El último gran año de Ubisoft
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El último gran año de Ubisoft

Assassin's Creed, Just Dance, Far Cry, Rayman... La trayectoria de Ubisoft es una de las más influyentes -y fascinantes- de la historia del videojuego. La compañía fundada por los cinco hermanos Guillemot se ha convertido por méritos propios en uno de los grandes pilares dentro de la propia industria del entretenimiento, lo cual incluye no solo sus grandes lanzamientos anuales, sino sus diferentes aproximaciones al cine, la televisión y mucho más allá. Y eso la ha convertido en un titán.

Esto se debe al apoyo de los jugadores, por supuesto, pero a su vez éste último se debe ese constante empeño por crecer de Ubisoft y a una nada frecuente disposición a tantear nuevas ideas o llevar las que funcionan a su terreno. Sin embargo, eso conlleva un desgaste gradual que ya se está notando. Lo cual hace que nos planteemos: ¿cuál fue su último gran año?

Pero antes de sacar conclusiones precipitadas, vayamos por partes.

Si Ubisoft sigue lanzando grandes juegos, ¿qué está pasando?

Tal y como el propio Yves Guillemot admitió, uno de los impulsos vitales de la compañía, lo que hoy les ayuda a sortear el temporal, son los juegos como servicio. Eso no quiere decir que juegos Assassin's Creed Valhalla o Far Cry 6 sean decepcionantes -todo lo contrario- sino que las circunstancias son complicadas (recientemente se subió el precio de sus juegos) y varios de sus proyectos no han tenido el rendimiento esperado.

Por ponerlo en perspectiva Juegos como la secuela de Mario + Rabbids no han igualado el impacto del original, y este año Just Dance 2023 solo salió en Switch y consolas Next Gen, cuando hasta hace nada seguía relanzándose hasta en Wii. Eso sí, la compañía gala sigue apostando muy fuerte e incluso nos ha llenado el horizonte de nuevos juegos y proyectos de Assassin's Creed.

No se puede decir que en Ubisoft no contemplen todas las opciones. Al contrario: apostaron fuerte por la realidad virtual, por los eSports (con un Rainbow Six Siege que no pierde fuelle) y poco a poco están llevando sus sagas estrella a los móviles. Incluso tantearon el terreno con los Toys-To-Life con Starlink: Battle for Atlas. Hasta tienen en el horizonte planes para los NFTs pese a que a nivel interno no tienen muy claro (más bien lo contrario) que sea el camino a seguir.

Y pese a todo lo anterior, sus superproducciones son las que ayudan a marcar los ritmos de cada año. Su fórmula de mundos abierto, diseñados para ofrecer incontables horas de juego, ha tenido una enorme influencia declarada en juegos como Horizon: Zero Dawn, Ghost of Tsushima o Redfall.

Pero volvemos a lo esencial ¿qué ha sido de la Ubisoft que ambicionó y logró hacer historia con juegazos del calibre de Beyond Good and Evil, Prince of Persia o Assassin's Creed II?

De 2003 a 2013: la década dorada de Ubisoft

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Beyond Good & Evil (2003)

Ubisoft no ha tenido un gran año en toda su historia: ha tenido muchos. De hecho, sus comienzos comienzos no fueron fáciles y el éxito tardó en llegar, pero los resultados están ahí y hoy se codea con lo más grande de la industria del videojuego. Como se suele decir, la inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando.

Tal y como se puede ver en su web oficial, la historia de Ubisoft arranca en 1986 ofreciendo lanzamientos propios y, gradualmente, publicando éxitos de terceros del calibre de The Elder Scrolls, los éxitos de Blizzard, Capcom y LucasArts o varias entregas de Final Fantasy. Eso sí, pese a que contaban con una trayectoria propia, el éxito del Rayman despertó definitivamente el espíritu latente que había en las oficinas y el proyecto que realmente deseaban dar forma los Guillemot.

Ubisoft no solo supo aprovechar el momento, sino que empezó a dar golpes sobre la mesa brutales y de manera consecutiva tras el cambio de milenio, iniciando una auténtica década dorada a partir de 2003 con juegazos que definirían su identidad como compañía.

Gracias a su incursión en la obra de Tom Clancy ese mismo año saldrán Ghost Recon, Rainbow Six 3 y Splinter Cell, a los que seguirán la adaptación de XIII y dos juegos históricos: Prince of Persia: Las Arenas del tiempo y Beyond Good & Evil. Y eso solo es una pequeña muestra de todo lo que publicaron ese año.

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Prince of Persia: Las Arenas del tiempo

Ubisoft compaginó con mucho acierto grandes licencias asentadas. De hecho, le tomó el relevo a Konami con Las tortugas Ninja y creó juegos de Star Wars o los héroes de Marvel antes de que ambos compartieran casa en Disney. Pero tras regalarnos una espectacular trilogía de Prince of Persia se coronó con su siguiente gran saga propia: Assassin's Creed.

Iluminando el camino de cómo debían ser los videojuegos de séptima generación.

2009 fue también un punto de inflexión para la compañía: además de un Assassin's Creed II que asentaría la saga de manera definitiva, se sacó de la chistera la millonaria saga Just Dance.

Ahora bien, a lo largo de ese año aprovechó el impulso de las portátiles de Nintendo y Wii dando continuidad a su prolífica saga Imagina Ser... o juegos de mascotas Petz. Todo sin dejar de lado licencias tan dispares como Avatar, Anatomía de Grey o Lluvia de Albóndigas. Un dato a tener en cuenta: solo ese año publicó o ayudó a editar más de 70 juegos para multitud de plataformas diferentes. Se puede decir que la maquinaria estaba a plena rendimiento.

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Assassin's Creed II

El ritmo no frenó en los años posteriores, pero la tendencia apenas daba margenes para sorpresas: Ubisoft apostaba por lanzar superproducciones anuales basadas en las sagas de Tom Clancy, recondujo la saga Far Cry y Just Dance a lo que conocemos a día de hoy y exploró las posibilidades de la fórmula de Assassin's Creed hasta casi, casi agotarla.

En 2013 siguió sorprendiendo con adaptaciones y hasta relanzó a su mascota con Rayman Legends, pero Assassin's Creed IV: Black Flag  había perdido buena parte de la frescura original. Y eso casi se podía aplicar a muchas de sus sagas recurrentes clave. Durante diez años pasaron de ser una compañía con aspiraciones a un gigante del videojuego con sagas reconocibles a nivel mundial, pero la realidad es que a nivel creativo hacía falta dar un nuevo golpe sobre la mesa. Uno fuerte.

2017, el último gran año de Ubisoft (hasta la fecha)

El año 2017 fue espectacular para la industria de los videojuegos en muchos aspectos. PlayStation 4 estaba imparable, Xbox One inició su revolucionario proyecto y se libró del lastre de Kinect, el PC se convirtió en el espejo de cómo debían ser los juegos (en parte dado el traspiés generacional de Sony y Microsoft) y Switch puso patas arriba el mercado combinando lo mejor de Nintendo, convirtiéndose en el nuevo bastión de los indies y estando arropada por lo mejor de las Third Parties.

Ubisoft fue un denominador común en todas y cada uno de ellas, volviéndose a coronar sacando juegos de los que a día de hoy seguimos hablando. Destacando entre todos los juegos lanzados:

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For Honor

Coincidiendo con el día de San Valentín lanzó For Honor, reimaginando la esencia de los combates medievales por todo lo alto. Un juego que sigue creciendo a todo ritmo.

Un mes más tarde, apenas unos días después del lanzamiento de Switch, nos voló la cabeza con Ghost Recon Wildlands. El último gran juego dentro de esta potente subsaga y, como comentamos en nuestro análisis, la mejor cara de la fórmula de Ubisoft.

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Ghost Recon Wildlands

Un título con un colosal mundo abierto diseñado para que nos perdamos en él de manera indefinida con otros tres amigos.

En mayo redobló su apuesta por la Realidad Virtual e hizo tangible la fantasía de cualquier trekkie con Star Trek: Bridge Crew, el simulador de la icónica saga definitivo.

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Mario + Rabbids Kingdom Battle

Su desembarco en Switch no pudo ser mejor: en agosto sorprendió a propios y extraños con Mario + Rabbids Kingdom Battle, un RPG táctico en el que los Rabbids compartían protagonismo con Mario y sus amigos. No mucho después, llevó a Rayman a Switch tal y como pedía a gritos el personaje.

Su apuesta por las licencias quedó renovada con South Park: Retaguardia en peligro y South Park: Phone Destroyer. Dos juegos tan gamberros como la propia serie de Comedy Central.

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Assassin's Creed Origins

Y, sin embargo, pese a estar muy bien encauzado y mantener su estupendo ritmo de lanzamientos, supo aprovechar el momento para volver a redefinir su buque insignia: Assassin's Creed Origins fue el reinicio que pedían los fans de la saga de los Assassins. Atreviéndose a romper el molde que la propia había forjado sin renunciar a lo verdaderamente esencial.

Más de un lustro después, seguimos aplaudiendo (y reviviendo) aquellos hitos

Sería absolutamente injusto decir que Ubisoft se ha limitado a repetir casi en bucle los hitos de su brutal 2017 desde entonces: las posteriores entregas de Assassin's Creed han superado con creces la historia de Bayek, Anno 1800 conserva toda su gloria original posicionándose como uno de los mejores videojuegos de estrategia (y obsesión recurrente de nuestro compañero Rubén) y tanto Far Cry 5 como lo que llegó después no estuvo nada mal.

Pero pese a que ese impulso generado por la compañía no se ha diluido, nos hemos acostumbrado a sus fórmulas. Demasiado. Al punto que sus superproducciones, como la secuela de The Division o los nuevos juegos de la saga Ghost Recon siguen teniendo un gran peso dentro de los lanzamientos anuales, pero carecen del impacto que merecen.

Porque, pueden gustar más o menos, e incluso llegar con algún parche de lanzamiento de menos, pero siguen siendo producciones mastodónticas.

La Ubisoft actual ya no produce esa inabarcable cantidad de videojuegos de hace diez o veinte años y se centra más en tres tipos de proyectos muy específicos:

  • Las sagas clave (Assassin's Creed, Far Cry, Just Dance, Tom Clancy...) que son sus incuestionables caballos de batalla. No solo a través de las fórmulas tradicionales, sino adatándolas a nuevas plataformas y perfiles de jugador.
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  • Los juegos más experimentales, como Hyper Scape, Riders Republic o Roller Champions, que buscan traspasar las fronteras de sus propios estudios y acomodarse a las demandas de una nueva generación de jugadores.
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  • Finalmente, la planificación de un modelo de suscripción autosostenible. Desde Ubisoft+ hasta los pases de Just Dance, Anno 1800 o Trackmania.

El futuro de Ubisoft ha obligado a la compañía a ser mucho más selectiva con los proyectos en los que se vuelca, pero hay valores seguros que no se pueden pasar por alto. Cimentar la saga Assassin's Creed es una prioridad absoluta, y a su cargo tiene dos juegos basados en Star Wars y Avatar, además de una generosa selección de versiones de sus sagas clave adaptadas a móviles.

¿Regresará esa Ubisoft capaz de dar sonados golpes sobre la mesa como en su época dorada o su brutal 2017? Bueno, no nos hemos olvidado de la última promesa que nos hizo Michel Ancel, el creador de Rayman, antes de abandonar los videojuegos: la esperadísima secuela de Beyond Good and Evil. Un juego largamente anunciado y llamado a ser una obra de culto. Y no nos conformaremos con menos.

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