Publicidad

Reviviendo la pesadilla arcade de Alan Wake's American Nightmare, ahora en Xbox Series
Análisis

Reviviendo la pesadilla arcade de Alan Wake's American Nightmare, ahora en Xbox Series

Uno de mis juegos favoritos de Xbox 360, y por extensión de toda la séptima generación de consolas, es Alan Wake. Una aventura que supo aunar una gran ambientación con una trama interesante, una mecánica con la luz llamativa para los combates y una banda sonora inolvidable, especialmente los momentos con Old Gods of Asgard, que no eran otros que Poets of the Fall bien camuflados.

Sin embargo, su spin-off Alan Wake's American Nightmare lo dejé a medias cuando salió en 2012, sin saber por qué. Tan solo jugué una tímida parte del principio para dejarlo aparcado durante ocho años... hasta que me volvió a entrar el mono con la proximidad de las nuevas Xbox Series X y Xbox Series S, a la venta desde el 10 de noviembre. Y claro, decidí darle otra oportunidad para finiquitarlo.

Un juego con una naturaleza algo distinta...

Alan Wake's American Nightmare

En realidad, no tardé en recordar parte del motivo por el que lo había dejado a medias: la calidad de Alan Wake's American Nightmare estaba muy por debajo del Alan Wake original. Pero era lógico, al ser un producto más pequeño y menos original, como una expansión independiente, pero bajo un espíritu muy arcade.

Ambientado en Arizona, su historia nos ponía frente al auténtico némesis del propio Alan Wake, su gemelo malvado... el Sr. Chirridos. Todo parecía sacado de sus propias pesadillas (de ahí en parte el título de este spin-off), al estar ante un mundo que no daba la sensación de ser real... no solamente por los poltergeist, sino otros fenómenos que no cuadraban con la naturaleza de la propia Tierra.

Un hecho que íbamos constatando poco a poco, por medio de tres localizaciones bien diferenciadas sobre las que íbamos rotando, en un bucle temporal del que parecía imposible salir por culpa del citado Sr. Chirridos. Ni siquiera a la hora de intentar ayudar a los supervivientes con los que nos íbamos topando, pese a saber lo que iba a suceder después... Aunque se pueden controlar las pesadillas, claro.

Por algo Alan Wake era escritor y no hay nadie mejor que uno mismo para saber qué sucede por nuestra cabeza, aunque como le dijo a cierta persona la segunda vez que la vio en el observatorio, en esta clase de pesadillas hay cosas que no se pueden hacer, por irónico que parezca, como volar, por muy conscientes que seamos de estar ante un sueño... peligroso. O al menos, él lo justificaba así.

En el fondo, Alan Wake's American Nightmare bebía mucho del original de 2010, principalmente en lo relativo al control y al comportamiento de los enemigos, teniendo que debilitarlos primero con la luz (linterna, bengalas o granadas cegadoras) para rematarlos después con un buen arsenal, con la escopeta como una de mis favoritas. La munición era escasa, pero no era difícil dar con más munición por distintos puntos del mapa, incluso con zonas que nos reabastecían por completo. Hasta había pocos problemas con la vida gracias a las farolas.

Su naturaleza (fue exclusivo temporal de Xbox Live Arcade durante tres meses hasta que llegó a PC) lo convertía en una aventura mucho más compacta y directa, con tres regiones a explorar en semi-libertad, pero sin mucho que hacer en ellas y con restricciones por cada acto. Por ejemplo, con algún edificio cerrado o manuscritos a recoger que tan solo podíamos encontrar en un acto determinado.

Alan Wake's American Nightmare, el gran déjà vu

Alan Wake's American Nightmare

Que revisitásemos cada región hasta tres veces, explicaba por qué pesaba tan poco comparándolo con el original (1,33 GB frente a los 6,23 GB del primer Alan Wake), pero fue la estratagema de Remedy Entertainment para lidiar con las restricciones que tenía por aquel entonces Xbox Live Arcade... y eso que Microsoft había ampliado su límite, que inicialmente los juegos tenían un tope de... ¡50 MB!

No podía ocultar esa citada sensación de estar ante una expansión, pero bajo un espíritu mucho más arcade, como si de un Alan Wake en pequeñas dosis se tratase. Su concepto, por las limitaciones que entrañaba un juego descargable por aquel entonces, también llegaba a jugar en su contra, por esa sensación de déjà vu constante al revisitar cada zona con leves variaciones en el progreso de la trama.

Cada vez que regresábamos a la área de descanso, el observatorio o el autocine, conocíamos al dedillo todos los pasos a seguir, intentando corregir los errores que se iban presentando, como para salvar de una maldita vez a Emma en su taller.

Alan Wake

Porque nuestro objetivo era erradicar la oscura presencia del Sr. Chirridos, que afectaba a todas y cada una de esas zonas y a sus habitantes. Un bucle temporal del que parecía no haber salida, de no ser por esas pequeñas pistas que se iban sucediendo en cada vuelta. La pena es que se hacía pesado, pese a durar poco.

Sobresalía más por el propio universo de Alan Wake, repleto de referencias a lo que vivimos antaño y donde no faltaron coleccionables interesantes, aparte de los manuscritos (que nos permitían desbloquear más armas, por cierto), como vídeos del Sr. Chirridos dedicados al propio Alan, o una serie de conversaciones radiofónicas relacionadas con Old Gods of Asgard, gustándome especialmente esa comparación con Milli Vanilli, dudando de si cantaban/tocaban de verdad.

A nivel jugable, ninguna pega, puesto que heredaba lo mejor del clásico de 2010, con una mecánica que divertía, teniendo primero que debilitar al enemigo con luz. O incluso eliminar poltergeist bajo esa guisa. Es por ello que le sentó como un guante el modo Acción Arcade, pensado para picarnos con el marcador de puntos a lo largo de cinco escenarios distintos, con su réplica más difícil en Pesadilla.

¿A final veremos un nuevo Alan Wake en el futuro?

Habiéndose cumplido el décimo aniversario de Alan Wake el pasado mes de mayo, no parece que vaya a haber un regreso a corto plazo. Primero, porque se canceló su secuela hace más de un lustro; y segundo, porque Remedy está embarcada en un nuevo proyecto que, eso sí, se ambientará en su mismo universo, al igual que el del reciente Control. De hecho, esta misma aventura protagonizada por Jesse Faden tuvo un crossover en su último DLC, AWE.

En cuanto al pasado, tampoco ha transcurrido tanto tiempo desde que Remedy recuperó los derechos de Alan Wake (en posesión de Microsoft hasta mediados de 2019), viendo cómo en 2018 se anunciaba la intención de contar con una serie, al estar en negociaciones con Contradiction Films. ¿Lo bueno? Que desde abril de 2016, los DLC de "La señal" y "El escritor" de Alan Wake pasaron a ser gratis.

Temas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Inicio

Explora en nuestros medios