Shadows of the Empire, o el día en el que LucasArts adaptó la más ambiciosa expansión del universo Star Wars a los videojuegos

Shadows of the Empire, o el día en el que LucasArts adaptó la más ambiciosa expansión del universo Star Wars a los videojuegos

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Shadows of the Empire

1996 fue un año muy excepcional para los fans de Star Wars. Tres años antes del estreno de La Amenaza fantasma (el primer filme de la saga Skywalker más allá de la trilogía clásica) Lucasfilm lanzó el proyecto Sombras del Imperio, un despliegue sin precedentes con un propósito muy singular: generar un nuevo episodio digno del legado de La Guerra de Las Galaxias. Y eso, en la década los 90, eran palabras mayores.

Sombras del Imperio estaba llamado a ser una ambiciosa iniciativa que tomaría forma a través de novelas, cómics o juguetes. Y, por supuesto, tendría su propio videojuego a cargo de la LucasArts más inspirada. Un despliegue en la misma escala que los que se usan para arropar un filme. O, más bien, una superproducción. Con la peculiaridad, claro, que en este caso no habría ninguna película.

El germen de Sombras del Imperio nace de una cena que tuvo lugar dos años antes. Lucy Autrey Wilson, de LucasBooks, y Lou Aronica, representante de Bantam Spectra, especularon con la posibilidades de realizar un despliegue multimedia dadas las enormes ramificaciones que tenía la licencia y la propia LucasFilm. Aquello era una oportunidad que no convenía desaprovechar.

Por ponernos en contexto, Bantam Spectra se podría definir como el sello especializado en ciencia ficción del coloso editorial Random House, contando ambos con la jugosa licencia de Star Wars hasta 1999. Además, en aquel tiempo LucasFilm tenía previsto lanzar las primeras ediciones especiales de trilogía clásica. 

Versiones mejoradas y extendidas de los clasicos de culto que buscaban extender todavía más el legado de Star Wars. Si había una oportunidad para llevar a cabo el proyecto, era ese.

Con la aprobación y visto bueno de George Lucas y decidido que el contexto de los acontecimientos tendrían lugar en el lapso de tiempo entre El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi, hubo una reunión en el Rancho Skywalker para establecer el despliegue de la múltiple iniciativa: en lugar de abordar los mismos acontecimientos a través de diferentes medios se apostó por expandir la historia desde distintos proyectos, aprovechando las posibilidades únicas de cada formato.

Una historia de historias en las que todas serían canon. Pese a que hoy forman parte de Leyends, hasta la creación del Holocrón, los miembros de Lucasfilm conservaban el registro de la historia oficial de Star Wars en carpetas negras para evitar contradecirse o anacronismos, de modo que si un acontecimiento tenía lugar en un momento concreto no podía ocurrir otro con los mismos personajes.

Lo cual da más peso a que iconos como Luke Skywalker o Boba Fett y acontecimientos como la Batalla de Hoth hayan estado presentes en el videojuego de Star Wars: Shadows of the Empire.

Shadows of the Empire: una aventura 100% Star Wars para N64 y PC

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Si bien todos los proyectos relacionados con Sombras del Imperio buscaban generar un fuerte impacto entre los fans de Star Wars, su adaptación a los videojuegos sería la más ambiciosa de todas las iniciativas producidas. Sin embargo, ninguno de los héroes de las películas sería el protagonista principal. Y pese a que esto podría parecer contraproducente, fue una jugada maestra.

Shadows of the Empire supone un viaje a través de varios acontecimientos clave del universo de la Guerra de las Galaxias. Y si bien alguno de ellos coincide con los mostrados en los filmes, así como sus lugares más reconocibles, en la mayoría de los casos se nos abre una aventura completamente original, diseñada para ser descubierta a través de lo jugable.

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Una gran parte del mérito se debe al protagonista, Dash Rendar, un contrabandista que innegablemente está inspirado en Han Solo, en un tiempo en el que el mejor amigo de Chewbacca se encuentra fuera de juego tras los acontecimientos de Bespin. Sin embargo, no estamos hablando de un simple sucedáneo:

Sabemos que [Rendar] se diseñó para ofrecer ese toque que aporta Han durante el tiempo en el que éste ha sido encerrado en carbonita, pero no queremos que Dash sea una mera copia del Sr. Solo.
Lo que nosotros sugerimos es que, en lugar de pensar en él simplemente como un mercenario más, Dash es más del estilo de los pilotos de combate de Top Gun. Un tipo con verdadero talento pero un poco fanfarrón y duro también. A Luke no le cae especialmente bien, no solo por tener esa personalidad tan directa, sino por esa competitividad natural entre estos dos grandes pilotos.

Que el juego de Shadows of the Empire se centrase en este personaje, existente en la novelas y otros medios de Sombras del Imperio, permitió interactuar de manera única con el universo.

Así, en el primer capítulo del juego se nos pone a los mandos de un SnowSpeeder durante la Batalla de Hoth, invitándonos a derribar los colosales AT-AT en enormes escenarios tridimensionales. Pero también oponiendo resistencia en la base sin contradecir lo ocurrido en otros medios.

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Por supuesto, que el personaje principal no provenga de la trilogía clásica no implica que no interactuemos con Luke, Leia o los cazarrecompensas reclutados por Vader durante el Imperio Contraataca.

Y ahí no acababa la cosa: si bien el desarrollo del videojuego de Shadows of the Empire se centraba en la acción en tercera persona, se Incluyeron fases de conducción e incluso combates espaciales. Si al conjunto sumamos un espectacular enfrentamiento con el legendario Boba Fett, solo podemos llegar a una conclusión: aquello era puro fanservice.

Por su parte, LucasArts puso toda la carne en el asador en lo técnico: quizás no estuvo presente en su lanzamiento, pero Shadows of the Empire fue uno de los primeros títulos del catálogo de la N64, ya que visualmente -para la época- era un despliegue brutal en lo referente a modelos y escenarios tridimensionales. Como comentamos, LucasFilm no se midió a la hora de dar forma a Sombras del Imperio.

Desafortunadamente, no todo brilló con la misma intensidad: pese a que en 1997 la N64 ofreció el primer stick analógico, la jugabilidad resultaba tosca y era necesario aclimatarse. A lo que hay que sumar que hubo que esperar a la llegada de Ocarina of Time para que se diseñase un un sistema de autoapuntado realmente  disfrutable.

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Shadows of the Empire fue un exitazo, obteniendo el millón de copias en N64 y convirtiéndose en uno de los primeros bombazos de la consola de Nintendo, pero -como sigue siendo habitual- la pegatina de la exclusividad de la caja solo contemplaba las adaptaciones de consola: un año después, en 1998, llegaría el port de PC. Una adaptación, todo sea dicho, no apta para cualquier hardware pero con mejoras, incluyendo nuevas escenas de animación digital entre episodios que sustituyeron las ilustraciones de la consola.

El legado de Shadows of the Empire

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El éxito de Shadows of the Empire fue el inicio de una prolífica y muy especial relación entre LucasArts y N64, traduciéndose en verdaderos must-have en la consola de Nintendo como Rogue Squadron en 1998 y, al año siguiente, en dos de las mejores adaptaciones de Star Wars: La Amenaza Fantasma jamás publicadas en consola: Episode I Racer y Episode I: Battle for Naboo.

Lógicamente, con el inicio de las precuelas, la prioridad de LucasArts a la hora de desarrollar videojuegos de Star Wars residió en ahondar la época antes del Imperio Galáctico de palpatine, aunque hubo excepciones muy notables como la saga Jedi Knight o las muy celebradas secuelas de Rogue Squadron.

Tras completar la segunda trilogía con el estreno de La Venganza de los Sith, llegó el momento de visualizar el siguiente gran evento de Star Wars. Así, casi diez años después del lanzamiento de Sombras del imperio, LucasArts lanzaría una nueva gran iniciativa transmedia en la que los videojuegos volverían a ser el buque insignia: Star Wars: El Poder de la Fuerza. Una historia en la que encargamos el aprendiz secreto del mismísimo Lord Vader.

Sin embargo, llegó el día en que casi todo lo anterior quedó borrado de un plumazo: la adquisición de LucasFilm por parte de Disney tiró por tierra todas las novelizaciones, videojuegos y cómics registrados en el Holocrón de cara a levantar el nuevo canon con las películas y la serie Clone Wars como único material oficial. 

Así, las aventuras de Dash Rendar y los acontecimientos de Sombras del Imperio quedaron relegados a un sello alternativo conocido como Leyendas. Lo cual no las borra de nuestro recuerdo: el año pasado Limited Games publicó una muy tentadora reedición especial de tirada limitada del cartucho de N64 colmada de extras.

Star Wars

Ahora bien, en la actualidad el universo Star Wars se continúa expandiendo a través de los videojuegos, y si bien es posible vivir acontecimientos inéditos y oficiales a través de diferentes experiencias, como la campaña de Star Wars Battlefront II, lo cierto es que el espíritu de Shadows of the Empire sigue vivo gracias a nuevas iniciativas como Star Wars Jedi: Fallen Order. 

A fin de cuentas, la aventura de Cal Kestis es heredera directa de aquellos tiempos en los que LucasFilm y LucasArts hacían mucho más que prestar a sus personajes más queridos. ¡Bendita nostalgia!

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