Las recreativas de los ochenta, una fuerte influencia para los indis actuales

Las recreativas de los ochenta, una fuerte influencia para los indis actuales
11 comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail

Repasábamos recientemente quince juegos de recreativa que nos vaciaron los bolsillos, y con razón, puesto que marcaron toda una época, y en muchos de esos casos todavía lo siguen haciendo. Por algunos parece que no han pasado los años, siendo toda una referencia del género, por lo que es inevitable su influencia en los juegos actuales. Sobre todo en el mercado indi, el más nostálgico.

Y es que los estudios independientes no solamente son los que más alegrías nos están dando esta generación, apostando por fórmulas nuevas, arriesgándose al máximo sin miedo al "qué pasará", sino también por rendir homenaje a los clásicos, mejorando sus fórmulas que tantas monedas nos obligaron a gastar. Desde VidaExtra queremos hacer un breve repaso por los indis más grandes.

¿Cuáles son las premisas para un juego así?

Super Meat Boy

Varios son los aspectos que se pueden intuir para los indis con alta influencia por las recreativas de los ochenta. Y principios de los noventa, ya que estamos. Pero se podría resumir, principalmente, por su dificultad y su juego directo. El no andarse con tonterías, el ponernos a prueba desde el comienzo, abofeteándonos en la cara mientras nos dice "eh, que te han matado porque eres un paquete, que te has acostumbrado a las facilidades de la generación actual". ¿Recordáis lo que sudamos con la saga 'Makaimura' de Capcom ('Ghosts'n Goblins')? Pues aquí algo parecido.

Otro rasgo característico es apostar por mecánicas olvidadas, bien sea en forma de beat'em up (género, por cierto, que está viviendo una segunda juventud desde que The Behemoth parió el sensacional 'Castle Crashers'), plataformeo puro y duro, o con acción de por medio (run & gun), o simplemente apostando por un look nostálgico demostrando amor por el píxel.

La influencia puede venir de cualquiera de estos aspectos y de otros algo perdidos como un simple botiquín, que hoy en día casi todos los personajes han aprendido el arte de la regeneración de Lobezno, o directamente el penalizar nuestra muerte obligándonos a volver al principio, obviando todo checkpoint. Se podría decir que buena parte de los indis han vuelto a las raíces del videojuego, de ahí que los que llevemos tantos años disfrutando con ellos valoremos tanto esta renovación constante de ideas, valorando todo lo que consiguen con tan pocos recursos.

Esa frescura, esa jugabilidad sencilla pero exigente, esas altas dosis de pique y rejugabilidad de la que carecen tanto los llamados triple A. No es de extrañar que año tras año se cuelen varios indis entre nuestros favoritos. Porque a fin de cuentas los videojuegos se crearon para divertir al personal. Ese deseo de competir narrativa y visualmente con el cine, del que Quantic Dream es un claro defensor, es un añadido que no contenta a todos por igual. A mí me sobra, por ejemplo.

La dificultad por bandera... ¡a tirar el mando!

Cloudberry Kingdom

A veces esta búsqueda de crear el videojuego más difícil se ha vuelto ridícula por momentos. Probablemente si pensamos en el indi más difícil de la historia a muchos se nos venga a la memoria el 'I Wanna Be the Guy: The Movie The Game' de Michael O'Reilly al ser el más popular a este lado del charco. Lo vimos en el año 2007, y muchos intentamos pasarlo sin demasiado éxito, teniendo que recurrir a los walkthrough de YouTube para ver cómo se pasaba cada zona hasta llegar al final. ¡Había un Zangief gigante! Demonios, si eso no es una de las mejores influencias arcade...

Hace pocos meses el estudio independiente pwnee studios, tras recaudar dinero mediante KickStarter, y entrar en juego finalmente Ubisoft en matería de distribución, pudo ver materializado su sueño al publicar el desafiante 'Cloudberry Kingdom' en un montón de plataformas. Era difícil de cojones. Lo bueno es que esa dificultad la podíamos moldear, creando una curva de lo más interesante con la que poder progresar. Además era un plataformas de lo más directo, ideal para partidas rápidas. Otra de las premisas de una recreativa de los ochenta. Nos desahogamos unos minutos, y listo.

El género de los plataformas, sea de habilidad o de acción, es uno de los que más habituales entre los estudios independientes, y también es uno de los que están en constante renovación aportando mecánicas nuevas. A pesar de que el genial 'Cave Story' fue uno de los pioneros del movimiento indi del nuevo milenio, siendo, probablemente, el mejor metroidvania gratuito que nos podamos echar en cara (desde aquí lo podemos descargar), 'Braid' fue, tal vez, el que lo llevó a las masas.

Jonathan Blow se sacó de la chistera un plataformas atípico para la época, obligándonos a usar el coco con las habilidades de manipulación del tiempo. Fue una clara muestra de que todavía quedaba mucho por decir dentro de este género. Algo que también sucedió con mi idolatrado 'Super Meat Boy', del estudio Team Meat. Aquí la influencia arcade fue más evidente (en la segunda imagen de este artículo ya tenemos una sobre cierta intro de un juego de lucha mítico), quedando impregnada en toda y cada una de sus fases. Cumplía prácticamente todas las premisas: era difícil, directo, con una jugabilidad sencilla pero exigente, y con un look retro-amoroso. La combinación era perfecta.

Meat Boy

Es curioso, porque 'Super Meat Boy', aparte de no negar la fuerte influencia del espíritu arcade, rindió homenaje incluso a otros indis, desde los protagonistas The Kid y Tim, de 'I Wanna Be the Guy' y 'Braid', hasta a CommanderVideo.

Es, tal vez, de los mejores ejemplos de esa nostalgia comentada al inicio... de no ser por Brian Provinciano y su 'Retro City Rampage', el homenaje hecho videojuego. Pero "homenaje" que no se limita al propio videojuego, sino que se extiende a los mundos del cine o de las series, muy loco todo. Aunque su núcleo, curiosamente, esté alejado de los arcade, ya que su naturaleza es la de un sandbox, un género que nunca vimos en recreativas.

Otro título que no puede obviar su alta influencia, y que personalmente me encanta también, es 'Abobo's Big Adventure', juego en flash gratuito que resultó ser un enorme homenaje a uno de los padres de los beat'em up, el gran 'Double Dragon'. Muchos lo catalogamos como el tributo definitivo con el que todo fan de la NES había soñado jugar, porque no faltaron las referencias de incunables como 'Contra' o 'Mega Man'. Sagas cuya naturaleza arcade es más que evidente, sobre todo en el 'Contra' de Konami, que por algo surgió de esta guisa a finales de los ochenta.

Y disparos, muchos disparos. Por todas partes

Resogun

Resulta bastante evidente que para muchos estudios independientes la elección del género de plataformas es la más natural (no me gustaría olvidarme de los geniales 'Spelunky' y 'VVVVVV'), lo que no quita que los shoot'em ups, en sus distintas variantes, sean otro género por el que optan muchos otros, y como claro ejemplo de hace pocas semanas tenemos el más que recomendable 'Resogun'.

Cierto es que independiente del todo no es, porque ha contado con el apoyo de Sony Computer Entertainment, pero si lo metemos en este pequeño repaso por los indis con alta influencia ochentera es porque rinde homenaje a dos grandes como 'Gradius' y 'R-Type'. Son palabras mayores.

Tampoco es indi al 100%, pero sería injusto olvidarnos del gran 'Renegade Ops' de Avalanche Studios, una especie de puesta al día del 'MERCS' de Capcom, uno de los run & gun por excelencia. La influencia de este género no se ha quedado ahí, ya que estos años hemos visto muchos representantes, y de cara al futuro no dejarán de llegar. Uno que peculiarmente me interesa mucho es el 'Mercenary Kings' de Tribute Games, estudio que de por sí rinde tributo a mecánicas añejas, como ya vimos con 'Wizorb', ese "Breakout de fantasía". Pero volviendo al 'Mercenary Kings', si habéis jugado a los 'Metal Slug' os llevaréis una alegría, ya que sigue su estilo.

Es una pena, por otro lado, que un género como el de los shooters sobre raíles, con esos 'Operation Wolf', 'Time Crisis' y compañía, no haya tenido más continuidad esta generación, sin prácticamente representantes en materia indi. La explicación es sencilla: el accesorio. Suerte que gracias a accesorios como Wiimote, Move o Kinect se haya eliminado un poco esta barrera. Aunque está claro que será imposible transmitir esa sensación de una cabina con su arma. Simplemente no se puede.

Pero volviendo a los shoot'em ups, que sin duda es uno de los géneros más arcade que nos podamos echar en cara, los estudios independientes le han echado imaginación modificando su fórmula, gustándome especialmente la saga 'PixelJunk Shooter' de los nipones Q Games. Aquí ya no es disparar a todo lo que se mueva, sino también preocuparse por rescatar supervivientes, desenterrar tesoros y de paso resolver pequeños acertijos aprovechando los elementos que es capaz de manipular nuestra nave. Se agita y nos da como resultado un gran homenaje a clásicos de la talla de 'Boulder Dash', 'Space Invaders' o 'R-Type'. Hasta Q Games le pilló el gustillo al shump de Irem, y también al 'Gradius' de Konami, cómo no, puesto que llegó su homenaje definitivo con 'PixelJunk Sidescroller'. Toda una gozada para los que amamos estos juegos de scroll lateral.

Dejando de lado este género, pero no la acción, 'Hotline Miami', de Dennaton Games, ha sido uno de los que más fuerte ha pegado estos últimos años. Su toque ochentero no se queda solamente en el aspecto de videojuego, sino que va a más. Su estética, su banda sonora... Todo nos evoca a esa época, mostrándose como un título de lo más explícito y exigente ante el que no será nada difícil perder una vida tras otra. Porque sí, al final todo se resume en esto: en abofetearnos la cara.

En Xataka | Esos treintañeros jugones y sus nostalgias

Comentarios cerrados
Inicio