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La interfaz de Xbox One, un auténtico quebradero de cabeza para Microsoft
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La interfaz de Xbox One, un auténtico quebradero de cabeza para Microsoft

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Ayer por la noche se presentó la próxima interfaz de Xbox One y, sinceramente, yo ya he perdido la cuenta de las veces que se ha cambiado el aspecto del menú y las pestañas en la consola de Microsoft desde que debutó a finales de 2013.

Mientras PS4 ha permanecido fiel a sus orígenes en PS3, Xbox One sigue probando cosas y mareando al usuario, por mucho que ahora los de Redmond apuesten por un diseño totalmente personalizable y más intuitivo. Pero hace falta asentarlo de una vez por todas y que los cambios no sean tan drásticos.

Kinect 2.0, has tenido la culpa de todo

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Vamos a ser claros desde el principio: de no ser por Kinect 2.0, otra suerte habría corrido Xbox One. En muchos sentidos. Porque no sólo le afectó el sobrecoste (100 euros más caro que la competencia), sino que toda la interfaz de la consola se orientó al uso de Kinect, como utilizar iconos bastante grandes.

Debido a que el accesorio reconocía nuestro cuerpo, podíamos navegar por los menús de la consola con nuestras manos, de ahí parte de la culpa del tamaño de esos iconos. Además, se apostó por mostrar gran cantidad de información de un plumazo, con una navegación entre pestañas lateral muy práctica.

Pero tenía también muchas limitaciones, algo que ha ido solventando Microsoft mediante un encomiable número de actualizaciones del firmware de la consola, como implementar el soporte para discos duros externos a los pocos meses del debut de la consola (¡PS4 tardó cuatro años!), o el sistema One Guide.

A lo largo de todo 2014, los de Redmond se centraron más en ofrecer nuevas funciones para la consola, que en aportar verdaderos cambios a la interfaz. El núcleo se mantuvo mientras recibimos características muy demandadas, como el Media Player, gracias al cuál podíamos (por fin) ver/escuchar contenido multimedia desde la consola (como ya se había hecho con Xbox 360), la funcionalidad DLNA, o la pestaña Amigos para potenciar el componente social.

2015, el año de las mejores aportaciones

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Siendo Kinect historia (Microsoft tardó menos de seis meses en empezar a vender Xbox One sin Kinect), tocaba un rediseño de peso en la interfaz de la consola. Y así fue en 2015, llegando a su versión definitiva en noviembre mediante la llamada New Xbox One Experience, con la que se rediseñaron todos los accesos directos.

Ahora a funciones tales como nuestra lista de amigos, los mensajes, el snap (lo de acoplar aplicaciones), o la configuración, accedíamos desde la barra lateral situada a la izquierda. Se mantuvieron, por otro lado, las pestañas superiores entre Inicio, Comunidad y Tienda, también de navegación lateral similar.

El impacto visual era mayor, resaltando hasta el extremo el último juego o aplicación que hubiésemos utilizado. ¿Y qué pasaba con nuestra colección de juegos? Teníamos que navegar hacia abajo, la principal novedad del resideño de la interfaz en 2015; ahí se potenció también el uso de las útiles marcas.

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Estos iconos, en forma de accesos directos para juegos, funciones o aplicaciones, tenían un límite de número, por otro lado... que sigue vigente hoy en día. Ya va siendo hora de que Microsoft se plantee ofrecer a mayores el uso de carpetas, como incorporó PS4 en septiembre de 2015, siguiendo los pasos de la denostada PS Vita, y como han tenido casi de serie las consolas de Nintendo. Si tomaron nota con las capturas de pantalla a primeros de 2015, ¿por qué no lo otro?

Aunque el rediseño de la Tienda fuese mejorable (aún lo sigue siendo), 2015 trajo consigo el Centro de Juegos, con información muy útil para cada juego y con un rediseño también para los logros, controlando mejor nuestro progreso.

Estos dos últimos años se ha conservado todo ese núcleo, de hecho.

2016, el año de la convergencia con Windows 10

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Presentado a principios de 2016, la llamada UWP (Plataforma Universal de Windows) vino para revolucionar el ecosistema de Xbox y Windows 10, al hacer que sigan un mismo camino. Esto nos llevó a la Creator's Update de finales de ese mismo año, con un rediseño completo de la interfaz, mejorando la de 2015.

Entre ese año y el actual, hemos visto cómo se introdujo Beam (ahora, Mixer), para potenciar todo lo relacionado con las retransmisiones de juegos (hasta cuenta con sus propias pestañas), la supresión de la función acoplar, el rediseño de la portada (sin esos iconos tan grandes, pero dando más información a mayores), o el acceso directo a "Mis juegos y aplicaciones" desde el mismo Inicio.

Ahora hasta podemos separar los juegos de Xbox One de los retrocompatibles de Xbox 360 desde nuestra colección, entre otras mejoras, como la inclusión de los Torneos o un perfil con más posibilidades, como el poder subir nuestra propia foto para usarla de avatar. Aunque ciertas funciones se sigan resistiendo, como la lista de deseos, Microsoft se lo ha estado currando mucho estos años haciendo caso a buena parte del feedback de los usuarios. Parecía que este diseño podía ser el definitivo, pero ayer los de Redmond nos sorprendían con otro cambio.

El Fluent Design se apodera del futuro de Xbox One

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El cambio vuelve a ser drástico al modificar por completo el aspecto del menú Inicio y de los accesos directos que antes teníamos en la barra lateral.

Al tener mucho peso Windows 10 en todo lo que tenga que ver con Xbox One, es normal que Microsoft haya adoptado el Fluent Design, como describen nuestros compañeros de Xataka, con una intefaz más dinámica y personalizable.

Ahora la barra lateral consta de ventanas que se van acoplando entre sí (sin ocupar toda la pantalla, tranquilos), como si se tratasen de carpetas de Windows, destacando, por ejemplo, que podamos poner marcas a nuestros contactos (o gente que seguimos) para estar al tanto de toda su actividad en Xbox Live.

A resaltar también el hecho de que podamos marcar, a mayores, al menú Inicio, no sólo a la sección de Marcas, propiamente dicha. De este modo podemos modificar tanto la portada como todo lo que le sigue hacia abajo, todo ello con una navegación más rápida, incluso entre las distintas pestañas.

Sin embargo, parece que Microsoft no ha sabido contentar a todos los usuarios por igual con esta actualización (que por ahora está llegando a los insiders), bien sea por el nuevo aspecto o por el hecho de experimentar otro cambio de peso. En vez de ceñirse a un modelo y potenciarlo, lo único que está consiguiendo es confundir y cabrear al usuario. ¿Veremos otro rediseño con la Xbox One X?

En VidaExtra | Xbox One muestra su próxima interfaz: más dinámica, mucho más sencilla y totalmente personalizable

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