Mi odisea en el Modo Extremo de Minecraft: el café que destruyó mi imperio vikingo
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Mi odisea en el Modo Extremo de Minecraft: el café que destruyó mi imperio vikingo

Esta semana he hecho dos cosas que han sido claves para llegar a este experiencial de Minecraft: he revisionado por millonésima vez la trilogía de El Hobbit (versión extendida, obvio) y he hecho una serie de guías en VidaExtra centradas en la supervivencia. Cómo fortificar tu hogar, todo lo que tienes que saber de la lava, domar caballos, domesticar gatos, trucos para sobrevivir en cuevas y orientarte en el mundo, etc.

Elaboro estas guías haciendo un mix de información: parte de mis recuerdos y parte de terceros como fruto de investigaciones. Me he sentido con mucha sabiduría en Minecraft y entonces una frase que Gandalf dice a Bilbo prendió la mecha:

El mundo no está en tus libros y mapas. Está ahí afuera.

Gandalf siempre ha sido un personaje muy inspirador para mí. Así que pensé: después del caos en la granja y mi experiencia con el PVE, ¿qué gran historia puedo contar esta semana?

Modo Extremo en Minecraft: un viaje inesperado

El Modo Extremo de Minecraft es, tal y como indica el propio juego, una experiencia similar al Modo Supervivencia, pero mucho más difícil y con una sola vida. El factor importante en este asunto no es la dificultad, sino el asunto de tener una única vida. Los ajustes del modo por defecto.

Sabía que no iba a llegar al Dragon de Ender, así que me propuse un objetivo más realista para mi nivel: llegar a asentarme y explorar estableciendo pequeñas bases. Algo así como las almenaras entre Rohan y Minas Tirith, por seguir con la temática de El Señor de los Anillos.

Mientras se generaba el mundo solo podía pensar el lugar de aparición que Minecraft iba a elegir para mí. Mi mente (como es habitual) se puso en los peores escenarios posibles: frente a un lago de lava, en mitad de la nieve o del desierto... ¿Dónde aparecí? En la entrada de una cueva enorme. Mi primer instinto fue salir corriendo a la salida.

Me encontraba en una zona verde rodeada por hielo y nieve. Unos pocos árboles, un lago helado y algunos animales como cerdos y ovejas. No tardé ni 10 segundos en lanzarme contra los animales para obtener sus recursos: lana para la cama y carne para comer.

Minecraft Experiencial 1

Mi mente a mil por hora pensando en la lista de cosas que quería hacer: buscar un sitio en condiciones para vivir, las herramientas, la casa, la noche y lo enemigos que vienen... A los dos minutos de partida ya estaba más agobiado que el día que se te olvidaba llevar la cartulina al colegio.

La aldea en la nieve: "arrasa con lo que veas y generoso no seas"

Después de exterminar a todas las ovejas y cerdo que encontré al principio me dirigí a una zona alta para reconocer el terreno. ¡NO HABÍA NADA! Estaba en medio de una zona nevada sin ningún destino esperanzador. Me acerqué a la pantalla para tratar de ver a lo lejos y aprecié bloques de madera dispuestos de forma triangular. "Techos", pensé.

Al llegar era justamente lo que esperaba: una aldea de pescadores dejada de la mano de dios. Obviamente, llevé a cabo el saqueo vikingo más pacífico de la historia de la humanidad. Arramblé con todo lo que pude y más, incluso me llevé una cama. Luego, busqué la colina más alta y construí una estructura con tierra para meter en un cofre todo lo que había robado.

El plan era sencillo: construir mi casa encima de la colina y tener explotados a los ciudadanos de la aldea. Después de unas horas recolectando materiales en un bosque cercano, vuelvo a mi colina y comienzo a construir mi casa. Este proceso me llevó varias horas.

Estableciendo prioridades: ¿dónde está mi gatito?

A estas alturas de partida lo último que haría cualquier jugador/a normal es ponerse a buscar el gato que vio en una aldea unas horas antes. Pero yo no soy un jugador normal. Después de hacerme una caña y pasar un rato pescando, algo que nunca había hecho antes en Minecraft, me dispuse a conquistar (o sobornar, según lo queráis ver) al gatete que vi en el pueblo para que me acompañase en mis aventuras.

Gato Minecraft Experiencial

No encontré lo que buscaba, así que me tuve que conformar con el primero que se me cruzó después de un buen rato dando vueltas. Ahora tenía un amiguito (lo llamé Kiwi) para que me acompañase y espantase a algunos enemigos. La vida me sonreía, pero no iba a tardar en darme dos hostias para ponerme en mi sitio.

El siguiente paso de mi gran plan para someter la aldea era ir a la cueva en la que aparecí al principio, que estaba sorprendentemente cerca de casa y convertirla en mi mina. Conecté la entrada con el pequeño sótano que hice en casa, así de cerca estaba.

Después de hacer dos guías dando consejos sobre cómo fortificar tu hogar y explorar cuevas, mi confianza en mis posibilidades de sobrevivir estaban por las nubes. Mi hogar se iba a convertir en un fuerte inexpugnable después de saquear todos los recursos que pudiese de esa cueva.

El comienzo del fin: toda la culpa es del café...

Las horas pasaron, tanto que comenzaba a amanecer y en pocas horas tenía que empezar mi turno en VidaExtra. "Me quedan un par de horas. Ya que estoy sigo jugando y empalmo".

Antorcha Minecrft 3

Volví a la mina para picar un poco más antes de dejarlo. A estas alturas estaba picada por todos lados, había matado a algunos enemigos y más o menos tenía el control de la zona... o eso creía yo. Seguí picando en busca de una nueva zona con vetas de materiales.

Después de tantas horas, mi mente estaba en modo automático y muchas veces apartaba la mirada para echar un vistazo al directo que tenía abierto en la pantalla secundaria. En este caso, aparté la mirada para dar el último sorbo al café que me había preparado antes de entrar en la cueva. Lo siguiente que escuché fue silencio (no sonaba el pico contra la piedra) y seguidamente el efecto de sonido del daño por lava.

¿Qué sucedió? Piqué el suelo que daba a una gran caverna con un lago de lava con la mala suerte de que caí en el centro. Mi cerebro, completamente destruido después de +10 horas de juego seguidas, reaccionó tomando una serie de decisiones propia de su estado: solté el vaso (uso vasos de plástico porque no es la primera vez que me ocurre, así que no hubo nada que lamentar) e intenté evitar lo inevitable.

Y así acabó mi partida en Modo Extremo de Minecraft. Tras unos minutos de autocontrol, me dejé caer sobre la mesa y pensé: "Bueno, al menos ya sé qué escribir esta semana para VidaExtra. Me voy a darme una ducha..."

Ahora te toca a ti contarme tus experiencias: ¿cuál ha sido tu muerte más absurda en el Modo Extremo de Minecraft?, ¿cómo reaccionaste? Te leo en comentarios.

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