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Echando las últimas partidas a Battleborn, el Borderlands competitivo que perdió contra Overwatch, antes del cierre de servidores
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Echando las últimas partidas a Battleborn, el Borderlands competitivo que perdió contra Overwatch, antes del cierre de servidores

Si tuviese que decir cuál fue mi shooter competitivo (o hero shooter) favorito de 2016, a muchos les extrañará saber que no fue Overwatch, sino Battleborn. Sí, soy uno de los pocos a los que les gustó bastante más la propuesta de Gearbox Software, en parte por parecer una extensión del vasto universo de Borderlands.

Casualmente, tanto Overwatch como Battleborn salieron en mayo de 2016, golpeando primero el segundo, que tan solo tuvo tres semanas de ventaja frente al mediático FPS de Blizzard. Y como muchos sabréis, mañana mismo Battleborn cerrará sus servidores para siempre, lo que hará imposible volver a jugar. Es por ello que he querido recordar cómo era para despedirlo con una breve sonrisa.

Exprimiendo las últimas horas con Battleborn

Battleborn

Ya es curioso que dos shooters con tanto personaje a escoger saliesen en el mismo mes, pero lo cierto es que ofrecieron propuestas diferentes dentro de los FPS. Battleborn jugó a medio camino entre misiones elaboradas para su campaña (sí, tenía un modo historia) con modos competitivos como el clásico Capturar la Bandera o uno en plan MOBA, bautizado como Incursión. En todos los casos, al igual que con el tercero en discordia (Fusión), ofrecía partidas de larga duración.

Uno de sus puntos negativos fue, de hecho, tener que sufrir largas esperas para jugar, o para seguir jugando cuando te mataban en una partida avanzada, unido a múltiples caídas en sus primeras semanas de vida. Overwatch, por contra, fue la inmediatez hecha videojuego, como los clásicos de antaño. Y el tiempo es oro.

Es algo que incluso ahora, a las puertas de su cierre, he tenido que sufrir (en menor medida, eso sí), pese a crear partidas privadas para la historia o contra bots, puesto que el juego depende de sus servidores y tarda como mínimo 30 segundos en crear la partida. La pena es que en esta ocasión ya no me haya podido juntar con más gente o no poder acceder a ciertos apartados del menú principal, como una serie de misiones especiales de su pase de temporada.

Battleborn

Pese a echarle algo más de 30 horas en su día, había olvidado muchas cosas de su peculiar idiosincrasia, como la posibilidad de hacer que evolucione el personaje en plena batalla por medio de dos vías distintas para modificar sus habilidades de manera pasiva. Porque es un shooter en el que partíamos siempre de cero en cada partida, teniendo que decidir en caliente qué mejoras nos convenían más, o qué equipo de distinta rareza nos podía venir mejor con cierta clase de personaje.

En esta ocasión ya no quise perder tiempo personalizando a sus héroes ni pararme a leer qué objetos tenía, por si modificaba algún set para las partidas. Tan solo me preocupaba jugar y de paso probar a los héroes que recibió con el paso de los meses. Ahí mi elegido fue claro, al gustarme más el diseño del soldado-pájaro Ernest frente a Beatrix, Kid Ultra y Pendles. Aunque mi corazón lo siga teniendo Toby, ese pingüino enfundado en un descomunal Mecha. En ese sentido, cada una de las facciones de Battleborn (Sociedad de la Última Luz, Los Eldrid, Los Rebeldes, República de Pacificadores Unidos e Imperio Jennerit) no tenían nada que envidiar en vistosidad y variedad a los de Overwatch. Pero no pudo ser.

Un shooter online con el humor de Borderlands

Battleborn

Como digo (y comenté en su momento), se notó mucho que estaba Gearbox Software detrás, al parecer por momentos un Borderlands en modo competitivo, no solamente por el diseño de algunos personajes (Rath parecía primo-hermano de Jack el Guapo), sino por su gran sentido del humor en su campaña principal.

Le faltó profundidad a la hora de desarrollar a sus héroes y villanos, siendo un chasco que no tuviese una conexión real con los Buscadores de la Cámara, a pesar de que sus creadores jugaron al despiste prometiendo sorpresas. Y sí, llegaron esas "sorpresas", pero en forma de skins. Y cuando el juego ya llevaba unos meses bajo el modelo free-to-play. Porque tardó poco más de un año en cambiar su estrategia, habiendo visto previamente cómo rebajaba su precio drásticamente. ¿Alguien dijo Rocket Arena? No es fácil triunfar, desde luego.

En cualquier caso, por mucho que no acompañasen las ventas o las notas de los medios con Battleborn, tras volver a echarle unas cuantas partidas antes de su cierre, debo decir que aguanta bastante bien el tipo. Al menos según mis gustos, por supuesto. Porque si no chapasen sus servidores, volvería a viciar de lo lindo.

Battleborn

Irónicamente, esta vez jugué más partidas dentro del modo Fusión, donde hay que escoltar a los esbirros hasta la trituradora del rival para ganar la partida sumando más puntos de chatarra. Con la IA se montan unas buenas grescas y compensa que no haya jugadores humanos (hoy por hoy) en la partida, siendo los esbirros un extra para conseguir muertes fáciles acumulando más experiencia.

De la historia prácticamente no recordaba nada (tampoco es que fuese memorable, las cosas como son), pero en esta ocasión sí que se me hizo más pesada al tener que jugarla en solitario, siendo bastante más difícil así al no tener a nadie para que me reviva. Que aquí uno no puede revivir como en Borderlands, sino que tiene unas vidas, a modo de reintentos, antes de perder la misión.

Me quedo con las partidas en sus primeros meses de vida, cuando aún había gente y uno tenía la esperanza de que Gearbox Software fuese a pulir sus defectos. Porque era un shooter con potencial que murió demasiado pronto...

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