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BATTLEMODE es el único multijugador de DOOM Eternal, pero es tan bruto como su campaña
Análisis

BATTLEMODE es el único multijugador de DOOM Eternal, pero es tan bruto como su campaña

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En iD Software piensan que la experiencia Deathmatch, el todos contra todos de toda la vida, es cosa de pasado. Un modo de juego lo suficientemente viejo como para omitirlo en DOOM Eternal. Lo cual no significa que la nueva purga demoníaca se quede sin un multijugador online: el peso de la alternativa competitiva pasa por el nuevo modo BATTLEMODE.

Y, puesto a prueba, queda claro que BATTLEMODE es mucho más que un extra añadido al conjunto: es una extensión de la experiencia central.

Las reglas son fáciles. Tres jugadores: uno de ellos toma el rol de un Slayer con todas las armas desbloqueadas y al máximo de munición. Los otros dos controlan poderosos demonios que, además de poseer habilidades propias de combate, son capaces de conjurar toda clase de criaturas infernales.

¿El resultado? BATTLEMODE ofrece a quienes desean más momentazos bárbaros como los del modo campaña un generador de batallas que iguala su visceralidad y frenetismo. Pero también pone sobre la mesa y de cara al jugador un nuevo punto de vista al conjunto: el de los ejércitos del infierno.

Lógicamente, el planteamiento de BATTLEMODE lo hace una experiencia asimétrica. Ahora bien, a diferencia de Evolve, Left 4 Dead y otros títulos que han seguido esa estela, el concepto de cazador frente a presa se disuelve conforme la espiral de destrucción va cobrando fuerza y se acentúa en cada nueva ronda: por norma general, las batallas son rápidas, en buena parte debido al diseño de las arenas. Pero también al demoledor ritmo de cada ronda.

BATTLEMODE ofrece batallas que igualan en visceralidad y frenetismo a las del modo campaña

¿Lo suficiente como para que no echemos en falta otros modos online? El sistema de progresos de DOOM Eternal vuelve a tomar forma, y si en la campaña podemos avanzarlo desde cualquier dificultad como si se tratase del tradicional Pase de Batalla que hemos visto en cada vez más juegos, es aquí donde se encauzan las recompensas que obtenemos al jugar. Además de la estación espacial del Slayer, claro.

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Sin embargo, lo que hace diferente BATTLEMODE de otros multijugador y lo alinea con la experiencia clásica de DOOM Eternal es su alto grado de exigencia para con los jugadores, en especial para el Slayer, siendo el escaparate perfecto para desatar sus gloriosas habilidades y su capacidad de destrucción adquiridas durante la campaña y, a la vez, ofrecer diabólicas maneras de contrarrestarlas.

Bienvenido al infierno: ¿serás el Slayer o un demonio?

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Hoy podría parecer casi arriesgado que un shooter de gran calibre se atreva a llegar a las estanterías sin alternativas clásicas de multijugador o, en su defecto, su propio Battle Royale, pero iD Software ha decidido mantenerse firme y ser fieles a la esencia de la saga: el DOOM original era la lucha desesperada de un Marine contra interminables legiones demoníacas y ese es el enfoque central de BATTLEMODE.

De este modo, iD Software pone (al menos, de momento) todos los huevos en la misma cesta. ¿Acierto o error? Estamos todos de acuerdo en que uno de los máximos propulsores del éxito del FPS de 1993 fue su Deathmatch, con lo que en muchos aspectos es complicado justificar la ausencia de algo tan arraigado a DOOM.

La buena noticia, y como dijimos más arriba, BATTLEMODE busca redondear la experiencia central de DOOM Eternal. Y lo hace de maravilla: las arenas están diseñadas para crear momentos tan intensos como los de las campañas. Ahora bien, a diferencia de ésta no podrás bajar la dificultad con un par de ajustes desde la pausa.

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El Slayer del BATTLEMODE es, en esencia, el mismo que veremos en los compases finales de la campaña. Con todas las armas y modificaciones aunque -lógicamente- sin las mejoras del traje. Al menos a priori: cada ronda, se gane o se pierda, podremos elegir una ventaja extra para acomodarnos más y mejor a la estrategia de nuestros enemigos.

Con eso por delante, y teniendo en cuenta que está en desventaja numérica, el Slayer tiene también sus propios trucos: es capaz de aprovechar las barras y portales para escapar o acortar las distancias, y pese a que entra al combate armado hasta los dientes, deberá derribar a los esbirros de los otros jugadores y convertirlos en piñatas de munición y otros recursos si no se mide con el gatillo.

BATTLEMODE busca redondear la experiencia central de DOOM Eternal. Y lo hace de maravilla

En la facción contraria tenemos a los demonios, y pese a que no son tan versátiles como el Slayer en cuanto a movilidad y capacidad destructiva, se nos darán varios a elegir: el Mancubus, el Elemental del terror, el Revenant,  el Acechador… Cada uno con sus propias cualidades y todos con algo en común: la capacidad de conjurar más demonios en el escenario que perseguirán al Slayer de forma autónoma.

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Ahora bien, si el modo campaña sirve a modo de ultra-tutorial para poder aguantar más de 15 segundos de una pieza en BATTLEMODE con el Slayer, también se nos ofrecen tutoriales dedicados a cada demonio para que entendamos, además de sus habilidades y su sistema de movilidad, el rol que cumplen en el modo.

Dicho de otro modo:

  • Por regla general, si los dos jugadores que juegan como los demonios se complementan bien, el Slayer estará sometido a su movilidad y poco a poco acabará desgastando su salud.
  • Pero si los demonios controlados por los jugadores actúan usando las mismas mecánicas de otros shooters (o del propio DOOM Slayer) sin tener en cuenta la estrategia del compañero, ambos acabarán siendo presa fácil.

Para ganar, cada bando deberá ganar al menos tres rondas. El objetivo del Slayer es eliminar a los dos demonios controlados por los jugadores (pasado un tiempo y si hay uno en activo pueden resucitan) mientras que los siervos del ejército del infierno deben eliminar a un Slayer que, con la suficiente cancha, convierte a sus conjuraciones en recursos.

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Dicho lo cual: iD Software ha añadido un elemento con el que se aumenta todavía más el grado de intensidad: al cerrar cada ronda cada jugador podrá elegir una mejora concreta. Y si la partida alcanza las cuatro rondas se ofrecerá una tercera y demoledora ventaja que elevará el grado de intensidad. Incluso es posible que los demonios convoquen un Barón del infierno.

Si bien cuando uno juega a DOOM uno no busca un equilibrio de fuerzas y demasiados tecnicismos (los reflejos y la creatividad destructiva lo son casi todo) el modo en el que se ha diseñado BATTLEMODE busca ofrecer otro tipo de sensación: que el juego sea bruto, pero que también sea justo para las dos facciones. 

Lo cual no quita que acabaremos como un pato mareado si nos limitamos a superar la campaña en dificultad “No quiero morir”.

Extendiendo la experiencia DOOM Eternal a base de caos y destrucción

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Lo más recomendable antes de lanzarse al BATTLEMODE (además de pasar por los tutoriales) es haber llegado al ecuador de la campaña. Preferiblemente, haber alzanzado el punto en el que dispones de todas las armas de fuego. No solo para poder aprovecharlas en propiedad si juegas con el Slayer, sino porque te habrás acostumbrado al verdadero ritmo del juego.

¿El motivo? Fiel a lo que se espera de la dificultad de la saga, DOOM Eternal ofrece ese café para los muy cafeteros en lo que respecta a combates en primera persona. Y pese a que las reglas, como habrás visto, son tan interesantes como sencillas, el gran objetivo es destruir a lo grande. Llenar de vísceras y explosiones el escenario. El nuestro, y el de nuestros adversarios.

En la parte técnica, el sistema de emparejamiento es sencillo y que Bethesda ponga sobre la mesa servidores dedicados es un plus a tener muy en cuenta. Sobre todo si aprovechamos la posibilidad de realizar partidas privadas, lo cual -por cierto- es muy recomendable si queremos avanzar en los desafíos del juego en tiempo récord.

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Empezar a jugar es tan simple como entrar, seleccionar si deseamos jugar como el Slayer, como un demonio o nos es indiferente, y hasta es posible acomodar la característica principal demonios (tanques, ofensivos, etc.) para reforzar nuestra estrategia. En caso de que tengamos alguna, claro.

El gran objetivo de DOOM Eternal es destruira lo grande. Llenar de vísceras y explosiones el escenario. Y BATTLEMODE da continuidad a la experiencia

Ahora bien, no todo es perfecto: la cantidad de tiempo desde que se adopta un rol hasta que comienza la partida en los emparejamientos rápidos es demasiado engorrosa. No por los tiempos de carga, sino por el número de pasos previos y el modo en el que se establecen los progresos antes de darle a volver a jugar. Un aspecto que esperamos ver replanteado de cara al futuro.

Lo cual nos lleva a otro elemento clave: las recompensas son, en esencia, las mismas de cualquier pase de batalla. Aspectos alternativos, gestos, iconos, títulos… La parte positiva es que también podremos desbloquear la mayoría de esos avances desde la campaña, aunque no tan rápido.

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Aunque siendo sinceros, el mayor reclamo de BATTLEMODE es su propia experiencia de juego. ¿Suficiente para los shooters actuales? Si viniste a este modo para vivir las demenciales carnicerías de la campaña, incluso desde la perspectiva demoníaca, desde luego que sí.

¿Echaremos de menos otros modos multijugador? Si bien, en lo personal, no descarto que tarde o temprano se anuncien alternativas, también tengo claro por qué DOOM Eternal se aleja intencionadamente de Overwatch, Apex Legends o Call of Duty. Y BATTLEMODE es una manera brillante de expandir aquello que lo hace tan único, bárbaro y demencial.

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