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Light Crusader, la inigualable gesta de fantasía heroica con la que Treasure se despidió de Mega Drive
Análisis

Light Crusader, la inigualable gesta de fantasía heroica con la que Treasure se despidió de Mega Drive

En el año 1995, la SEGA más transgresora se había metido de lleno (y de verdad) en la carrera por los sistemas de 32 bits, pero a su Mega Drive le quedaban varios ases en la manga. Verdaderas joyas muy adelantadas a su tiempo. Destacando por méritos propios un cartucho que quiso revolucionar el género de las aventuras: Light Crusader.

Tras dos exitazos de enorme calibre como Gunstar Heroes y Dynamite Headdy, Treasure se atrevió a cambiar totalmente su registro de intensa acción plataformera para aventurarse en terreno inexplorado: las gestas de fantasía épica. Un movimiento arriesgado en el que tanto la compañía de Nakano como la propia SEGA lo tenían todo por ganar en la bestia negra de 16 bits.

Screenshot 2798 Ante la magia y conjuraciones: doble ración de espadazos

Con todo, no se puede decir que Treasure pusiera todos los huevos en el mismo cesto: en 1995 llegaría el también imprescindible Alien Soldier. Lo cual, visto desde cierta perspectiva, le da a Light Crusader un valor todavía más especial. Sobre todo, teniendo en cuenta que a diferencia de otros esenciales de Mega Drive como Soleil o Story of Thor, la gesta de David Lander quiso desafiar a The Legend of Zelda (nada menos) creando nuevas vías de explorar el género de las aventuras.

Pongámonos en contexto: a través de la Mega Drive, la valiente compañía del erizo supersónico  quiso competir incisivamente y de manera constante con una todopoderosa Nintendo que dominaba la industria. Tras el lanzamiento de Sonic The Hedgehog, aquella hegemonía se rompió, y si en algunos campos los catálogos de Mega Drive y SNES ambas estaban igualados, en otros muy concretos podía presumir de un mayor éxito.

Sin embargo, la consola de SEGA no disponía de una oferta a la altura de las grandes aventuras y los legendarios RPGs del Cerebro de la Bestia. La exclusividad de titanes y referentes como Squaresoft o Enix en los sistemas de Nintendo se tradujeron en una cada vez mejor acogida de SNES por parte del público nipón, una apertura a un mercado emergente en occidente y, a partir de 1994, una sobresaliente manera de contrarrestar los primeros juegos de las consolas de 32 bits como la propia SEGA Saturn o la PlayStation original. Y SEGA era consciente de ello.

Light Crusader desafió a The Legend of Zelda llevando la fantasía heroica a la perspectiva isométrica

Por ello, se desplegó una iniciativa muy peculiar en Mega Drive: el sello Mega Roleplay Project surtirá de juegazos de rol y aventuras a la consola de SEGA. Y no se puede decir que aquello fuese mal: el propio Soleil de NexTech fue uno de los máximos abanderados de ese proyecto. Y lo hubiese sido Light Crusader de haber salido un poquito antes, tal y como estaba previsto, cuando aquel proyecto se dio a conocer bajo el nombre de Relayer.

Screenshot 2792 Un paseo peliagudo con el que Treasure sacaba partido a la cruceta de la Mega Drive

En noviembre de 1994 llegó la Saturn a las estanterías niponas y no tardaría en hacer lo propio en territorio occidental, con lo que muchos de los estudios clave de SEGA y sus Third Parties comenzaron a beneficiarse de la calidad de imagen, sonido y almacenamiento de los CDs. Y pese a que Treasure tenía varios proyectos en el horno, incluido Guardian Heroes, quiso despedirse de la Mega Drive por todo lo alto.

En ese contexto, Light Crusader no tardó en llamar la atención de todo el que tuviese una Mega Drive. No solo por el aval que suponía estar desarrollado por una Treasure que había encadenado varios éxitos en la consola de SEGA, siendo el más reciente de ellos el ya referido Alien Soldier, sino por su tan singular identidad jugable y visual.

Una aventura que, por cierto, llegó a territorio europeo con los textos traducidos al castellano. Y eso, añadido a su propia grandeza, hacia que el conjunto sumase puntos extra.

Sir David Lander, uno de los últimos grandes héroes nacidos en la Mega Drive

Crusad4 Guardar la partida con cada pequeño avance: un clásico atemporal de los juegos de aventuras

Quizás el mando de la Super Nintendo tuviese unos botones superiores la mar de prácticos, pero el icónico pad de tres botones de Mega Drive contaba con un atractivo especial: su cruceta permitía desplazarse en diagonal con mayor comodidad. Una pequeña gran diferencia.

Aquella cruceta supuso una ventaja que Treasure supo aprovechar a la hora de establecer la principal premisa jugable en Light Crusader: atravesar a base de espadazos, magia, saltos muy bien calculados y un doble ración de de ingenio en unos escenarios isométricos con unos acabados exquisitos.

La gesta de Sir David no fue precisamente el primer juego de aventuras -con extra de acción y puzzles- en hacer uso de la perspectiva isométrica en la consola de SEGA, ni mucho menos: Landstalker ya nos invitaba a recorrer escenarios y mapeados en ocho direcciones un par de años antes. Sin embargo, el modo en el que Light Crusader te arrastra a su mundo de fantasía es excepcional.

Screenshot 2797 No solo deberemos rebanar cabezas, también nos esperan puzzles que sacan partido a la perspectiva isométrica

Haciendo que cada habitación fuese un desafío propio a través de un puzzle, una cuadrilla de enemigos, un Jefazo Final o unas condiciones realmente adversas a la hora de ser atravesados. Y, a la vez, ensamblando el conjunto de escenarios con gran acierto y el suficiente margen para incluir secretos para los más avispados.

Eso no quiere decir que la historia sea especialmente enrevesada o que haya piezas de lore dispersas entre las mazmorras, como ocurre con Dark Souls, sino que la ambientación y la sensación de desafío constante te tienen inmerso en el universo del juego, incluso cuando estás alejado de la pantalla. De un modo en el que muy, muy pocos juegos de aventuras logran igualar.

Screenshot 2793 Este es el momento exacto en el que se le torcieron las vacaciones a Sir David

La premisa, como comentamos, es sencilla: tras numerosas aventuras, Sir David regresa a la tierra de Green Row con el propósito de disfrutar de unos días de descanso. Un plan que deberá posponer indefinidamente: un nuevo y misterioso peligro se refleja en la cara de los vecinos tras la sucesión de numerosas desapariciones.

Así, por encargo expreso del mismísimo rey Weeden, Sir David deberá adentrarse en lo desconocido, sortear toda clase de peligros, resolver numerosos enigmas y, en última instancia, tratar de impedir un malvado ritual que hará emerger una poderosa fuerza maligna.

Screenshot 2799 Créenos, no necesitas saber más sobre Sir David Lander

Uno de los aspectos más interesantes de Light Crusader es que Treasure quiso romper con su propio legado y sus señas de identidad. En lo estético, decidió explorar un estilo jugable y visual en total consonancia con los juegos de fantasía occidentales. Dicho de otro modo, desechó su característico y tan desenfadado estilo manganime en favor de personajes muy estilizados y escenarios rebosantes de detalles.

Screenshot 2794 El aspecto de Light Crusader bebía directamente de los RPGs producidos en occidente

Ahora bien, el toque característico de los creadores de Gunstar Heroes estaba muy presente en el juego: cada enemigo cuenta con su propia barra de salud, mejorar poco a poco las habilidades de Sir David y lo mejor es que no solo tenemos acceso a la magia, sino que podemos combinar diferentes elementos sobre la marcha para ejecutar diferentes tipos de hechizos.

Los escenarios de Light Crusader requieren que tengamos la mente tan afilada como nuestra propia espada

Y pese a lo anterior, que no es poco, Light Crusader es en realidad un juego de destreza y puzzles. Necesitaremos ser hábiles con el mando a la hora de atravesar escenarios que sacan todo el partido a la perspectiva isométrica y enfrentarnos a enemigos que pondrán a prueba nuestro dominio de la espada. Pero nuestro mayor desafío no es una enorme bestia o una cuadrilla de goblins, sino los desafíos de lógica con los que nos toparemos entre una sala y la siguiente.

Screenshot 2796 Treasure logró un espectacular efecto tridimensional con ingenio a través de la Mega Drive

A fin de cuentas, pese a estar ambientado en un mundo de fantasía heroica, los diferentes puzzles de Light Crusader son lo que tarde o temprano asientan el ritmo y el propio tono del juego. Combinando ingenio y destreza con el mando a partes iguales, pero también sacando partido al hardware de Mega Drive y la experiencia acumulada por Treasure.

Porque la dificultad de sus puzzles es algo que la propia SEGA advertía -y presumía- a través de la propia publicidad de Light Crusader.

Crusader33 Anuncio en prensa de Light Crusader. La publicidad de SEGA en los 90 nunca dejaba indiferente

Con todo, Treasure también es plenamente consciente del grado de exigencia de sus propios desafíos -en un tiempo interior a los longplays de internet- y sabe darnos pistas y dejarnos experimentar: además de poder recurrir a un oráculo que nos orientará en nuestro siguiente paso, habrá puntos de guardado, al estilo Castlevania, y cuatro ranuras de partidas. Lo cual -todo sea dicho- no era especialmente frecuente en la 16 bits de SEGA.

Light Crusader, una joya esencial para el último gran año de la Mega Drive

Light Crusader 44 Imagen de portada de Light Crusader para la SEGA Genesis, la Mega Drive de Estados Unidos

La aventura de Treasure no fue la única genialidad que recibió la 16-bits de SEGA en 1995. Comix Zone, Ristar o la secuela de EarthWorm Jim continuaron dando alegrías a los jugadores de Mega Drive. Sin embargo, en muchos aspectos Light Crusader ayuda a cristalizar el final de una época que se resiste a ser olvidada.

Treasure retomó sus experiencias centradas en la acción a partir del año siguiente a través de Saturn y los nuevos sistemas de Nintendo y Sony. Pero antes de volver a encauzar su trayectoria, el equipo formado por ex-integrantes de Konami supo reunir en un mismo punto lo aprendido en el desarrollo Castlevania II: Belmont's Revenge o Rocket Knight Adventures y redirigirlo a una experiencia que quiso medirse con Zelda.

Y, pese a las enormes diferencias en lo referente al tono y la temática de ambas sagas, Treasure hizo un trabajo excepcional.

Screenshot 2795 Algunos jefazos son especialmente horrorosos, pero los puntos flacos siempre están a la vista

Lo cual nos lleva al tema central: pese a que Sir David no igualó en impacto y relevancia la aventura del héroe de la trifuerza en el Cerebro de la Bestia, logró asentar la visión original de SEGA: ofrecer un gran catálogo de juegos de aventuras y fantasía en Mega Drive que realmente fuese una alternativa interesante a los exclusivos de SNES. Eliminar el tópico de que los mejores RPGs estaban en la consola de Nintendo.

Aunque, siendo justos, Light Crusader es mucho más que una alternativa de Zelda en perspectiva isométrica: es un verdadero juegazo por méritos propios y una auténtica rareza dentro del celebrado legado de Treasure.

Light Crusader es mucho más que una alternativa de Zelda en perspectiva isométrica: es un juegazo por méritos propios

Por suerte, y a diferencia de auténticas joyas de Mega Drive que no han sido reeditadas posteriormente, Light Crusader es uno de los juegos recurrentes dentro de los recopilatorios y compilaciones de SEGA.

Screenshot 2802 Un dato: en las opciones del juego podíamos hacer visibles los puntos de daño

A día de hoy puedes repartir espadazos con Sir David directamente en Steam o cualquier sistema actual a través de la SEGA Mega Drive Classics. Por no mencionar su posición merecidamente privilegiada en el robusto catálogo de títulos preinstalados de la Mega Drive Mini.

Lo cual nos lleva a una pregunta de lógica: ¿cómo ha envejecido el juego? En lo visual y lo sonoro, Light Crusader se conserva bastante bien. Treasure supo abrazar con acierto el estilo occidental y sus temas son pegadizas como las de los clásicos de Konami, sacándole un acertado uso al mítico chip Yamaha YM2612 de seis canales de la Mega Drive.

Eso sí, la jugabilidad de Sir David pondrá a prueba la paciencia de los que comenzaron a jugar en consolas a través de sticks analógicos: además de su particular ataque en plancha, calcular los saltos de precisión sigue requiriendo un esfuerzo adicional, pero lograr aterrizar en el punto acertado (el truco está en usar la sombra de nuestro héroe como referencia) siempre acaba compensando.

Screenshot 2801 Doble desafío: algunas plataformas no estaban a la vista y debíamos calcular su posición

La duración, por otro lado, va en consonancia con la de los juegos de la época. A día de hoy, sus cinco horas sacian al jugador de manera holgada gracias a su mapeado, y sus puzzles basados en las físicas le dan un extra de rejugabilidad a Light Crusader que termina por redondear todavía más al juego en su conjunto. Lo cual no impide lo inevitable: que sigamos soñando con una secuela o un regreso a la altura del original.

El hecho de que Light Crusader saliese a mediados de 1995 y con una nueva generación de consolas en las estanterías  impidió -en muchos aspectos- que la gesta de Sir David aspirase a ser un vendeconsolas. Al menos, como lo fueron las máximas aventuras de los sistemas de 16 bits. Pero su sobresaliente propuesta de juego está lejos de ser olvidada. Siendo uno de los juegos que siempre salen a relucir a la hora de recordar lo mejor de lo mejor al repasar el legado de un sistema tan querido e icónico como fue la Mega Drive.

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