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Bloodstained frente a Castlevania: el alumno no siempre supera al maestro por mucha ayuda que reciba, pero... ¡bendito alumno!
Análisis

Bloodstained frente a Castlevania: el alumno no siempre supera al maestro por mucha ayuda que reciba, pero... ¡bendito alumno!

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Estos días me tiene completamente absorbido Bloodstained: Ritual of the Night, y eso que completé su historia hace casi una semana. El maestro Koji Igarashi, al que le debemos, entre otros, el atemporal Castlevania: Symphony of the Night, se ha sacado otro metroidvania para enmarcar pese a que aún cuente con detalles a pulir y mucho contenido por recibir en el futuro.

Como dijimos en nuestro análisis, ArtPlay ha sabido coger lo mejor de los Castlevania, aparte del citado clásico de 1997. Por ejemplo, de Castlevania: Aria of Sorrow en lo relativo a las almas (aquí llamadas fragmentos). Pero, ¿hasta qué punto llega a superarlos? ¿Y dónde flojea en comparación?

¿Rejugabilidad? Mejor en Castlevania: SOTN

Castlevania

Hasta lograr el 100% del mapa en Bloodstained: Ritual of the Night he tardado 20 horas, una cifra que está francamente bien. Y para hacerlo hay que desbloquear inevitablemente el final bueno, una tarea algo rebuscada.

Sin embargo, ese proceso no es igual de satisfactorio que el castillo invertido en Castlevania: Symphony of the Night, donde la dificultad se disparaba y había más detalles interesantes en la historia, aparte de la sorpresa que eso suponía. Porque era el mismo castillo pero dado la vuelta. Una locura.

En la nueva obra de IGA también hay sorpresas, como la parte de la luna roja y lo que viene después en la Guarida de Bégimos, pero el impacto no es el mismo y no todas sus salas cuentan con ese mimo por el detalle de la obra de Konami. Y eso que el nuevo estudio de IGA puso mucho empeño en ésta.

El motivo es bien sencillo: por mucho que el mapa de Bloodstained, por extensión, sea mayor, el castillo invertido de aquel Castlevania ofrecía más variedad en conjunto y contaba con más secretos en su interior.

Ni qué decir tiene que en el clásico de Konami teníamos después el puntazo de poder rejugar toda la aventura con Richter Belmont. O incluso el limitado Axe Armor. En este Bloodstained tenemos a Shovel Knight, pero no es igual.

¿Almas? Bloodstained supera a Aria of Sorrow

Bloodstained

Cuando rejugué Castlevania: Aria of Sorrow para su retroanálisis volvió a quedar patente que sigue siendo de los mejores capítulos portátiles: que se implementase el sistema de almas le confirió un nuevo sentido al farmeo.

Esas probabilidades tan diversas para obtener las almas de cada uno de los enemigos y con distintos poderes (activos y pasivos), amén de los familiares, hizo que fuese toda una odisea lograr el 100%. Pero una odisea disfrutable.

En Bloodstained: Ritual of the Night se ha pulido ese sistema al poder mejorar la efectividad de dicho fragmento a base de obtener más del mismo y también de conseguir mejoras especiales mediante alquimia, hasta el punto de lograr que algunos fragmentos acaben siendo habilidades pasivas.

Además, los familiares son más efectivos y competentes que en cualquier capítulo de Castlevania, lo que ayuda a que uno se interese por ese 100%.

También cuenta con mucha más información relativa a cada demonio y todo está más ciudado si cabe, siendo toda una delicia perderse con tantos detalles por todos y cada uno de los menús de los que consta el juego. Además, contamos con atajos de equipo, lo que nos permite disponer de múltiples accesos directos a patrones de armas y fragmentos a golpe de un clic, pudiendo intercambiarlos en un abrir y cerrar de ojos. Muy práctico.

La comida en Bloodstained: Ritual of the Night

Bloodstained

El añadido en Bloodstained: Ritual of the Night que no esperábamos que nos comiese tanto tiempo es el de preparar comida gracias a la persona encargada de la alquimia con objetos y fragmentos. Porque ahí el objetivo de lograr el 100% de objetos se muestra infinitamente más atractivo al haber un montón de recetas a desbloquear de una cantidad enorme de materiales.

Los más básicos los podemos comprar desde la tienda, sin embargo para la gran mayoría habrá que tirar de la información facilitada por cada demonio para saber qué sueltan y en base a ello farmear hasta obtener el preciado material. Lo bueno es que toda receta que preparemos por primera vez se podrá comprar después en la tienda. Y mejor aún: cada vez que comamos por primera vez un plato, obtendremos bonificaciones permanentes.

Es por culpa de esto por lo que resulta tan divertida esa tarea de preparar platos de comida, porque hay todo un mundo culinario ahí detrás y con fotos ilustrativas para cada plato la mar de sugerentes. Como en Final Fantasy XV, pero a pequeña escala. Y son, además, el recurso ideal como complemento a las muy socorridas y limitadas pociones. Nuestra mejor salvaguardia.

Entonces, ¿es mejor que los Castlevania o no?

Bloodstained

Lo dijimos en su análisis, pero por si quedan dudas, lo volvemos a repetir: Bloodstained: Ritual of the Night sabe replicar y perfeccionar (hasta cierto punto) la fórmula de los Castlevania de esencia metroidvania, pero falla en algunas formas, como a la hora de plantear un estilo gráfico que se resiente en determinados momentos por ese flirteo con las 3D.

Tampoco ayuda la comparación con el clásico Symphony of the Night en lo relativo a la enorme variedad que ofrecía esa obra de Konami, pero justo es reconocer que el nuevo trabajo de IGA contará en el futuro con muchos más modos de juego, como cooperativo, duelo, una mazmorra roguelike, amén de tres personajes jugables, estilo clásico (ya cuenta con una sala de 8-bits, ojo) y opción online. Aunque por ahora está peldaños por debajo. Y, pese a todo, es también un juegazo que debería jugar cualquier fan de Castlevania.

El que sí es más redondo que los clásicos de NES es el imprescindible spin-off de este capítulo, llamado Bloodstained: Curse of the Moon. Tremenda joya.

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