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Qué significa la compra de Bethesda por Microsoft: llevar todos los juegos a Xbox Game Pass es una jugada maestra
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Qué significa la compra de Bethesda por Microsoft: llevar todos los juegos a Xbox Game Pass es una jugada maestra

A tan solo un día de abrir las reservas de Xbox Series X y Xbox Series S, Microsoft ha dado un sonoro golpe sobre la mesa: todos los estudios y licencias de Bethesda se suman al cada vez más brutal proyecto de Xbox. Y sí, todos los bombazos presentes y futuros de Bethesda Game Studios, id Software o Arkane (entre otros) se jugarán en el Xbox Game Pass de lanzamiento.

Así, de la noche a la mañana, Xbox Game Studios ha pasado de contar con 15 desarrolladoras para cimentar su cada vez más potente catálogo en PC y consolas, a disponer de 23 estudios. Varios de ellos, colosos y máximos referentes en géneros como los shooters en primera persona y el RPG.

Y lo que es todavía más relevante: las sagas de The Elder Scrolls, Fallout, Wolfenstein, DOOM, Dishonored y Quake ahora pertenecen a Microsoft.

El proceso de adquisición de Bethesda se completará en la segunda mitad de 2021 por nada menos que 7,5 mil millones de dólares. Aproximadamente el triple de lo que Microsoft pagó por Mojang (y Minecraft). Un precio enorme, desde luego, pero también una declaración de intenciones: Xbox toma una vez más la iniciativa de cara a la novena generación de consolas.

La pregunta se hace sola: ¿en qué afecta esta brutal alianza a PS5 y los planes de Sony?

Un fuerte impulso a Xbox y el modelo de Game Pass frente a PS5

El comunicado oficial de la adquisición es también una declaración de intenciones: todos los estudios de Bethesda, ahora bajo el sello Xbox Game Studios, seguirán trabajando al mismo ritmo y en los mismos proyectos. Los más de 2.300 desarrolladores repartidos a nivel mundial. Es más, el organigrama actual de Bethesda permanecerá intacto.

Lo cual nos tranquiliza a todos, teniendo en cuenta la trayectoria de Rare (el primer gran fichaje de Microsoft) hasta hace muy poco.

Con eso por delante, el Game Pass seguirá siendo la pieza central del plan de Microsoft de cara al presente, la nueva generación de consolas y todo lo que vendrá después. Incluido su juego en nube. Y asegurar la llegada de títulos como The Elder Scrolls VI o el anunciado Starfield de lanzamiento son reclamos demasiado poderosos.

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Si bien varios de los juegos clave de Bethesda ya están disponibles en el servicio para Xbox y PC, otra manera de ver la importancia del fichaje es la propia garantía de que todos los proyectos futuros estarán disponibles para los suscriptores sin coste adicional y con la ventaja añadida de poder adquirirlos a precio rebajado. Y eso, se mire como se mire, pone en un compromiso al proyecto de Sony y su nueva consola.

De entrada, de cara a los proyectos de Bethesda para la consola de Sony, al menos todo lo ya anunciado, se mantiene. Básicamente, porque lo mismo pasó The Outer Worlds de Obsidian, Wasteland 3 de  inXile  y prácticamente todos los juegos de estudios que pasaron a formar parte de Microsoft. Eso no ha cambiado.

Por otro lado, tanto Bethesda como Microsoft respetarán las exclusividades anunciadas para los sistemas de Sony.  Juegos como Deathloop y Ghostwire: Tokyo se jugarán primero en PlayStation antes de dar el salto a Xbox. Donde, lógicamente, estarán incluidos en el Game Pass sin coste adicional.

¿Y qué pasará con el futuro de sagas como DOOM, Fallout o The Elder Scrolls? , Microsoft y Bethesda analizarán la llegada a otros sistemas más allá de PC y Xbox caso por caso. Lo cual no cierra puertas, desde luego pero tampoco garantiza nada.

Como ejemplo, tenemos los casos de Minecraft, Minecraft Dungeons, los cuales están disponibles en PS4. Es más, Ori and The Will of Wisps ya se juega en Nintendo Switch.

Recogiendo papeles: Microsoft podrá lanzar las grandes licencias de  Bethesda en otros sistemas si lo estima oportuno, pero aquellos que apuesten por el Game Pass para consolas o PC los podrán disfrutar sin pagar un céntimo de más.

Qué sagas pasan a formar parte del sello Xbox Game Studios

Durante años, PlayStation ha sacado músculo de sus exclusivos. Si bien Halo, Gears of War o Age of Empires son superventas de talla mundial, lo cierto es que el anuncio de un nuevo God of War o la llegada de la secuela de Horizon: Zero Dawn son poderosos reclamos para apostar por los sistemas de Sony. Ahora, con la adquisición de Bethesda, Xbox toma la iniciativa.

A continuación, varios de los superventas y grandes sagas clave que, desde hoy, recibirán el sello de Xbox Game Studios.

The Elder Scrolls

The Elder Scrolls III: Morrowind fue el primer juego de la saga (y de Bethesda) en llegar a consolas. Y lo hizo en la Xbox original. El propio Todd Howard recordó que muchos no creyeron en llevar un RPG tan propio de PC a las sobremesas, pero la cálida acogida que tuvo disipó cualquier duda.

A día de hoy, Skyrim (la quinta entrega lanzada en 2011) se mantiene con mucha vida. Tanto, como para que las expectativas en torno a The Elder Scrolls VI estén muy altas. Exclusividad o no, su llegada al Game Pass es un enorme punto a favor para Microsoft y Xbox.

Fallout

Si bien el Game Pass supondrá un impulso extra a Fallout 76, lo más interesante es que ahora tanto Bethesda como Obsidian forman parte de Xbox Game Studios. Y eso abre la puerta a un nuevo Fallout New Vegas demasiado tentador como para no tenerlo en cuenta.

Cábalas aparte, Microsoft ha sido mucho más abierto que ninguna otra compañía a la hora de integrar mods en consolas, con lo que solo podemos esperar cosas buenas de las entregas ya disponibles y las que están por venir.

Wolfenstein

Bethesda no solo le tiene pillado el truco a los shooters explosivos, sino que poco a poco (y con notables excepciones) la consola de Microsoft se está posicionando preferentemente en el género a través de licencias propias. Estamos deseando ver cómo B.J. Blazkowicz saca partido al trazado de rayos de Xbox Series X.

DOOM

El Shooter de iD Software no se limita a vivir de su legado anterior: La llegada de cada nueva entrega de DOOM eleva el listón de lo que conocemos como techo de la ultraviolencia en primera persona. Experiencias que merecen ser jugadas a través del mando de Xbox y, por supuesto, con ratón y teclado a través del Game Pass para PC.

Dishonored

Arkane logró ofrecer una experiencia redonda gracias a un Dinhonored que encontró el punto exacto en el que convergen la infiltración, la acción y el RPG. Tres géneros que, desde hoy, están todavía mejor  asentados en Xbox Game Studios.

Prey

Juegos de ciencia ficción en primera persona hay una barbaridad. Tan potentes e inmersivos como Prey, no demasiados. La entrada de Microsoft puede ser un impulso para convertir el juego (o más bien el remake del título de 2006) en lo que merece ser: una saga.

Quake

El juego online ha sido una prioridad para Microsoft desde la Xbox original, y eso le va a venir especialmente bien a la saga Quake y su futuro.

RAGE

Rage es una saga salvaje de Bethesda. Una experiencia intensa que merece su propia oportunidad. Y que llegue al Game Pass de consolas y PC derribará cualquier barrera o escusa para dársela.

The Evil Within

En terror en Bethesda lleva la firma de  Shinji Mikami, el creador de la saga Resident Evil, y eso se palpa y se nota en el resultado final. La integración de  Tango Gameworks en Xbox Game Studios le abrirá puertas interesantes a Microsoft.

Starfield

El proyecto más ambicioso (y misterioso) de Bethesda es una odisea espacial que supondrá la primera licencia nueva de la compañía en 25 años. Por lo pronto, ya tenemos dos plataformas confirmadas: Xbox Series X y Xbox Series S.

Y ahí no acaba la cosa: como comentamos,  Deathloop y Ghostwire: Tokyo (de Arkane y Tango respectivamente) también forman parte de Xbox Game Studios. Con lo que es cuestión de tiempo que los veamos en las consolas de Microsoft. Y lo mismo ocurrirá con los futiros proyectos de ZeniMax Online Studios, Alpha Dog y Roundhouse Studios.

Y lo mejor es que a Microsoft le quedan todavía varios ases en la manga. Incluyendo sagas que merecen una segunda oportunidad y que se prestan de maravilla a ser retomadas por sus nuevos estudios.

Microsoft consigue que el inicio de generación sea apasionante

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No podemos negar que los inicios de Xbox One fueron muy complicados. Y de manera merecida. El tropiezo del Kinect, la polémica en torno a la conexión permanente y sus poco acertada presentación, de la cual incluso sacó tajada Sony, jugaron en su contra.

A mitad de generación Microsoft dio un volantazo total y comenzó a dar forma a un plan maestro y a largo plazo. Con vistas a la siguiente generación. Con la adquisición de Bethesda, ese plan cobra más fuerza que nunca.

Microsoft y Bethesda tienen muchos puntos en común. Su manera de valorar su legado anterior (recordemos los recientes relanzamientos de DOOM o las ediciones de Skyrim), y su apuesta por llevar lo mejor de las experiencias de PC a las sobremesas. Elementos que, sin duda, serán decisivos a la hora de elegir entre Xbox y PS5.

No es casualidad que Betestha se una a Microsoft el día antes de abrir las reservas. Durante años las exclusividades de Xbox (en consola) no han igualado el atractivo de las de PlayStation. Ahora, con DOOM y The Elder Scrolls al sello Xbox Game Studios, la cosa es muy diferente.

Tal y como está el panorama nos encontramos con una Microsoft con la consola más potente de nueva generación, la opción de mejor precio para dar el salto generacional y el servicio de juegos todo-incluido más atractivo. ¡Incluso ha integrado EA Play!

Será interesante ver cómo todos estos cambios quedan reflejados en la primera prueba de fuego de la nueva era de Xbox: el lanzamiento de Xbox Series X y Xbox Series S. Y también estamos impacientes por ver cómo contrarresta Sony todos los movimientos de Microsoft. Pero si hay algo que queda patente es que, a la larga, todos saldremos ganando.

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