Jugamos a Wartales en su debut de Steam Early Access: la dura vida del mercenario dentro de un vasto y profundo RPG táctico
Análisis

Jugamos a Wartales en su debut de Steam Early Access: la dura vida del mercenario dentro de un vasto y profundo RPG táctico

Uno de los pocos juegos que captaron mi atención del PC Gaming Show del E3 2021 fue Wartales. Parte del motivo radicaba en el hecho de ser un RPG táctico, que es una de mis debilidades. Pero también por el tono serio que impregnaba todo el conjunto, aderezado con exploración libre y mejora del campamento.

Por suerte hoy mismo debuta en Steam Early Access y hemos podido jugar estas últimas semanas a su nueva versión, la cuál se ha pulido significativamente respecto a la alpha de hace unos meses que estuvo en forma de demo por Steam.

Fire Emblem es un juego de niños en comparación

Wartales

Algo apenas ha cambiado respecto aquella demo veraniega que probé en su día: Wartales es un juego extremadamente duro. Incluso aunque lo pongamos en modo de dificultad normal (hay tres a elegir), logra que en ningún momento bajemos la guardia y tengamos que medir bien todas nuestras acciones.

Pero más allá de esa exigencia, sorprende de entrada ver que para ser un RPG táctico nos ofrece un mundo abierto que podemos explorar como deseemos. Ahora bien, hay varios factores a tener en cuenta, porque el desplazamiento libre (con una cámara alejada que nos muestra parte de su universo, descubriéndose a nuestro paso) provoca que nuestros mercenarios se fatiguen y tengan que descansar en el campamento. Y para colmo, habrá que pagarles un sueldo...

Tan solo es permisivo al finalizar los combates, puesto que la vida se repone. El problema es que si alguno de nuestros mercenarios salió herido habrá que curarlo con una medicina, de igual modo que reparar las armaduras. Shiro Games no quiere que descuidemos ninguno de estos apartados, de lo contrario moriremos con facilidad. Y aquí la muerte es permanente, sin concesiones de ningún tipo.

Sí que da otra ligerísima tregua cuando dejan a alguno de nuestros mercenarios sin puntos de vida, al dejarlo en estado moribundo. Esto quiere decir que no podrá atacar, pero sí moverse. Y esto último es especialmente importante sabiendo que si nos vuelven a atacar en ese estado tan crítico moriremos definitivamente.

Wartales no dispone de personajes variopintos típicos de los Fire Emblem, Vandal Hearts o Final Fantasy Tactics, sino que ese tono serio se impregna del resto de mercenarios a reclutar. Cada uno tiene una clase predefinida que se puede complementar con un oficio a mayores (según los vayamos descubriendo) que nos servirá para ganar diversas bonificaciones y habilidades que nos vendrán de perlas para progresar en otras facetas, como herrería, pesca, alquimia o robar...

Lógicamente todas nuestras acciones tienen sus consecuencias. Si actuamos siguiendo la ley no habrá ningún problema y no se llenará la barra de sospecha. De lo contrario, tendremos a la Guardia pisándonos los talones si nos emocionamos provocando el mal. Aunque justo es de decir que el propio juego nos ofrece ciertos momentos de carta blanca, como la posibilidad de matar a un civil "especial" que previamente nos robó tras haberle dado limosna para que pudiese comer. Sí, no nos podemos fiar de nadie y suele haber varias decisiones morales en las charlas.

Wartales es una experiencia de muchas horas

Wartales

Lleva su tiempo adaptarse a Wartales, porque abruma con sus múltiples variables a tener en cuenta y también por lo inhóspito que resulta su mundo, inspirado no solamente en la edad Media, sino también en el antiguo imperio Romano, el Cristianismo o la Plaga. De ahí que haya enemigos humanos y bestias animales.

Iremos adquiriendo conocimiento (literalmente) a base de descubrir puntos clave en su mapa, teniendo después un compendio desde el que gastar los puntos que vayamos obteniendo para desbloquear mejoras pasivas, como racionamiento para la comida, que nuestros mercenarios reduzcan un poco su salario o incluso que sean capaces de no hacer ascos al canibalismo... Cualquier ayuda es poca aquí.

Esta clase de mejoras son globales y logran que la curva de dificultad se vaya rebajando lentamente. El problema son los mercenarios en sí, con ese miedo a que se pueda torcer un combate. Porque la forma en que evolucionan los que sobreviven sigue sin ser generosa: tan solo podemos mejorar un parámetro de los atributos básicos y desbloquear una mejora pasiva o activa. Sí, es más rácano en este sentido que cualquier Fire Emblem; de ahí que sea más difícil, por lo tanto.

Además, si contratamos a más mercenarios (usando puntos de influencia) hay que tener en cuenta que cada tres días (del tiempo dentro del juego) hay que pagar su salario a todos ellos. Y conseguir Coronas (moneda) suficientes no es tan simple como librar algún combate, sino que habrá que cumplir misiones. El proceso hace que entre medias haya que descansar de vez en cuando en el campamento, alimentar a los mercenarios y reparar su equipo. Al final es un bucle donde cuesta ir holgado al principio y puede llegar a desesperar por su curva.

Wartales

Respecto a la demo de hace meses me he sentido más seguro, pese a todo. Ya tenía la experiencia de antaño y ahora va todo mejor, además. Aparte que pude comprender por fin la función de la "retirada" tras entablar un combate. Un comando que se activa en determinadas circunstancias al estar en liza con el enemigo tras atacarlo primero y que nos fuerza (si queremos) a finalizar el turno de dicho personaje para que el rival nos aseste su contra-ataque. Pero hay una forma de contrarrestarlo: conseguir que se desplace unas casillas con un golpe.

Esto puede venir de parte de un lancero, por ejemplo. Aunque extrañamente también de parte de los arqueros si el impacto es cercano. Con esto nuestro mercenario ya no está en liza y no tiene que "retirarse" para estar en zona segura. Porque en Wartales no finalizan los turnos por el método tradicional. Hacemos un ataque, nos podemos mover. Y mover otro poco. O cambiar a otro personaje (que tenga el turno en base al tiempo de acción; se ve el orden en la parte inferior de la pantalla) y realizar otro ataque o usar una habilidad si tenemos puntos de valentía suficientes, como curarnos (los puntos de vida que se recuperan son ridículos de inicio), aumentar la puntería, fortalecer al grupo... Es exigente pero gratificante.

Superado el miedo inicial va mostrando sus capas de profundidad, siendo muy interesante el uso que se le da a cada profesión y las distintas formas de realizar ciertas acciones. Por ejemplo, con el herrero a la hora de forjar un equipo tenemos un simple Quick-Time Event que puede facilitar un objeto de mayor rareza. Y sí, también hay un QTE con la pesca totalmente sencillo pero adictivo. Todo esto, poco a poco, logra que nos vayamos especializando en distintos campos, al igual que las ventajas de conocimiento a medida que descubrimos el mapa. Aunque personalmente agilizaría el proceso y no penalizaría tanto la fatiga al caminar...

No deja de ser un producto que acaba de estrenarse en Steam Early Access y que aún tiene un año por delante hasta alcanzar su versión más estable. Hay muy buenos mimbres para convertirse en un representante a tener en cuenta, ya que los palos que toca los toca bien y tan solo necesita pulir algunos aspectos. Por lo demás es una experiencia profunda que brinda distintas ramificaciones en base a la fortaleza, comercio, crimen y sabiduría, teniendo de inicio un destino variable con dos bonificaciones y un perjuicio a escoger. En definitiva, que podemos tener mayor o menor fortuna. Eso sí, ojo con descuidar la felicidad de los mercenarios, de lo contrario se marcharán. Si es que no se puede descuidar nada, ¡maldita sea!

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