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Retroanálisis de Libble Rabble, la mayor rareza del Namco Museum de Evercade a cargo del creador de Pac-man
Análisis

Retroanálisis de Libble Rabble, la mayor rareza del Namco Museum de Evercade a cargo del creador de Pac-man

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Evercade me ha servido para ponerle cara y poder disfrutar del poco conocido Libble Rabble de Namco: un juego exclusivo del territorio Japón bastante raro con sus mecánicas, pese a que fue diseñado por el creador del mítico Pac-man.

Sí, Toru Iwatani dio forma a un juego difícil de clasificar (y de pronunciar, que parece un trabalenguas) y, sobre todo, con uno de los controles más complejos que se recuerden al hacer la labor de dos personajes con un solo jugador. Toca retroanalizarlo para ver en profundidad este concepto tan complejo de manejar.

Uno de los pocos juegos diseñados por Iwatani

Libble Rabble

Para comprender más o menos el funcionamiento de Libble Rabble hay que echar la vista atrás hasta aquel Qix de 1981 de Taito Corporation, puesto que la obra de Iwatani comparte ligeramente esa premisa de "cerrar" partes del escenario en busca de puntos. Ahora bien, ese parecido se queda tan solo en la superficie aquí.

Como hemos dicho, entender el concepto de esta rareza de Namco es harto complicada, en parte por proponer un estilo de juego francamente exigente al tener que controlar dos flechas a la vez. En su tardía conversión a Super Famicom en 1994 (disponible en Evercade) contó con un accesorio extra para "pegar" una cruceta digital por encima de los botones A, B, X e Y. Porque sí, insistimos: una flecha se controla con la cruceta y la otra flecha con los botones típicos de acción.

Precisamente, el nombre del juego viene por el nombre de los dos protagonistas, aquí representados por esas flechas roja y azul. La roja se controla con la cruceta y la azul con los botones. Esto es importante asimilarlo cuanto antes, de lo contrario nos confundiremos cada dos por tres al trazar distintas figuras geométricas para atrapar a los Mushlin (unas setas) para ganar puntos fáciles o a los enemigos en busca de mayor cantidad de puntos y de cara a la base de bonus.

Al parecer, al propio Iwatani se le ocurrió esta idea en una discoteca, al ver que estaba abarrotada: pensó en usar cuerdas para apartarlos del camino, que es justo lo que hacemos con estas dos flechas en Libble Rabble. Y a diferencia de Qix, con la ayuda de ciertos puntos de anclaje por todo el mapa, no solamente con los bordes, con el añadido (en dificultad) de que ninguna figura geométrica modifica la pantalla, tan solo la colorea de modo minimalista y sobre todo feo.

Libble Rabble, una rareza muy difícil de dominar

Libble Rabble

No era, desde luego, un juego que entrase por la vista. Sin ir más lejos, Xevious, también de 1983 y de Namco, lo superaba. Aunque ninguno llegó a las cotas de realismo de Dragon's Lair, del mismo año, pese a ser en realidad una película interactiva en LaserDisc. La gracia de Libble Rabble radicaba en su mecánica.

Costaba bastante habituarse a la independencia de manos, incluso para los que hayamos jugado al maravilloso Brothers: A Tale of Two Sons, que ahonda en ese concepto del control "compartido" por una sola persona. Sobre todo, por la gran cantidad de enemigos que se veían en pantalla, no solamente por esa especie de cerdos encapuchados, sino también por las bocas azules que cortaban la cuerda.

Lo bueno es que no moríamos si nos cortaban la cuerda, tan solo teníamos que rehacer todo el recorrido. Tan solo perdíamos una vida si alguna de las dos flechas era tocada por algún enemigo, viéndonos en la tesitura de tener mucho cuidado cuando salían unos diablillos de la nada o al destapar los cofres en busca de la mayor suma de puntos. Había que ser agresivos y rápidos, prestando mucha atención a dos partes a la vez. Esto último era, con diferencia, lo más complicado.

Para compensar el nulo atractivo en el diseño de sus fases (otro gallo cantaría si se desbloqueasen ilustraciones por debajo, sin llegar al toque picantón de Gals Panic), estaba su banda sonora, simple y efectiva, con melodías que se acababan pegando fácilmente. La compuso Nobuyuki Ohnogi, del inolvidable Galaga del 81.

¿Ha aguantado bien el paso del tiempo?

No, si nos atenemos a sus gráficos; pero sí, si nos ceñimos a su jugabilidad. Libble Rabble es toda una rareza que merece la pena ser descubierta, pese a que hoy por hoy su mecánica nos parezca muy desaprovechada al faltarle más incentivos.

Libble Rabble

Libble Rabble

Plataformas Arcade, Super Famicom (versión analizada), FM Towns y Sharp X68000
Multijugador No
Desarrollador Namco
Compañía Namco
Lanzamiento 1983 (Arcade)
Precio No disponible

Lo mejor

  • Una mecánica compleja y original
  • La banda sonora de Nobuyuki Ohnogi
  • Su regreso en el Namco Museum de Evercade

Lo peor

  • Gráficamente es feo y simple a rabiar
  • Se echan en falta más alicientes para las fases
  • Que no haya contado con ninguna secuela

Evercade Starter Pack - Hardware

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