta un móvil), conexión a internet de 15MB o más y el Shadow, el cacharro que se encarga de recibir la señal del streaming y enviarla a la pantalla.

La propuesta suena prometedora, pero es carísima. Cuenta 10 dólares de alquiler de Shadow (o 140 dólares si decides comprarla) y súmale un servicio de suscripción que va desde los 49,95 dólares mensuales hasta los 420 dólares para la suscripción anual. Un servicio por el que, ni funcionando a las mil maravillas, muchos estaríamos dispuestos a pagar.

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