Steam Deck y la revolución de darle al jugador una portátil atrevidamente abierta y fomentar que la use como quiera
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Steam Deck y la revolución de darle al jugador una portátil atrevidamente abierta y fomentar que la use como quiera

El primer gran reclamo de Steam Deck son los propios juegos de Steam. Eso está fuera de duda. Lo que ya tenías en tu biblioteca está esperando a ser instalado y, gracias al guardado en la nube, puedes continuar tu partida dónde la dejaste y sobre la marcha. Como alternativa a un PC, porque es un PC, Steam Deck es una máquina brutal. Dicho lo cual, lo que convierte el sistema de Valve en una genialidad es su filosofía: a diferencia de las consolas, Steam Deck invita a que exprimas sus posibilidades como quieras, adaptando su hardware cómo quieras aprovecharlo. Como sistema de videojuegos, es atrevidamente abierto. Y eso, a día de hoy, supone una revolución en sí misma.

Partamos de lo esencial, con los conocimientos adecuados -o, en su defecto, un tutorial en YouTube- es posible desbloquear las posibilidades de cualquier máquina. La que sea. Acceder a un conjunto de funciones existentes, aunque no accesibles, como el propio navegador web de Nintendo Switch, o ampliar drásticamente nuestro catálogo de juegos en PlayStation Classic es un secreto a voces, pero hacerlo va más allá de los acuerdos, límites y garantías acotados por los propios fabricantes. Siendo sinceros, no es algo algo que podamos considerar aconsejable y mucho menos para todo el mundo.

Valve, no obstante, tiene una perspectiva muy diferente a la tradicional. O, al menos, a la usada hasta ahora en consolas de videojuegos portátiles. Su premisa es adaptar la filosofía y experiencia de jugar en PCs a un sistema que puedes acomodar a tu gusto. Puedes usarlo como cualquier consola portátil, desde luego, de modo que eliges tu juego favorito y te pones a jugar sin más trámites o rodeos que la instalación; pero también te da todas las opciones de configuración posibles de PC. Y eso abre un nuevo mundo de posibilidades.

Lo mismo que ocurre en dispositivos Android, pero lo cierto es que existe una diferencia sustancial: Steam Deck tiene formas de consola portátil, pero su alma y corazón es el de un PC, y eso lo desmarca totalmente de los móviles y tablets. Y por si eso no fuera poco, con un simple ajuste, y tras el conveniente reseteo de la interfaz, replantea su uso y amplía sus posibilidades ofreciendo al usuarios un sistema operativo de escritorio.

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¿Un cambio de la interfaz? La cosa va más allá: Steam Deck abre a través de su Modo Escritorio nuevas e interesantes puertas. Dicho de otra manera: cuando Steam Deck está en Modo juego o lo usamos como una consola portátil solo se nos muestra la punta del iceberg.

Una premisa tan interesante que en VidaExtra nos hemos propuesto abordar desde tres perspectivas diferentes: cómo se aborda esta filosofía desde el software, desde el hardware y qué herramientas da Valve a la comunidad de jugadores para continuar expandiéndola de nuevas maneras. Porque, como ocurre con Steam, el peso y la presencia de la comunidad de jugadores de PC es lo que de verdad acaba marcando la diferencia.

Steam Deck no es una consola portátil. De hecho, no es una consola

Una vez abrimos la caja de Steam Deck, encendemos el sistema -tras conectarlo a la corriente- y lo actualizamos, nos encontramos con una interfaz que recuerda muy intencionadamente a Steam. Un acierto ya que, a fin de cuentas, la idea detrás de la máquina es poder disfrutar sobre la marcha de la experiencia de PC y nuestros contenidos en propiedad de ella. Hay detalles y cambios bastante lógicos dado que nuestra toma de contacto intenta que sustituyamos el ratón y el teclado por los botones y la pantalla táctil. Hasta ahí, pocas novedades.

La interfaz de Steam Deck, la cual vamos a denominar como el modo de Juego a efectos prácticos, funciona de maravilla al servir como extensión de Steam como plataforma. No solo tienes tus juegos, sino también la tienda -con sus críticas de usuarios-, la comunidad y los puntos de encuentro de ésta y básicamente todo lo que usas, incluyendo el sistema de Chat. Y lo que es más interesante, puedes ajustarlo todo a tus gustos.

En este aspecto, lo mostrado está alineado con lo visto en consolas de sobremesa y, puestos a comparar, con las opciones de Xbox de cara a que el usuario saque partido de sus opciones. Pero, como comentamos, Steam Deck no es una consola.

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Si pulsamos la tecla Acceso Rápido tendremos acceso a funciones y recursos nuevos o no vistos en otros sistemas portátiles o de sobremesa. Podremos acomodar el consumo de recursos o establecer parámetros para tener una experiencia de juego óptima, limitar las funciones que no vayamos a usar o simplemente estirar al máximo las horas de juego.

Y no solo eso, podremos comprobar de un salto si la máquina está funcionando de manera holgada. Porque en Steam Deck podremos ejecutar dos programas a la vez y hasta tener un programa en ejecución mientras está en modo reposo, pero lógicamente eso afectará o disparará enormemente el uso de sus recursos en función de lo que tengamos en marcha.

Un sistema de videojuegos y dos modos de usarlo. O más

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Hasta ahora nos hemos referido al que hemos denominado modo de Juego, lo cual implica que hay al menos otra manera de usar Steam Deck: al acceder al menú Steam, justo sobre la opción de apagar el dispositivo se nos permitirá cambiar al modo Escritorio, lo cual resetea la consola y cambia de interfaz para que use el entorno de escritorio KDE Plasma. Con su barra de tareas, sus carpetas, su navegador web, sus programas y aplicaciones y, en general, todo lo que se le puede pedir a un ordenador de toda la vida.

A través del modo Escritorio puedes instalar y ejecutar casi cualquier cosa que desees en Steam Deck, siempre que sea compatible con el sistema operativo KDE Plasma, lo cual es mucho e incluye toneladas de juegos y aplicaciones que no encontrarás en la tienda de Steam. O, al menos, de manera legal.

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Incluso, si lo deseas, puedes conectar Steam Deck a un ratón, un teclado y un monitor y usarlo como un PC. Porque, como insiste Valve por activa y por pasiva, Steam Deck es un PC. Y lo más importante: aquellos juegos que no son cómodos de usar en modo portátil por el tamaño de la pantalla o no acomodarse debidamente a los controles de botones se pueden disfrutar en propiedad con estos periféricos. Un punto totalmente a su favor.

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Pero ahí no acaba la cosa: a través de Steam Link podemos conectar Steam Deck a Smart TVs y pantallas a través de la red Wifi y transmitir nuestras partidas al vuelo, como si fuese Wii U. Y si tenemos un PC modesto en componentes podemos ejecutar los juegos desde Steam Deck de forma remota. Haciendo el conjunto más amortizable.

¿Ninguna de las dos opciones de Steam Deck te gustan? Instálale otra

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Como comentamos, desde el modo Escritorio puedes instalar en Steam Deck una amplia variedad de programas y contenidos del mismo modo en que se pueden hacer en un PC, pero lógicamente existen muchas aplicaciones y programas que únicamente funcionan con el sistema operativo Windows. ¿Un problema? En absoluto

La solución que propone Valve es tan sencilla como brillante: si preferimos tener instalado Windows, se nos dan todas las facilidades para que lo hagamos. Es más, desde marzo de 2022 la compañía de Gabe Newell ha lanzado los drivers oficiales que permiten la implementación del sistema operativo de Microsoft. Y en caso de que no estemos satisfechos con el resultado, podemos dar marcha atrás y volver a SteamOS a través de las instrucciones de recuperación.

Y ahí no acaba la cosa: si queremos disfrutar del Game Pass o ahorrar algo de espacio de almacenamiento improvisando partidas a través del juego en la nube, Steam Deck cuenta soporte con Xbox Cloud Gaming a través del navegador Edge. Y lo mismo se aplica a Stadia, lógicamente.

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Lógicamente, si vamos a jugar en modo portátil las opciones quedan más reducidas, pero hay planes para abordar ese asunto a corto y medio plazo: actualmente hay una pestaña llamada Fuera de Steam cuyo propósito es que en un futuro podamos acceder a lo que tengamos instalado en el modo Escritorio de la manera más cómoda y al vuelo. Habrá que ver cómo lo consiguen, pero de momento ya puedes instalar Google Chrome, y eso abre nuevas puertas muy interesantes.

Además de todo lo anterior, cualquiera con conocimientos puede ponerse a trastear con el software como cualquier otro sistema de videojuegos. ¿Pero, y qué pasa con el hardware?

La postura de Valve a la hora de abrir y modificar Steam Deck

Valve siempre ha sido especialmente transparente con lo que respecta a Steam Deck y más todavía con lo que hay bajo su carcasa. A diferencia de otras plataformas de videojuegos, la compañía de Newell conoce muy bien el perfil de los jugadores de PC y lo mucho que les gusta desglosar cada uno de los componentes.

En este sentido, las especificaciones se dieron con todo detalle el mismo día en el que se presentó Steam Deck y, ya en octubre de 2021, Valve no solo mostró al detalle su interior, sino que además ofreció un tutorial de cómo desmontarla paso por paso.

A partir de aquí un aspecto fundamental: Valve no recomienda ni aconseja que abramos alegremente y a la ligera los Steam Deck, pero entiende que, como ocurre con los equipos de escritorios, los usuarios tienen derecho a abrir sus consolas y hacer con ellas lo que les dé la gana. Si éstos desean sustituir el almacenamiento de serie por uno mayor o cambiar los Sticks, están en su pleno derecho a hacerlo.

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Ahora bien, que sean abiertos a los usuarios de Steam Deck realicen este tipo de cambios no afecta a lo esencial: la garantía no cubre los gastos que hagamos por nuestra cuenta. Y, lógicamente, existe un riesgo de dañar la batería y otros componentes si procedemos alegremente a realizar cambios.

A partir de aquí, dos apreciaciones importantes:

  • Si bien, varios usuarios de la tirada original de Steam Deck reportaron problemas problemas de drift en los joysticks, la propia Valve los arregló en tiempo récord con una actualización de software, con lo que merece la pena sopesar los problemas antes de abrir la consola a la primera.
  • Por otro lado, Valve advierte de manera específica que si, por ejemplo, aumentamos la capacidad de almacenamiento a través del SSD interno de la consola es probable que el reemplazo afecte al consumo de energía o comprometa el rendimiento de la consola y los componentes cercanos.

Y es que una cosa es que Steam Deck sea atrevidamente abierta y fomente que sea usada de nuevas maneras y otra muy distinta que Valve se responsabilice de lo que haga cada uno con su unidad.

La comunidad de Steam: el arma secreta de Steam Deck

Hemos abordado lo que Steam Deck se atreve a aportar como sistema dentro del mundo del videojuego abriendo nuevas e interesantes puertas a los jugadores desde el software y desde el hardware. Pero, como comentamos, existe un tercer eje sobre el que gira la filosofía abierta de Steam Deck: la propia comunidad de usuarios.

Si bien, delega en éstos la posibilidad de generar soluciones y contenidos tanto desde los puntos de encuentro y las pestañas de comunidad, incluyendo los mods o programas que podremos instalar desde el modo escritorio, también tiene en cuenta sus aportaciones a la hora de hacer más disfrutables los contenidos y juegos de Steam.

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  • De partida, ofreciendo que éstos tomen parte activa en el proceso de verificación de los juegos de Steam para que aquellos que no han sido probados o no haya información puedan ser fácilmente detectables para los usuarios de Steam Deck o determinen qué tipo de experiencia podemos esperar incluso antes de comprarlos.
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  • Pero, además, la interfaz de Steam Deck permite generar, personalizar y compartir configuraciones de control y ajustes desde las pestañas de cada juego juego. Logrando incluso que los títulos no verificados se puedan disfrutar en modo portátil de maneras alternativas o más interesantes que las propuestas por la propia desarrolladora.
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  • Y, por supuesto, abriendo la puerta a herramientas a través de su propia pestaña y gestionarla desde la propia plataforma de Steam. ¿Tienes un SDK instalado en tu biblioteca? También lo tienes en Steam Deck.

Steam Deck no quiere ni necesita competir con ninguna consola portátil o de sobremesa. Entre otras cosas, porque ni siquiera es una consola. Y al igual que ocurre con PC, es la implicación directa de la comunidad de jugadores y la pasión de una infinita cantidad de creativos decididos a contribuir y tomar parte es una baza adicional que no solo asienta las revoluciones de Valve que desata con su máquina, sino que le dibuja un horizonte bastante prometedor.

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