Star Wars: Jedi Power Battles, o cómo LucasArts convirtió La Amenaza Fantasma en un sensacional Beat'em Up

Star Wars: Jedi Power Battles, o cómo LucasArts convirtió La Amenaza Fantasma en un sensacional Beat'em Up

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Que Star Wars: La Amenaza Fantasma llegase arropada por una barbaridad de merchandising, libros, espadas luminosas y toda clase de experiencias era algo que todos teníamos asimilado. A fin de cuentas, los artículos derivados de la space opera de George Lucas fueron -y son- uno de los máximos pilares de la propia LucasFilm. Lo cual no quita que el Episodio I fuese algo especial para una generación de fans: no solo vivimos el estreno de un nuevo episodio de la saga en los cines, sino que nos sumergimos en él a través de los videojuegos.

LucasArts, la división de videojuegos de LucasFilm, también hizo sus tareas lanzando entre 1999 y 2001 toda clase de videojuegos basados en el Episodio I. Títulos que a veces expandían y otras veces nos hacían revivir lo mostrado en el filme de Lucas. Desde Sims Life basados en los ecosistemas del planeta Naboo hasta Episode I Racer, un título de carreras sencillamente brutal. Pasando, lógicamente, por el videojuego oficial de la película.

Lanzado en 1999 para la PlayStation original y PC, Star Wars: Episode I: The Phantom Menace fue un juego de aventuras en el que la exploración tuvo mucho más peso que la acción. Quizás fuesen cosas de la edad, pero su cámara y su sistema de control estaban muy lejos de fascinarme como lo habían hecho aquellos flamantes Jedis, mitad monjes luchadores mitad acróbatas, que lucían tan bien en la gran pantalla.

De hecho, ni siquiera estaba al nivel de otros títulos de Star Wars anteriores: pese a que Episode I: The Phantom Menace capturaba la esencia de la película y su trama, videojuegos como Star Wars: Shadows of the Empire o Star Wars Jedi Knight: Dark Forces II le pasaban la mano por la cara. Por suerte, al año siguiente llegó Star Wars: Jedi Power Battles. Esa libre adaptación de la película que muchos, entre los que me incluyo, deseábamos jugar en consolas.

Star Wars: Jedi Power Battles: o La Amenaza Fantasma contada en clave de acción

El juego oficial de Episode I: The Phantom Menace se diseñó para ser uno de los mejores y más completos companions de la película homónima. De hecho, presenta y nos propone tomar parte en muchos sucesos y acontecimientos que, por diversas razones, no han sido plasmadas en el filme. Sin embargo, el enfoque de Star Wars: Jedi Power Battles fue justo lo opuesto: un título que convertía cada tramo del filme en un escenario colmado de acción y plataformas.

En total, catorce enormes niveles, tan generosos en variedad como en contenidos. Con sus propias trampas de fase, sus saltos ajustados, sus combates contra oleadas de enemigos y sus jefazos finales. Esdenarios diseñados para ser recorridos por nuestra cuenta y ser disfrutados todavía más flamante cooperativo para dos jugadores.

Y no solo teníamos a nuestra disposición a los héroes principales de la película,  al maestro Jedi Qui-Gon Jinn y su joven discípulo Obi-Wan Kenobi se les unían el poderoso Mace Windu, la letal Adi Gallia y el demoledor Plo Koon como personajes seleccionables desde el principio.

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Cinco poderosos Jedi estupendamente contrastados, con su propio estilo de combate y habilidades especiales que, además, definían su rol en el multijugador.  A lo que hay que sumar la posibilidad de personalizarlos a través de un acertadísimo sistema de subida niveles. Y no solo eso, también se incluyeron mecánicas en común, como un sistema de devolución de disparos láser con el sable de luz que requería un mínimo de reflejos.

Con eso sobre la mesa, la verdadera genialidad de Star Wars: Jedi Power Battles estaba en el estupendo equilibrio entre el diseño de sus enormes escenarios y la enorme variedad de los héroes a nuestra disposición, de modo que, sin separarse de los acontecimientos de la película, lo mismo debíamos luchar al estilo de los beat’em ups de corte arcade que desplazarnos a través de saltos muy ajustados por acantilados naturales, exóticas ruinas, plataformas móviles antigravedad o cornisas muy estrechas.

Desde la nave de federación de comercio, de la que debíamos escapar a la desesperada, hasta los enrevesados y estrechos pasillos de los generadores del planeta Naboo, limpiando de enemigos, planetas tan exóticos como Coruscant o Tatooine. Un verdadero tour por la galaxia colmado de aventuras.

Y había una estupenda variedad de enemigos: había montones de Battle Droids, rastreros Jawas, nobles guerreros gungans y hasta un misterioso Sith con un sable de doble hoja

En lo jugable, Jedi Power Battles era -y es- una delicia. Eso sí, su máximo acierto fue su rejugabilidad: junto con el sistema de subida de niveles, sus modos y fases extra y unos enormes escenarios diseñados para ser recorridos cientos de veces, el juego ganaba una nueva capa de diversión a través de sus desbloqueables, como la Reina Amidala y el capitán Panaka (los cuales usan blasters en lugar de sables de luz) o el mismísimo Darth Maul.

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Como resultado de todo lo anterior, LucasArts consiguió un juego sensacional haciendo uso de la tecnología y elementos contemporáneos y, a la vez, un planteamiento de corte clásico cuyo infinito fanservice y su todavía mejor banda sonora integrada de John Williams lo convertían en una experiencia irresistible para los fans de PlayStation, Dreamcast y, en menor medida, hasta de Game Boy Advance.

Una misma propuesta de pura acción Jedi en tres versiones

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El lanzamiento escalonado de Star Wars: Jedi Power Battles fue escogido con mucho tino: su llegada a PlayStation fue en marzo del año 2000, apenas unos días antes de que Star Wars: La Amenaza Fantasma llegase a los hogares en formato VHS. Como dato añadido, la versión en DVD del filme llegaría un año después, siendo la primera película de la saga en apostar por el formato digital.

Como comentamos, la experiencia de Jedi Power Battles gira en torno al diseño de niveles y el modo en el que éstos nos narran la parte correspondiente a los Jedis de La Amenaza Fantasma. La clave para lograr este desafío estuvo en manos de Michael Stuart Litcht, quien transformó cada una de las localizaciones del filme en diseños simplificados sobre papel con diagramas y anotaciones para que los desarrolladores entendiesen las ideas y la narrativa sin que se interrumpiera el flujo de la acción.

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A fin de cuentas, ideas y estudios sobre la jugabilidad, principalmente de diseño, que no tomarían la forma definitiva de modelos y fases tridimensionales hasta estar atadas del todo. 

Con todo, la versión de Jedi Power Battles para PlayStation no era ningún prodigio técnico -Episode I: The Phantom Menace tampoco lo era- pero lograba transmitir toda la sensación de la película. Eso sí, la mejor versión del juego vería la luz en Dreamcast.

LucasArts no sólo adaptó la experiencia de PSX a las características de la 128 bits de SEGA, sino que supo aprovechar mucho más y mejor el margen de ocho meses para pulir la jugabilidad, añadir contenidos que se quedaron en el tintero en la consola de Sony (como al maestro Jedi Ki-Adi-Mundi) o una suerte de modo duelo (versus) para que los jugadores entrenasen las habilidades de cada personaje.

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Si bien, por lo general, ambas versiones eran similares, a nivel de acabados y detalles DreamCast salía  -lógicamente- vencedora. Sin embargo, LucasArts también se acordó de los usuarios de Nintendo. Más concretamente, de los de la recién lanzada Game Boy Advance.

La versión portátil de Star Wars: Jedi Power Battles se hizo a medida de la consola, prescindiendo de cualquier elemento tridimensional, intercalando fases de perspectiva isométrica con otras de scroll lateral y acomodando sus contenidos como pudo a la pequeña pantalla.

Una versión cargada de buenas intenciones y lastrada por los controles: los saltos, los ataques ante múltiples enemigos o el diseño de determinadas fases podían llegar a poner a prueba nuestra paciencia. Especialmente en el combate final. Quizás la mayoría de escenarios y los tres personajes más queridos (cuatro si contamos a Darth Maul como desbloqueable) dijeran presente, pero aquel juego estaba demasiado lejos de la experiencia en sobremesas.

Por suerte, LucasArts estaría más inspirada en las adaptaciones para Game Boy de las películas siguientes.

Un clasicazo de Star Wars perdido y que merece regresar

La mayoría de juegos clásicos de Star Wars desarrollados por LucasArts han sido recuperados de un modo u otro para los sistemas actuales. Unas veces con reediciones a medida, otras a través de sistemas de retrocompatibilidad y, en general, actualizando su aspecto o sumando mejoras.

El regreso de muchos de ellos fue un proceso relativamente simple, dado que la mayoría vieron la luz en PC, aunque también hemos visto sorpresas muy agradecidas en consolas como el Super Star Wars de SNES, Star Wars Bounty Hunter de sistemas de 128 bits, Star Wars Racer Revenge de PS2 o Star Wars Republic Commando de la primera Xbox.

Y pese a que varios juegos de la Amenaza Fantasma han regresado y llevan su tiempo disponible en PCs y consolas, como Episode I Racer o Star Wars Episode I: Battle for Naboo, lo cierto es que el regreso de Jedi Power Battles sigue siendo una tarea pendiente.

No es que LucasArts desechase su fórmula. De hecho, el videojuego oficial de La Venganza de los Sith o Star Wars: The New Droid Army intentaron seguir su estela, siendo Star Wars: The Clone Wars - Republic Heroes (ya basado en la serie de animación The Clon Wars) su verdadero sucesor.

La realidad, por otro lado, es que ese tipo de experiencias de aventura acción y plataformas con énfasis en el cooperativo fueron acomodadas cada vez más al gran público, marcando el inicio de una de las colaboraciones -¿o más bien crossovers?-más longevos de LucasArts: el sello LEGO Star Wars.

¿Veremos el regreso de Jedi Power Battles en los sistemas actuales? Por lo pronto, las consolas de Nintendo y Sony se preparan para recibir Star Wars: Episode I Racer (otro juegazo) con lo que la única conclusión que podemos sacar es que la puerta no está cerrada del todo. Hasta entonces, habrá que confiar en los designios de la Fuerza.

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