Hacerse con una PS4 en 2022 no es un disparate: así es cómo PlayStation Studios y las Third Parties se han acomodado a la escasez de PS5
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Hacerse con una PS4 en 2022 no es un disparate: así es cómo PlayStation Studios y las Third Parties se han acomodado a la escasez de PS5

Que haya problemas para encontrar PS5 en las estanterías es una faena para todo interesado en hacerse con una y, por extensión, un severo contratiempo para Sony de cara a poder ofrecer su salto generacional. Dicho lo cual, el que se queda sin jugar al grueso de los nuevos lanzamientos en PlayStation es casi porque quiere: a menos PS5 en las estanterías, más amor para PS4.

Es incuestionable que uno de los máximos reclamos a la hora de hacerse con la nueva consola de Sony es el propio catálogo de PS4. El que comenzó a establecerse en 2013 y el que continúa creciendo con lanzamientos del calibre de Horizon Forbidden West, Gran Turismo 7 o un God of War: Ragnarök. Imprescindibles o aspirantes a serlo, tanto con DualSense como con el DualShock 4.

¿Eso quiere decir que apenas hay diferencias a la hora de jugar en PS4 y PS5? En absoluto. El salto de calidad está ahí, y no solo se puede ver en la pantalla sino que dependiendo del juego también se siente en las manos. Sentir la calzada en Gran Turismo 7 en la punta de los dedos es una pasada. Pero más allá de una cuestión de mejoras en resolución, rendimiento y acabados en lo que respecta a cada juego, una vez te acostumbras a los tiempos de carga ultra-rápidos no hay vuelta atrás.

Es más, incluso hay casos como NBA 2K22 en los que se ofrecen los mismos contenidos principales, pero en el ejemplo en concreto del juego de basket de 2K estamos hablando de dos juegos que podemos considerar distintos a todos los niveles.

A partir de aquí toca afrontar la realidad: para las desarrolladoras, mientras no sea posible satisfacer la demanda de consolas de nueva generación, darle la espalda a un mercado con más de 116 millones de usuarios potenciales es un doble error. Para aquellas compañías que apuestan por las superproducciones y las grandes entregas anuales, como Electronic Arts, Ubisoft o Activision, además es un sonoro problema.

FIFA 22
FIFA 22 en PS4

Lo cual hace que tanto PlayStation Studios como sus socios se replanteen sus prioridades de cara a 2022 y le den un empuje extra a PS4. Sobre todo, porque todo lo que salga en ella se jugará en PS5 a través de la retrocompatibilidad.

¿Y qué ocurrirá el próximo año? Eso no lo sabemos, pero de entrada ya te adelantamos que pese a los grandes planes de Sony y los pequeños y grandes estudios, seguiremos hablando de GTA V, Elden Ring, el próximo God of War y un Hogwarts Legacy que hace que nos frotemos las manos. Juegos que aprovechan el potencial de PS5, desde luego, pero que se jugarán en unas PS4 que todavía tienen grandes aventuras que dar y que retoman su producción a falta de stock de PS5.

A menos PS5 en las estanterías, más amor para PS4

DualShock 4

Cuando se presentó la línea de juegos de PS5 se hizo un repaso muy potente de sus vendeconsolas propios y de terceros: la nueva PlayStation recibirá las nuevas aventuras de Aloy, Kratos, el giro plataformero de Sackboy: Una aventura a lo grande y la nueva entrega numerada de la saga Gran Turismo, así como un nuevo Ratchet & Clank que sacará todo el partido al disco duro SSD de nueva generación con transiciones entre niveles que transcurren en un visto y no visto. A día de hoy, solo Ratchet & Clank: Una Dimensión Aparte está fuera del alcance de los jugadores de PS4.

De hecho, Godfall -el primer juego anunciado de PS5- no solo acabó abriéndose paso hasta PS4, sino que incluso lo tenemos en Xbox. Y Bugsnax, el juego con el que se recompensó a los suscriptores de PS Plus que estuvieron presentes en el lanzamiento de la nueva generación de Sony, ha tenido un tratamiento similar. ¿Hasta qué punto estos dos ejemplos formaban parte del plan original de las desarrolladoras y cómo entra PS4 en la ecuación? Lo cierto es que a falta de declaraciones oficiales solo podemos especular.

Lo que sí tenemos claro es que el primer año de PS5 vino acompañado de buenas y malas noticias: Horizon Forbidden West, Gran Turismo 7 y God of War replanteaban sus lanzamientos a 2022, pero en un inesperado giro de los acontecimientos se confirmaba de manera gradual que los jugadores de PS4 también podrían disfrutarlos en sus consolas. ¿Por qué no se anunció en su momento? En cualquier caso, aquellos que desean hacerse con una PS5 hoy tienen la opción de jugar a lo nuevo de Guerrilla y Polyphony Digital con DualShock 4.

De hecho, los planes de PlayStation Studios nos adelantan que podemos esperar nuevos juegos por su parte que sean publicados en ambas consolas, y lo más interesante de todo, se abre la puerta a actualizar la versión pagando la diferencia de precio: a partir de Horizon Forbidden West, si tenemos una copia de un juego de PS4 y deseamos adquirir su contrapunto de PS5 podemos hacernos con una mejora tasada en 10 euros aproximadamente desde PSN. La otra opción es jugar a la misma versión a través de la retrocompatibilidad, claro.

Qué papel tiene el nuevo modelo de PS Plus y cómo beneficia a PS4

La disyuntiva de cara a los nuevos proyectos por parte de Sony y sus socios está clara: limitarse a ofrecer títulos para una PS5 que por cuestiones de stock no ha terminado de darle el relevo a la propia PS4  o contemplar todas las opciones posibles, incluyendo abrirse a nuevos sistemas o generaciones pasadas. Siendo esto último, lógicamente, lo más recurrente de cara a los lanzamientos actuales, venideros y a medio plazo.

Lo cual, por otro lado, también beneficia de manera directa a los jugadores de una Xbox que se vuelca en llevar los juegos de nueva generación a la Xbox One a través de Xbox Cloud Gaming su sistema de juego en la nube. Un movimiento brillante que, como veremos, también está actualmente desaprovechado por Sony.

Con el cambio de modelo de suscripción, los usuarios de PS Plus Premium de PS4 ampliarán enormemente su catálogo de juegos sumando los títulos de sistemas previos, lo cual le da tremendo un valor adicional a la hora de hacerse con una PS4: puedes jugar a los imprescindibles de la propia consola o recuperar clásicos como Ape Escape: La invasión de los monos, Syphon Filter, Tekken 2 o toda la saga de Jak and Daxter. Hasta ahí, todo un planazo.

PS Plus

Sin embargo, la mayor diferencia a la hora de establecer paralelismos entre el juego en la nube de PlayStation y Xbox, además de la madurez del servicio, es que aquellos juegos que únicamente hayan sido publicados en PS5 solo podrán jugarse a través de la nube de Sony en una PS5, no desde una PS4.

Por decirlo de alguna manera, podremos jugar a Death Stranding en PS4 y PS5 por descarga o nube, pero Death Stranding Director’s Cut solo será jugable en PS5. Y lo mismo se aplica a la versión de nueva generación de Spider-Man: Miles Morales, pese a que la versión de PS4 se incluye en las suscripciones PS Plus Extra y Premium. Una lástima, ya que eso impide que juegos como Returnal o Demon’s Souls se jueguen a través de la nube en PS4.

Qué juegos de PS5 no están ni se se esperan en PS4

Llegados a este punto, y sin perder la vista en cómo PS4 sigue recibiendo juegos potentes en la actualidad, qué juegos son verdaderos exclusivos de consola en PS5, toca abordar algo menos específico pero absolutamente trascendental: que títulos no aparecen listados en el catálogo de PS4, tampoco han sido anunciados para ella y, definitivamente, no se espera que lleguen.

  • De partida contamos con un Astro's Playroom que viene de serie en cada PS5 y que, a todos los efectos, es una experiencia en la que se nos presenta de manera interactiva el DualSense con elementos de videojuego plataformero.
  • Entre lo ya disponible por parte de PlayStation Studios tenemos un Destruction AllStars que queda absolutamente eclipsado por Ratchet & Clank: Una Dimensión Aparte, el remake de Demon’s Souls y un sorprendente Returnal. Juegos de distinto calibre incluyendo pesos pesados, y destinados a públicos muy diferentes.
  • De cara al futuro tenemos Marvel’s Spider-Man 2 y Marvel’s Wolverine, las dos nuevas incursiones de Insomniac Games en el multiverso de Marvel que llegarán en 2023

Con estos cinco puntos matizados y con nombres propios sobre la mesa toca evaluar si conviene esperar de manera indeterminada a hacerse con una PS5 o directamente empezar a jugar a los juegos comunes, que son muchos más, en una PS4 y dar el salto a la nueva generación cuando haya consolas en las estanterías. Una disyuntiva que cada uno debe sopesar en función de su presupuesto, su tiempo libre y su impaciencia por jugar a según qué juegos.

Ahora bien, sería un error por nuestra parte no abordar los problemas de la nueva generación y cómo se están combatiendo sin tener en cuenta todas las perspectivas. Más concretamente, la de Microsoft.

Cómo Xbox se ha enfrentado al mismo problema

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Que una PS5 llegue del almacén a la estanterías es muy complicado, pero poder estrenar una Xbox Series X no lo es menos. Sin embargo, Microsoft supo acomodarse más y mejor a las circunstancias y la demanda tras su cambio de filosofía: Xbox ya no es una máquina o una caja, sino una plataforma de juego compartida por todo el mundo y que puedes disfrutar en tu tele, en tu PC e incluso desde tu móvil.

Por plantearlo de algún modo, si mañana empiezas a jugar a Forza Horizon 5 o Halo Infinite en PC, podrás seguir tu partida en Xbox. Y la cosa va más allá: si no tienes ni un PC potente o una consola, puedes hacerte con un mes de Game Pass Ultimate y empezar a jugar a lo que quieras desde navegadores a través de Xbox Cloud Gaming. Sin ataduras de ningún tipo.

Dicho de otro modo, tal y como organizó Microsoft su salto generacional, no es tan dependiente como Sony de la venta de los juegos ni de la cantidad de consolas distribuidas, sino de la cantidad de suscriptores de Game Pass. Un servicio cuyo valor está constantemente a la alza no solo por sus contenidos, que también sino por las espectaculares adquisiciones de la compañía, incluyendo Bethesda o Activision Blizzard; aunque lógicamente Xbox también está volcada en ofrecer un hardware atractivo.


De hecho, Microsoft dejó de producir Xbox One a finales de 2020 y no necesita replantearse su fabricación: si bien, Xbox Series X es la consola de sobremesa más potente jamás ensamblada, Xbox Series S es el sistema de nueva generación a precio de entrada con más proyección.

Y es que Xbox Series S no iguala a su hermana mayor ni a PS5 a nivel de hardware, desde luego, pero hereda el catálogo de juegos (digitales) brutal que suma cuatro generaciones de Xbox y le añade todos los títulos de nueva generación que salgan publicados con una ventaja añadida: puedes hacerte con ella hoy mismo si lo deseas.

Comprar una PS4 en 2022 tiene sentido, sobre todo si esperas hacerte con una PS5

Casualidad o no, el resurgir de PS4 y la producción de nuevas unidades vendría a ser un reflejo de todas esas ventajas que Xbox Series S le está dando a Microsoft en este primer tramo de la novena generación de consolas tan decisivo. A partir de aquí toca sopesar si esperar de manera indefinida a que asome la consola de nueva generación que deseamos o empezar a jugar mañana mismo y dar el salto más adelante cuando las circunstancias sean más propicias.

Siendo conscientes de que la diferencia de hardware y cómo afecta a la experiencia de juego, pero también que muchas de las joyas de PS4 y versiones remasterizadas o remakes de PlayStation anteriores se pueden encontrar a precio de ganga en disco o en digital, y que los modelos de PS Plus Extra y Premium suponen un empujón inicial al catálogo de juegos que incluye esenciales y muy buena parte de los mejores juegos publicados durante la última década. Algunos de ellos entre lo mejorcito de lo que llevamos de siglo.

Y es que a PS4 no solo le quedan grandes aventuras por ofrecer, sino que cuenta con demasiados juegos que piden ser jugados. Algunos de ellos, como God of War o Horizon: Zero Dawn, han logrado dar el salto al PC, mientras que otros como Bloodborne son la excusa perfecta para estrenar DualShock y, llegado el momento, seguir jugando con un DualSense.

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Reconduciendo a nuestro tema central, y con una perspectiva más amplia, toca abordar el último fleco: es cuestión de tiempo que dejemos de ver juegos publicados en PS4. Estrenar una es para disfrutar de su legado y de los próximos estrenos, pero God of War ya hizo tocar techo a los primeros modelos en 2018.

Pese a que PS4 lleva sus nueve primaveras de maravilla, el ciclo de vida de las consolas de Sony suele ser de aproximadamente diez años. Partiendo de que en mayo de 2018 el entonces presidente de Sony John Kodera afirmó textualmente que PS4 había entrado entonces en la fase final de su ciclo de vida, podemos esperar que su vida sea mayor que sus predecesoras, pero no será indefinida.

Las circunstancias y la voluntad de los desarrolladores juegan a favor de PS4 y como hardware ha demostrado que tiene cuerda para rato. Pero si hay algo que podemos tener claro es que cuando haya PS5 en las estanterías ese nuevo amor por PS4 tendrá los días contados. Dicho lo cual, y hasta que eso ocurra, toca disfrutar al máximo del romance.

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